Bonobo – The North Borders: nuevo destino para un viaje irrepetible.

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Bonobo – The North Borders

(2013 – Ninja Tune)

Magia animal, arenas negras

A poco menos de dos meses de terminar un gran 2013 en cuanto a lanzamientos musicales se refiere, echamos la vista atrás para analizar uno de los discos que más expectación ha creado entre los seguidores de la escena de UK y electrónica en 2013: “The North Borders (2013 – Ninja Tune).

Simon Green, más conocido como Bonobo, es un músico y compositor nacido en Brighton (Inglaterra) un treinta de marzo de 1976, amante del Jazz, el Soul y el Hip-Hop, Bonobo mezcla con maestría elementos de dichos géneros sobre estructuras más cercanas al Downtempo y el Trip-Hop. Más de una década después de que el sello Tru Toughts incluyera su corte “Terrapin en uno de sus recopilatorios y editara su primer álbum “Animal Magic (2000 – Tru Toughts)”, Simon firma su quinto álbum de estudio, el cuarto bajo el sello Ninja Tune, del que forma parte desde 2001.

Multi-instrumentista y poseedor de un oído privilegiado, Bonobo es uno de esos artistas que más ha mostrado su evolución a lo largo de su carrera, dejando claro que el nivel de su música ha crecido a la par de los medios que ha tenido a su disposición.  Perfeccionista hasta límites enfermizos (retoca y coloca cada corte de las decenas de pistas que forman sus temas a mano con el teclado y el ratón), Bonobo se ha hecho un hueco de honor en la escena británica, siendo considerado su penúltimo álbum, Black Sands (2010 – Ninja Tune), como uno de los álbumes más importantes de la escena electrónica en el siglo XXI.

 

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Viaje a las fronteras del norte

Después del vistazo rápido a la carrera de Simon, nos metemos de lleno en la obra. Bonobo se ha rodeado de un equipo muy parecido al que ya le acompañó en la grabación de Black Sands, recayendo el peso de los vientos en Mike Lesirge (Saxo Tenor, Clarinetes y Flautas), Jason Disu (Trombón) y Kelly Pratt (Trompeta). Los violines de Mike Simmonds y Prabjote Osahh, la viola de Vince Sipprell, el cello de Lucy Railton y el arpa de Kirstin Agresta Copely cierran un apartado musical en el que Simon se encarga del resto (Guitarras, Bajo, Rhodes, Vibráfono, Xilófono, Kalimba y Sintetizadores), todo bajo la mirada del ingeniero Sterling Winfield, conocido por sus trabajos junto a Pantera o el más reciente “Wolf (2013 – Odd Future) de Tyler The Creator. Aderezado con las voces de Erykah Badu, Grey Reverend, Cornelia y Szjerdene (ya conocida en Ninja Tune por sus colaboraciones con The Cinematic Orchestra), The North Borders se presenta como un disco que entra por los ojos, ahora toca ver si también por los oídos.

“First Fires comienza con ciertos tintes que me recuerdan a James Blake, una percusión híbrida de programación analógica y acústica marca el ritmo de una atmósfera de pads y cuerdas sobre la que Grey Reverend evoca sueños pasados que “arden” de nuevo. Sometiendo el tema a una progresión constante, Bonobo y Reverend nos sumergen en una realidad desoladora y a la vez esperanzadora que estalla en los últimos compases y como si nada, se desvanece dando paso a “Emkay. Un track más claramente enfocado al ámbito bailable en el que Bonobo va agregando más y más elementos a través de una serie de puentes que no terminan de encajar hasta llegar al crescendo final, elementos, que dejan una percusión y unos vientos sublimes bajo el yugo de un tema que no llega a enganchar. Caso totalmente contrario es el de “Cirrus, un loop de percusión cuatro por cuatro que golpea con fuerza sobre el sonido de un SE Prophet 5 (sobre el que recae todo el peso del track), elegido como primer single del disco, vio la luz acompañado de un genial clip dirigido por Cyriak, es el tema más simple del disco pero engancha de principio a fin, es sin duda alguna, Bonobo en estado puro.

Cirrus da paso a “Heaven For The Sinner, el momento del disco más esperado por muchos sienta su base sobre una percusión de tinte étnico que conduce junto con el arpa de Kirstin Agresta a unos pads y teclados que empastan perfectamente con ese timbre tan especial de Erykah, los arreglos de trombón y sintetizador junto al omnipresente arpa impregnan el tema de un carácter que crece conforme pasan los segundos. Sin embargo echo en falta una mayor presencia del bajo y noto una cierta sobrecarga del primer plano sonoro en ciertas partes. Dicho esto creo que es un tema que pese a su buena ejecución, deja un sabor agridulce, ya que quizá esperaba ver junto a Erykah al Bonobo de temas como “Animals o “El Toro.

Entrados casi en el ecuador del disco arranca “Sapphire, un track que me recuerda al Bonobo de “Days To Come (2006 – Ninja Tune). Sentando su base sobre una muestra de folk (la cual no he conseguido descubrir aún) y un potente bajo, Sapphire va cogiendo ritmo a medida que avanza mostrándonos a un Bonobo que no está ajeno al panorama musical, bien lo demuestra el fantástico tratamiento de la muestra vocal al más puro estilo Future Bass y los constantes arreglos de sintetizador. Siguiendo a Sapphire, “Jets entra a escena con una percusión pegadiza y un buen puñado de muestras vocales, de nuevo el tratamiento de las vocales es sensacional y junto a los arreglos de teclado, guitarra y sintetizador conforman uno de los temas más sólidos del disco.

Szjerdene aparece por primera vez en “Towers, track introducido por una simple melodía de vibráfono pero que va ganando complejidad guiado por una Szjerdene cuya voz está a un nivel superior al del apartado musical, a pesar de que el tema tiene destellos de brillantez (sobre todo algunos arreglos de sintetizador), creo que es un corte que pide un remix a gritos para que se le haga justicia a Szjerdene. Le sigue “Don´t Wait, track con ciertos guiños a la música House de los años 80, quizá el que menos me convence del disco, un intento de mestizaje de géneros que no acaba en ninguna parte. Pero la cosa mejora notablemente con “Know You, sin duda uno de mis cortes favoritos del disco, acordes de piano se envuelven sobre muestras, arpegios y cortes vocales reciclados de descartes en las grabaciones de Szjerdene, la percusión es simplemente genial y la recta final es sin duda uno de los mejores momentos del disco. Le sigue “Antenna”, uno de los temas más potentes del disco, enfocado sin duda alguna al directo, tiene su fuerte en un bajo y una percusión con muchísima pegada, con mención especial para las flautas de Lesirge.

Entramos ya a la recta final del disco con “Ten Tigers. Un corte con el que me embriagó la misma sensación que al escuchar Black Sands por primera vez, las cuerdas entremezclándose con los sintetizadores y teclados, la percusión con ese sonido tan casero (poco después descubrí que se creó a partir de Foley, los charles por ejemplo, son pulsaciones de una máquina de escribir), la línea de bajo (la mejor del disco para mi gusto), cada detalle cuenta y no hay nada de relleno, sin duda, una de las mejores obras de Simon Green. Y vuelve Szjerdene, y esta vez dejándonos uno de los mejores temas del disco, “Transits, mientras su voz se empasta a la perfección con toda la instrumentación del tema, los vientos y las cuerdas crean una atmósfera perfecta y los geniales coros (cargados de dinámica) ponen la guinda a un tema sencillamente redondo. El disco echa el cierre con la puesta en escena de Cornelia en “Pieces, uno de los temas con más carga emotiva del disco y en el que Bonobo se luce creando un collage de sonidos preciosistas que realzan aún más la delicada voz de la cantante entre los espectaculares vientos de Lesirge.

Recuerdos del viaje: Conclusión

Tras haber escuchado decenas de veces este North Borders tengo la sensación de que es un proyecto creado sobre un mar de dudas, quizá pasto de las presiones de las disqueras o del poco tiempo en el que se ha realizado debido al enorme Tour de Black Sands, sea como sea, The North Borders está lleno de pequeños “peros”. Uno de ellos, el abuso de la estructura progresiva en todos y cada uno de los temas, un aspecto que no parece ni mucho menos negativo pero que hace que el disco se haga pesado en ciertos tramos. También la discutible inclusión de ciertos elementos que intentan de algún modo “actualizar” el ya afianzado concepto musical creado por Bonobo, un intento de llevar dicho concepto hacia el lado más electrónico que, para mi gusto, no casa tan bien como debería. Pequeños detalles que empañan un disco con multitud de dosis de virtuosismo y momentos realmente fantásticos (con especial mención a la sublime recta final). Pero si realmente hay algo que echo de menos en este trabajo es esa sensación de escuchar a un Bonobo que se supera a sí mismo en cada disco, que se reinventa, un Bonobo que no conoce sus propios límites. The North Borders se convierte así en un conjunto de ideas sublimes y mediocres ejecutadas bajo la misma mano maestra de un Simon Green que en la última década no ha parado de crecer y en cuya cabeza parece acechar el siempre eterno dilema: renovarse o morir.

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