Ghostface Killah & Adrian Younge – Twelve Reasons to Die

Ghostface Twelve Reasons to die review (7)

 

Todas las fotografías de la Box Edition (al final del artículo) realizadas por Enyor.

Todos los vídeos aparecen subtitulados por ShowMeWrong Dailymotion y ShowMeWrong Youtube.

 

Aún quedaban bastantes meses para que se acabara este 2013 cuando se publicó “Twelve Reasons to Die” pero, después de tantos años conociéndome a mí misma y a mi gusto musical, tras su primera escucha, supe inmediatamente que sería muy difícil que este disco de Ghostface Killah se cayera del primer puesto de mi top rapper del año. Aun así quise darle muchas más escuchas antes de atreverme a plasmar este pensamiento en la web y dejé madurar en mis oídos el álbum, una y otra vez.

Por eso, tengo el placer de inaugurar esta celebración de cierre de año en Crypta con una review del que para mí ha sido el mejor disco de 2013 o, por lo menos, el que más he quemado. Y es que cuando di play al tema que abre el disco, sólo me hicieron falta los 40 segundos que duran los coros y los cinco segundos siguientes en la entrada de Ghostface sobre la instrumental para caer totalmente rendida. En esos pocos segundos entendí que la tónica del disco iba a enamorarme y no me equivoqué. Acepto que alguien me pueda discutir si el de Wu podría haber dado más de sí puesto que no creo que sea el disco de su carrera donde mejor rapea, pero el concepto del álbum y la atmósfera a la que te transporta fueron suficientes para que cogiera mi tarjeta de crédito y pagara 60€ para disfrutar de una (aunque no la mejor) de las geniales ediciones especiales que se han comercializado y que podréis ver detalladamente al final del artículo gracias a nuestro compañero Enyor y su cámara.

Tras haberlo visto flirtear con distintos estilos durante su larga trayectoria, en este disco nos encontramos a un Ghostface Killah en una fase experimental, donde se atreve con un desafío complicado para cualquier artista: un álbum conceptual con el que ha conseguido un resultado, cuanto menos, sorprendente, en el que mucho -muchísimo- tienen que ver las instrumentales de Adrian Younge que hacen que esta historia de venganza suene desconcertante y apasionada como la tragedia que describe.

 

Ghostface Twelve Reasons to die review (6)

Ghostface Killah & Adrian Younge – Twelve Reasons to Die

(2013 – Soul Temple)

 

Twelve Reasons to Die es el guión de una película que nunca veremos (o sí… quien sabe que pasará por las mentes de RZA & Tarantino.) Por suerte, sí hemos podido disfrutar de lo que podría haber sido su banda sonora, aunque con retraso ya que la publicación del disco debería haberse producido con anterioridad a la real. Final de 2012 era la fecha de salida prevista inicialmente, pero se aplazó hasta el pasado abril de 2013. La razón es fácil: dejemos al productor ejecutivo, RZA, trabajar tranquilamente en su debut cinematográfico como director y, de paso, nos ahorramos que la banda sonora de su “The Man with the Iron fists” y el disco de Ghostface entren en competición el uno con el otro. Y la jugada le salió bien a la cabeza más pensante de Wu ya que, visto lo visto, el disco de Ghostface podría haber eclipsado su más que cuestionable arte en la dirección.

La noticia del trabajo conjunto entre dos grandes talentos en su área hacía inevitable una pregunta… ¿quién será el verdadero protagonista de Twelve Reasons to Die? ¿Ghostface o Adrian Younge? Lo cierto es que ni uno ni otro, el verdadero protagonista de la historia es Tony Starks, ese alter ego que Ghost tenía algo olvidado o simplemente hibernando hasta que ha llegado su momento, el momento de contar su historia.

Twelve podría ser, sin lugar a dudas, la banda sonora de una película de terror inspirada en los films de gángsters italianos de los años 60-70 que te sumerge en el sombrío mundo de Tony Starks y los DeLucas. A grandes rasgos, en el disco se cuenta la historia de Tony Starks, un criminal enfrentado a los DeLucas, una temida familia de criminales italianos. Debido a una traición y envuelto en una historia de amor con una de las mujeres de la familia, Tony Starks acaba siendo asesinado, su cuerpo sumergido en acetato y sus restos planchados en 12 vinilos, uno para cada miembro de la familia DeLucas como recuerdo de la victoria. Lo que nunca podrían haber llegado a imaginar eran las consecuencias que traería este siniestro regalo: al ser reproducido cada disco, Tony Starks resucitaría bajo la forma de Ghostface Killah, un alma despiadada que tendría como único objetivo llevar a cabo una sangrienta venganza.

Partiendo de una historia así, y conociendo como la marca Wu ha estado impregnada, desde el principio de los tiempos, por los cómics y el cine, sólo podía crearse un álbum de una tonalidad ambiciosamente cinematográfica que logra infundir al oyente unas ganas inmensas de seguir escuchando hasta que el disco deje de girar. Una historia de gangsters y fantasmas. Sí, lo de siempre, pero en otra época. Así podría haber sonado el rap de los 60 si hubiera existido. Así podría haber sido la música que podría haber sampleado RZA en los 90 si el Sr. Younge hubiera nacido antes.

Adrian y Ghost van seduciéndote paso a paso, ayudados de la voz narrativa de RZA, consiguiendo adentrarte en su cuento siniestro, donde te envuelven entre este mundo y el del más allá, entre la vida, la muerte y el renacer, para acabar disfrutando de una pesadilla insana en la que, a pesar de que venganza y violencia han ganado los papeles principales, existe una luz al final de túnel que se abre paso entre la matanza para dejarnos ver una parte tierna en este universo oscuro y sangriento. Un universo donde el talento musical de Adrian Younge se fusiona perfectamente con la energía del sanguinario protagonista.

Y es que si algo puede acabar haciendo de este disco un clásico en el seno de Wu Tang, es el enfoque orquestal tan acertado con el que Adrian Younge ha ambientado Twelve Reasons to Die y gracias al cual este disco no parece un disco de 12 temas, sino un tema de 40 minutos. Por todo eso, como conjunto, es para mí el mejor trabajo del año.

 

Ghostface Twelve Reasons to die review (2)

 

A pesar de tener una carrera impecable entre el 70’s blaxploitation de Black Dynamite o el soul más psicodélico de su último trabajo con The Delfonics, salido también en 2013, (grupo que, por cierto, Wu Tang han sampleado en varias ocasiones) y a pesar de ser el primer contacto profesional de este genio con el rap, la capacidad creativa de Adrian le ha permitido moverse como pez en el agua, consiguiendo algo que, cuanto menos, era una apuesta muy arriesgada: reinventar el sonido característico de Wu con el que RZA había revolucionado todo un panorama, adaptándolo perfectamente a su forma de componer música, haciendo que su trabajo sea totalmente reconocible a la vez que la marca Wu Tang no pierda la esencia cruda con la que enamoró a tantos y tantos adeptos. A fin de cuentas, el Sr. Younge además de ser un fan declarado de Wu Tang, ha educado su oído durante toda su vida, escuchando y estudiando la música de décadas pasadas, como su admirado RZA. El resultado, un álbum inteligente, sin complejos y cuidado al detalle que, en los escasos 40 minutos que dura, consigue enamorarte, cómo consigue hacerlo la edición limitada que comercializaron, pero de eso hablaremos después.

 “I’ve always had a personal dream of giving the people what I received from Wu-Tang in the early 90s” Adrian Younge.

 

Adrian Younge, perfeccionista como pocos, hila bien fino para tejer, mediante ese sonido vintage de los 60, una atmósfera realmente escalofriante digna de una película de cine negro. Y lo consigue mediante esas líneas de bajo impregnadas de soul, mediante el protagonismo del que gozan las baterías colocadas de forma impecable en el lugar perfecto, marcando el ritmo violento de una escena acompañada por un teclado fulminante, o cada melodía soltada por una guitarra dando el toque contemplativo cuando conviene y, con mención especial, gracias a esos coros increíbles, dignos de cualquier ópera que impactan en los poros de tu piel. Todo ello grabado con instrumentos analógicos que proporcionan al disco ese sonido sucio y crudo.

 

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¿Y cómo pasó Adrian Young de Waxpoetics (sello mediante el cual había editado sus anteriores trabajos) a Soul Temple? Bob Perry, el co-fundador de Soul Temple (junto a RZA) contactó telefónicamente con él porque le encantó su “Something About April” que en palabras del mismo Younge “It was a kind of like an Italian story mixed with Wu-Tang álbum” y así, junto a RZA, desarrollaron el concepto alrededor del que giraría Twelve Reasons to Die, y que ya todos conocemos.

Para que un proyecto de ese tono musical estuviera a la altura, hacía falta un mc con gran perfil cinematográfico y pocos poseen un historial que los avale en ese aspecto tan bien como Ghostface (con permiso de Rae), sólo hay que dar play a OB4CL. Además, el de Wu es uno de esos mc’s que, como decía antes, se atreve con todo -con más o menos éxito- como ya ha demostrado flirteando hasta con el r&b en su “Ghostdini”, haciendo discos en feat como “Wu Block” o una propuesta de alto nivel como “Fishcale”, pero ha esperado hasta su décimo álbum para enzarzarse en un proyecto tan ambicioso como un álbum conceptual. Por algo es, sin duda alguna, el miembro más activo y prolífico del clan.

Aunque en Twelve Reasons to Die, Ghost rompe con cierta monotonía en la que venía dando vuelcos durante cierta parte de su carrera, se le puede recriminar no dar en este álbum todo lo podría haber dado de sí en determinados momentos, puesto que la carga emocional que transmite la música de Adrian Younge, lo pide a gritos. Sin embargo, en alguna ocasión, puedes tener la sensación de que la trama se queda descuidada y más sabiendo lo que a Ghostface le seducen las historias de crimen organizado. Esto podría deberse a que Ghost no trabajó sus letras desde cero ya que Adrian Younge le entregó un guión junto a su música, en el que, a grandes rasgos, le explicaba la historia que quería que contase, la historia que él estaba contando sin palabras. Quizás es que la historia es de Adrian y no suya y así la música gana el pulso. Quizás es que ponemos el nivel muy alto con Ghostface.

A pesar de estos reproches puntuales y de que en algún tema no rapee con una rabia o agresividad desmedida como en otras ocasiones, es innegable que el odio es latente verso tras verso y la violencia es exprimida al máximo en sus letras, brindándonos un storytelling de horror digno de peli de serie Z que además marca con el sello Wu gracias a las referencias clásicas que va soltando:

“Too many enemies is out there, son, trying to bring the ruckus” (Ennemis All around me)

“Chase the paper cause it’s the cash that rules” (guiño a CREAM en Rise of the Black Suits)

“Protect ya neck when you move”  (The Shure Shot)

“I glide through the air like a swarm of bees”  (The Shure Shot)

Y es que Dennis Coles, a sus 42 años, sigue siendo eterno, como Tony Starks resucitando en la forma de Ghostface Killah.

 

En lo que a feats se refiere, el disco sigue manteniendo la esencia Wu, así encontramos a Masta Killa, Cappadona, U-God, Inspectah Deck y Killah Priest (todos echamos de menos a Rae) y como guinda del pastel, un RZA que además de ser el productor ejecutivo, hace las veces de narrador contando la historia con un tono y una voz profundos, dignos de esas historias que nos contaban de críos alrededor de la hoguera y nos dejaban toda la noche con los ojos alerta. Pero no sólo de Wu viven en Long Island, y el invitado estrella del disco es, sin duda alguna, William Hart, cantante de Delfonics. Todos los feats son una parte más de la historia, representando personajes definidos que complementan a conciencia la narración.

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Las doce razones para escuchar el disco:

 

1) Venganza: Twelve Reasons to Die entra a lo grande, Beware of the Stares cumple el rol de intro perfecta, situándonos de lleno en la historia. Comienza con unos coros de Saudia Mills (Venice Dawn) que nos introducen de lleno en el mundo sombrío por el que Adrian Younge nos va a pasear durante todo el álbum. Las voces nos anuncian que Ghostface no perdona, así que debemos tener cuidado tal como el de Wu avisa en su entrada: “Ten cuidado, tengo la mirada de Medusa.” En este primer tema GFK deja bien clara su sed de venganza:

“I want bodies, DeLucas, spread into the waters, I want mothers and sons, I wanna murder their daughters. Revenge, all I see is blood in my eyes, like the rise of your worst nightmare come alive, Ghostface Killah, let’s see who’s gonna survive.”

La proximidad de la batalla puede olerse en el ambiente a través del odio inmensurable de Tony Starks plantando las bases de la leyenda de Ghostface Killah, los pianos y las guitarras de Adrian Younge como banda sonora de la tragedia que está a punto de iniciarse y Saudia Mills, con su impresionante voz, poniendo el broche final al resurgimiento de las cenizas:

“They killed him cause they didn’t understand though his spirit possesses a rhythm as the words on this record unleashes the Ghostface Killah.”

 

2) Crimen: En Rise of the Black Suits, Tony Starks nos narra cómo se ha desenvuelto dentro de una familia del crimen, las reglas de la calle, la violencia, lo que realmente importa, una especie de confesión con aire nostálgico sobre su supervivencia al desligarse de los DeLucas y crear su propio (black) clan despertando odios y envidias, puesto que él es consciente de que posee las habilidades necesarias para hacerse con las calles. Es uno de los temas que suenan más puramente rap y uno en los que Ghostface se desenvuelve mejor sobre una instrumental de composición más clásica: loop de piano y batería.

“Fuck the law of fam, it’s the law of land”

 

3) Guerra: La historia contada por Tony en el tema anterior, culmina en la inmensidad de I Declare War y el órgano protagonista de su base, que otorga al tema una atmósfera digna de cualquier impresionante catedral gótica. Acompañado de Masta Killa, Tony Starks declara la guerra a los DeLucas porque, tal como narra la voz en off de RZA al final del tema, Tony ha crecido en un mundo de violencia, muerte y destrucción, y como anunciaba en la escena anterior, ha tomado la decisión de convertirse en el rey: “Tony Starks, new king of this crown, y’all better cower.”

Tanto aquí como durante todo el disco, Ghostface hace varias referencias al color de su piel, reivindicando su origen en contraposición con el de la familia italiana.

“I’m black on the outside and black within”

“I’m a boss, them DeLucas trying to front on my skin tone”

 

4) Sangre: La guerra ha estallado, las calles se han convertido en el escenario sangriento donde o eres un DeLucas o eres un Stark. Ha llegado el momento en el que Tony se va a hacer, sí o sí, con el territorio y va a llevarse por delante a todo el que intente impedirlo. Es la hora de Blood on the Cobblestone.

“Judges get kidnapped, casualties get decapitated, Starks rise above all to be emancipated, Black Godfather, families at war, drive bys and Molotovs settle the score”

En esta ocasión, Ghostface se acompaña de U-God e Inspectah Deck para retratar la escena pero lo cierto es que ninguno hace una aparición muy destacable en una escena tan cinematográfica como ésta. El ritmo acelerado del tema ayuda a adentrarte en la historia mucho más que sus líricas, especialmente el estribillo -corto pero contundente- con esas notas chillonas acompañadas de scratches, que crean una atmósfera de alerta constante.

 

5) Amor: The Center of Attraction es el punto de inflexión del disco, el mayor contraste que vamos a encontrar. Pasamos de una violenta historia sangrienta a una romántica historia de amor imposible, con sus celos y sus desconfianzas. Los dulces coros femeninos con los que comienza el tema en harmonía con el sonido de la lluvia cayendo, así lo dejan adivinar.

Tony le cuenta la locura de su enamoramiento hacia una de las chicas de la familia DeLucas a uno de sus amigos, interpretado por Cappadonna, de manera que asistimos a un balance entre las palabras de amor de Ghostface y el intento de su colega de hacerle entrar en razón, puesto que esa relación sólo podría traer una desgracia que se ve venir (y, de hecho llega al final del tema.) Adrian Younge clava todo este momento ya que mientras rapea Ghostface, la banda sonora está compuesta por unas suaves cuerdas, mientras que cuando es Cappadona el que interviene, la orquestación se vuelve de un tono amenazante.

“You think God sent her? Nah, it’s the devil instead, they got plans for you, Tone, they want you dead dead dead.”

 

6) Angustia: Perfectamente encadenada nos llega Ennemis All Around me. En este tema de tono introspectivo, vemos como las palabras de Cappadonna han hecho mella en Tony, quien, sacudido por las dudas, reflexiona sobre su futuro y sus sentimientos hacia la chica de los DeLucas. En su voz podemos sentir la angustia que se está apoderando de él pero finalmente, como en todas las historias apasionadas, decide dejarse llevar e intentarlo. El ambiente creado en esta ocasión por Adrian Younge recuerda a una escena del viejo western en la que se va a producir un duelo. La línea de bajo y el piano crean un ambiente misterioso e inquietante. La intervención de la voz fantasmal de William Hart resonando en los bajos fondos, añade aún más tensión a la trama proporcionando un halo espectral que te atrapa.

 

7) Traición: La cosa se estropea en An Unexpected Call, cuando Tony es traicionado por la chica a la que había confiado su amor. El ambiente se pone tenso y oscuro, al más puro estilo RZA, las palabras de Tony desprenden dolor y muestran el claro conflicto mental que ha mantenido durante todo el disco. Los DeLucas ponen fin a su vida, pero como todos sabemos ya, no a su historia.

They say Die Tony Starks, you gonna melt like a record, never to be remembered, never to be respected.

En la segunda estrofa aparece Inspectah Deck en el papel de un nervioso amigo de Tony que cree que será el siguiente en caer pero que antes piensa ir a por la chica para vengar la muerte de su amigo.



 

8) Crueldad: Tal y como anuncia la voz de RZA al inicio de The Rise of the Ghosface Killah, ayudado de unos fantásticos coros espectrales, los DeLucas plancharon en 12 vinilos los restos de Tony, uno para cada miembro de la familia, pero lo que no sabían era que al reproducirlos empezaría su calvario.

Como ya sabemos “Starks is reborn as the Ghostface KILLAH, no one could get iller.” (con guiño incluido a ODB en Da Mystery of Chessboxin) y la cruel venganza comienza, no hay lugar para el perdón ni la compasión, sus enemigos van a comprobar su furia, gore como pocas. La tempestad de sangre ha comenzado y la acompañan notas de guitarra y baterías rápidas.

“Cripple ‘em from they knees, take they legs out.”

“Six bodies hung in the meat room, the butcher shop, I call it the body shop.”

 

9) Placer: Parece que Adrian Younge pone un poco de pausa dentro de la oscuridad de la venganza devastadora que nos describen, pero aunque Revenge is Sweet, Ghostface Killah sigue lleno de ira explicando el placer que le produce su venganza, ha llegado el clímax de la historia, corroborado en esta ocasión por Masta Killah y Killa Sin, los tres escupiendo rabia en cada compás.

 

10) Horror: La venganza hace tracks que está en marcha por lo tanto es hora de la Murder Spree, donde Ghostface y sus colegas de Wu nos enumeran y detallan todas las brutales formas de morir que se les ocurren: desmembramientos, torturas, envenenamientos, un track al más puro estilo horrorcore, que termina con un guiño a un clásico de Scorsese:  “I’ll hunt you down like Cape Fear.”

 

11) Reflexión: Ghostface ha llevado a cabo su venganza, y se jacta verso tras verso de su violencia en The Sure Shot Part I, sin embargo en su Part II se ralentiza brusca pero perfectamente, acompañado de unos cantos estilo gregoriano, dejando paso a la reflexión, especialmente preguntándose qué debe hacer con la chica. Ahora que ha resurgido de entre los muertos y es casi un Dios ¿debe hacer el bien o el mal?¿debe dejarla vivir o morir?

“I’m bulletproof now, back from the dead, I’m invincible”

 

12) Leyenda: Se hace el silencio y la voz de RZA nos cuenta como la historia de Tony, su fantasma y el miedo que generó, pasó de generación en generación: “Gangsters told their children to never double-cross a man.”

El broche final a la voz de RZA en Twelve Reasons to Die es una instrumental magnífica de Adrian en la que el piano es la voz principal de la tensión, tensión como la que se puede palpar en la cara de un niño al que le cuentas una historia de miedo, y a la que se van uniendo los demás instrumentos dibujándonos una atmósfera final en la que nos podríamos imaginar un lugar oscuro, quizá en la orilla de un río donde flotan todos los cadáveres protagonistas de la masacre mientras el fantasma de Ghostface se eleva hasta desaparecer en el cielo, pero sabiendo que su leyenda permanecerá, noche tras noche, en la mente de todas las familias del crimen.

 

Y así llegamos al final de esta historia, paseándonos por un disco tan eficaz y brutal que acabará convirtiéndose, del mismo modo que Ghostface Killah, en una leyenda mediante la que todos recordaremos las Doce razones para morir, o las Doce razones para vivir poniendo la aguja sobre el surco.

NOTA: Aunque cada tema está linkeado a su correspondiente vídeo subtitulado en Youtube por ShowMeWrong, os dejamos con todo el disco entero subtitulado en su Dailymotion, para poder disfrutar al 100% de su escucha.

 



 

Twelve Reasons to Die Special Editions

 

Sabiendo cómo se las están gastando últimamente desde Get On Down con las reediciones de los discos clásicos de Wu Tang, haciéndonos babear a todo el que echamos un vistazo por su web, un trabajo que cuenta una historia tan gráfica como Twelve Reasons to Die no podía ser menos, así que se lanzaron al mercado dos ediciones sencillamente impresionantes: “12 DeLucas Version” de 400 copias y “12 DeLucas Private Press Version” 100 copias que se agotaron a la velocidad de la luz. No voy a comentarlas al detalle puesto que sólo es necesario entrar a la web para saber qué contienen exactamente, aunque sin dejar pasar por alto que la “Brown Tape” que incluyen merece, como mínimo, una mención: esto es el disco remixado por el hombre que está en todas partes últimamente: Apollo Brown. Aunque personalmente me gusta mil veces más la versión original, hay que reconocer que sale bien airoso de una tarea tan difícil como la de hacer sombra a un músico de la talla de Adrian Younge, ofreciendo una segunda lectura del disco, con un aire bastante distinto pero que mantiene la esencia cruda de la historia.

De lo que sí puedo hablar es de la edición que compré yo misma, que nada tiene que ver con las dos anteriores, pero que es más económica para los bolsillos y es posible que aún se pueda conseguir alguna copia por internet. Consiste en dos sangrientos vinilos, uno con el disco y otro con las instrumentales, enfundados en edición de lujo, un doble póster y un cómic. Todo empaquetado en una elegante caja serigrafiada. Pero explicar esto con palabras no es tarea fácil, así que le pedí a Enyor que viniera a echar unas fotos y hacerlo todo más sencillo:

 

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Ghostface Killah & Adrian Younge suena en

Ghostface Killah suena en

Adrian Younge suena en

Texto por Lady R