Zombart, Nick Gamma, y las portadas de A Tribe Called Quest

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El hip hop, desde sus raíces como movimiento contracultural hasta nuestros días, ha revolucionado muchos aspectos de la cultura popular, de los States primero, y del resto del mundo después. Desde el mundo de la moda (como ya hemos contado en otras ocasiones) al audiovisual, el rap ha hecho importantes aportaciones al “folclore urbano” de las últimas décadas de este pasado siglo. Los bailecitos y las pintas de MC Hammer o el retrato de Biggie Smalls con la corona (fotografía por Barron Clairborne) para la Rolling Stone forman sin duda parte del imaginario colectivo. Lo cierto es que a día de hoy sigue marcando muchos de los pasos en la industria del pop.

Podríamos hablar de dónde empieza el movimiento cultural como parte de la historia y de la identidad del pueblo afroamericano y dónde acaba siendo absorbido por la maquinaria del entretenimiento de masas, pero se necesitaría más de un reportaje para abarcar ese tema con rigor.

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De lo que trata este artículo es de las portadas. Una pequeña parte de esta “revolución estética” de la que el artwork de los discos participa considerablemente. Porque detrás de éstas reside todo un concepto que resume la grabación en una imagen, un elemento crucial dentro de la pieza musical, tanto a nivel comercial como artístico. Se me vienen a la cabeza portadas como las del “Paid in Full” o el “Illmatic”, iconos que trascienden al propio disco a la vez que lo condensan en un golpe de vista.

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Si bien a otro nivel, también son míticas las portadas que componen la discografía de los aún más míticos A Tribe Called Quest. Los chicos de Queens no solo cambiaron la forma de entender el juego, también dejaron un legado cultural y musical junto a los Native Tongue Posse como pocos hicieron en los 90s. Los padrinos del jazz rap (aunque Q-Tip reniega de este término) nos dejaron grandes covers a lo largo de su carrera. Ahí van en orden cronológico:

Es Abril de 1990 en la ciudad de Nueva York cuando, un grupillo de chavales que se hacen llamar Quest, sacan su primera referencia en larga duración: People’s Instinctive Travels and the Paths of Rhythm” salió de la mano del sello discográfico Jive Records (absorbido luego por RCA), que por aquel entonces habían creado su propio departamento de arte conocido como Zombart (perteneciente al grupo Zomba).

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La web Discogs acredita la fotografía del álbum a Ari Marcopoulus, artista holandes residente en NYC. El que empezaría su carrera como asistente de Andy Warhol, ha fotografiado a personalidades como Jean-Michel Basquiat o los Beastie Boys para su “Ill Comunication” (1994). Uno de sus últimos trabajos en la industria musical ha sido para Shawn “Jay Z” Carter y su “Magna Carta: Holy Grail” (2013). La ilustración de Peter Bryans y Paige Hunyday que compone la portada nos muestra  un contorno de  los cuatro miembros originales del grupo (Jarobi White, el “cuarto Quest” dejó el grupo despues del lanzamiento del álbum) en un degradado con los colores panafricanos con el nombre de la banda dentro. Unas footprints tras ellos (al modo del sencillo Can I Kick It?) recorren una carretera del vecindario que bien podría ser cualquiera de las que transita Ali en el camión montagargas del videoclip de Oh my God por St.Alban (barrio natal de la Tribe) y alrededores. Las calles están abarrotadas de gente, algunos parecen responder al unisono un “Yes you can!” a la pregunta de “Can I kick it?”. A la derecha, el muro de un bloque plasma unos De La Soul y Jungle Brothers al más puro estilo Style Wars. Debajo, otro presenta la clásica escena de la ropa tendida colgando de sus ventanales, por uno de los cuales asoma una minúscula y practicamente inadvertida guitarra clásica, como la que introduce el tema de I Left My Wallet In El Segundo. En la calle de la izquierda, una cancha de baloncesto, deporte al cual Phife Dwag siempre ha sido muy aficionado.

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De izquierda a derecha: Keith Haring, LL Cool J y Dan Colen. Muchas y dispares son las personalidades que han pasado por el objetivo de Marcopulus.

Como la propia portada sugiere, se trata de un álbum lleno de color. De historías de la calle, pero no en la escala de grises del hardcore. De la gente y sus instintivos viajes, del ritmo y de sus sendas.

Si con “People’s Instinctive Travels” ATCQ estaba un poco a la cola del colectivo Native Tongues (Jungle Brothers y De La Soul a la cabeza), con “The Low End Theory” se posicionaron en primera linea de combate. Un 24 de Septiembre de 1991 sale el segundo album del grupo para convertirse en clásico al momento. Lo que la revista Complex cataloga como uno de los mejores “sophomores” dentro del rap, sirvió de inspiración para el afamado debut en solitario de Dr. Dre “The Chronic” (1992). No es necesario mencionar la influencia y el posterior reconocimiento que ambos lanzamientos han tenido.

atcq 11 y 12“It was listening to N.W.A’s Straight Outta Compton that inspired us to make The Low End Theory, and years later I spoke to Dr. Dre and he told me that hearing The Low End Theory inspired him to make The Chronic. That’s what music does.” 

-Q-Tip

Es aquí cuando nace la iconografía que acompañará al grupo a lo largo de su carrera. Las estriadas lineas rojas y verdes sobre negro compondrán desde entonces el tan reconocible sello de los Quest, con la consecuente explotación comercial que más tarde conllevaría: entre otras marcas, Nike tiene en el mercado un par de modelos de las lineas Jordan Air (Jordan 1, 2009) y SB (Blazer Mid, 2011) aprovechando el branding de la banda. Aunque como todos sabemos esto no es nada nuevo (véase Run-D.M.C.xAdidas).

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La idea de la portada se le ocurrió -cómo no- al propio Q-Tip. Tomando como fuente de inspiración la estética de las portadas de los Ohio Players (Victoria Gee analiza para Crypta el contexto social y cultural de éstas) pero llevándolas a un nuevo terreno, sensual y misterioso como “Angel” (1977), pero más oscuro y vibrante. Vibrante como la saturación de los colores complementarios rojo y verde. Vibrante tambien como el bajo de Ron Carter en Verses from the Abstract. Vibrante como es el propio disco de principio a fin (Vibes and Stuff). Tres colores y tres ingredientes principales: un profundo bassline, un enérgico break de bateria y unas rimas relajadas fluyendo sobre la mezcla. Tan simple y tan complejo como eso.

De la dirección del artwork también se encargó el equipo de Zombart, compuesto esta vez por Jean Kelly aka ZombArt JK a la cabeza, Dave Scilken (ZombArt DMS) y Nick Gamma (ZombArt NG).  Este último realizó las caligrafías, tanto en el nombre del álbum como en el tracklist de la contraportada y el interior.

Al contrario de lo que muchos puedan pensar, tanto la portada como la contraportada de “The Low End Theory” son parte de una sesión fotográfica y no meras pinceladas sobre fondo negro. Fue el fotógrafo Joe Grant quien, aplicando pintura fluorescente en el cuerpo de la modelo e iluminando la escena con luces de neón, consiguió el sorprendente efecto.

Como dato curioso, cuenta Nick Gamma en una entrevista para la revista Egotrip que existen otras versiones de la portada con otros colores. Éstas, por lo visto,  fueron descartadas porque la modelo parecía un calabacín.

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Para terminar con “The Low End Theory”, y a modo de apéndice, no se puede hablar de lo “visual” en lo referente a este disco sin mencionar el video de Scenario. La posse cut con The Leaders of the New School es también uno de los mejores videoclips de rap de la decada.

‘Hello, this is your Midnight Marauder program
I am on the front of your cover
I will be enhancing your cassettes and Cd’s with certain facts that you may find beneficial’

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Si dicen de Run-D.M.C. que son los Beatles del rap, en cuanto a covers “Midnight Marauders” es el “Stg. Pepper’s” (aunque el productor Bob Power le otorga ese título al anterior álbum de los Quest). Salvando las distancias y lejos de comparaciones, ambas portadas están entre las mejores de la historia del hip hop y toda lista de “best covers” que se precie las incluye en buena posición.

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Desde Carl Jung hasta Bob Dylan: el collage/hall of fame que diseñó Peter Blake para la portada de “Sgt. Pepper’s Lonely Hearts Club Band”, icono pop del que “Midnight Marauders” podría ser su hija negra y noventera.

Una vez más fue la gente de Zombart quien estuvo al mando de la producción gráfica del disco. Como en “TLET”, Jean Kelly (bajo su firma están discos como “Homebase”, de DJ Jazzy Jeff y Fresh Prince aka Will Smith, entre otros) fue quien se ocupó del diseño y Nick Gamma quien hizo el hand lettering. Esta vez, Tip tenía en mente dos versiones algo distintas de lo que sería la imagen final. La primera era la estampa de una mujer desnuda sentada en la cama de un piso en Manhattan. Con un gran ventanal abierto y el skyline de la ciudad de fondo, la chica estaría escuchando música a la luz de la luna, una mano en el auricular y la otra entre las piernas…

En su otra idea, Kaamal ya visionaba el personaje tricolor, pero caracterizado como una especie de “flautista de Hamelín” con cables saliendole de la cabeza conectados a unos auriculares que llevarían toda una troupe de colegas de los Quest siguiendola, con el edificio Flatiron de fondo.

Jive Records rechazó la primera idea por explícita; y en cuanto a la segunda, evolucionó de alguna u otra manera hasta el concepto definitivo. El rollo de Hamelín planteaba algunos problemas técnicos, pero Tip quería sacar a toda su gente en la portada, a lo que Jean Kelly respondió con la idea de las cabezas recortadas en el fondo.

Para el tercer disco de ATCQ, hicieron hasta un video promocional para Yo! MTV Raps. La robótica voz de la promo que te guía durante toda la escucha del album corresponde, según dicen, a Laurel Dann, secretaría de Jive por aquel entonces.

“Nuff respect to all my peeps that made the album cover” clamaDiggy Dwagen God Lives Trough, el último track del disco. Y es que el proceso de “recolección de caras” involucró a más gente de la estimada en principio. Algunos como Run-D.M.C. no pudieron acudir a la sesión de fotos, y otros como Prince Paul o Common quisieron participar pero no les llamaron. Con todo, muchos de los nombres en alza de la escena del momento accedierón a participar, lo que derivó en demasiado material para una sola portada. Tip no quería dejar a nadie fuera, asi que la solución fue hacer tres versiones distintas del album en tres colores diferentes -adivina cuáles-, cada una con su propio mosaico de cabezas en el fondo (soprende que la discográfica sí aceptase esta propuesta).

Visto con perspectiva, Midnight Marauders es un documento gráfico con un valor único, una captura -más bien tres- congelada en el tiempo de algunas de las figuras más representativas de una cultura. Tener personalidades tan dispares como Chuck D o Too $hort juntas en una portada no tiene precio.  En 2013 la web del canal de música Aux publicó un “Quién es Quién” interactivo de las tres portadas.

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Algunas de las covers bajo el sello de Zombart

Fue el fotógrafo de Chicago Terrence A. Resse aka TAR (ha trabajado para George Clinton, R. Kelly o Faith Evans entre otros) quien hizo las dos sesiones de fotos (una en NY y otra en LA) para las “cabezas”. De la fotografía de la mujer tricolor se encargó Carol Weinberg, fotógrafa de moda, pero que también ha hecho alguna incursión en el mundo discográfico, sobre todo en la música clásica. A diferencia de con “The Low End Theory”, la modelo no fue pintada con pintura fluorescente sino que llevaba una especie de maillot con capucha en el cual se pintaron las cebreadas lineas.

Otra de las anecdotas que cuenta Nick Gamma en la entrevista para Egotrip, es sobre el “marco” que rodea la portada del album: la misma Jean Kelly escaneó su reloj y lo repitio como un motivo (poco Photoshop haya por el 93). Y, como no podía ser de otra manera, la hora que marcan las agujas son las doce en punto, medianoche.

Tres años después de lo que sería la cumbre de su carrera con “Midnight Marauders”, ATCQ lanza su cuarto álbum, de nombre “Beats, Rhymes & Life”. El 30 de julio del 96 supuso una decepción para los que esperaban un bombazo dado el listón puesto por su predecesor. “B,R&L” está justificadamente catalogado como de lo peor de la banda, aunque esto no significa que fuese malo.

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El álbum fue el descubrimiento al mundo de un tal Jay “Dee” Dilla, quien, hermanado con Tip y Muhammad bajo el colectivo de productores The Ummah (comunidad en árabe), firmó la mayoría de beats del disco. No tan conseguidas serían las rimas del artista invitado y primo de Q Tip, Consequence, quien para algunos no alcanza el nivel de éste o de Phife Diggy.

Esta vez fue el turno de Jackie Murphy, la directora creativa de Jive Records, quien dirigió el artwork del LP, acompañada por el, una vez más colaborador, Nick Gamma. La fotografía es de Christian Lantry y las ilustraciones de portada y contraportada de SKAM2?.

¿Quien es ese tal SKAM2? cuyo alias acaba en interrogante? MC proveniente de Miami y con ascendencia jamaicana, ha trabajado con Raekwon, Ill Bill o Talib Kweli entre otros. Lo cierto es que la mayoría de estas colaboraciones se han producido en mixtapes, demos, y demás rarezas solo aptas para freaks y diggers (como un feat. de su grupo Old World Disorder, con un joven y poco conocido Eminem, allá por el 98). Y es que el reconocimiento que (en mayor o menor medida) ha tenido este hombre, no ha sido tanto por sus skills al micro sino más por su faceta como portadista/ilustrador. Con un estilo propio del comic de superhéroes de los 90,  ha firmado artworks para Ill Bill o D12, aunque sin duda lo mas renombrable hasta la fecha son sus ilustraciones para el LP debut y homónimo “Slim Shady LP” (1999).

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La pastilla de Vicodin de Eminem, izquierda. Portada para ILL Bill inspirada en la ilustración de Derek Riggs para el Number of the Beast de los Iron Maiden, derecha.

Con tan solo quince años, Skam hizo sus pinitos como diseñador en el negocio musical, aún con el habitual éxito de alguien sin experiencia: diseñó un logo para Black Moon que nunca salió a la luz, ya que el manager se negaba a pagar al artista 200 dolares por el trabajo. Fue poco más adelante cuando Q-Tip contactó con él para realizar el artwork del cuarto disco de los Quest. Sin experiencia previa en el manejo del aeorgráfo, el chico se puso manos a la obra y realizó sobre dos tablas las ilustraciones que compondrían portada y contraportada. En la primera se ve a la icónica y cebreada mujer, esta vez convertida en una especie de ser extraterrestre, izando una bandera con el que sería el nuevo logo del grupo. Tras de sí la envuelve una ciudad desvastada y en ruinas, que nos adelanta ese tono oscuro, alejado del “positivismo hippie” de anteriores discos, que impregna el sonido del album. En el caótico paisaje, dos referencias: un reloj de torre señalando las doce en punto con un “marauders” grabado; y, como en “People’s Instinctive Travels and the Paths of Rhythm”, una canasta de basket. La contraportada, que bien podría ser un plano general de la misma escena, muestra al antropomórfico personaje, seguido de sus congéneres por la desolada urbe (tag del artista incluido).

Aunque tampoco  en este caso estaba Skam muy contento con la recompensa al trabajo realizado, según explica en una entrevista para SoHH (o eso dicen en este foro…): “What I was getting for that whole album – the cover, the back, the insert and the logo – I got for doing two logos for Naughty by Nature. I almost didn’t do it but my family and friends pushed me and it was good because it opened the door for some other shit.

Por último, una rareza de “Beats, Rhymes & Life” es que para la fecha de salida de este album, Jive lanzó también una edición limitada con portada holográfica.

“I did the cover, the inside, the only thing I didn’t do was the three photographs of their faces. They made hats, this, that and the third and I didn’t get none of that shit. I got a copy of the album from some dude that collects records and he gave me ten like ‘Damn I don’t believe you didn’t get this.’ They did the special hologram cover and they didn’t send me that shit. I was hot.”

1998 es el año que marca el punto y final de la carrera de ATCQ. El 24 de Noviembre la banda se despedía de un eufórico público con un ultimo show en el Hammerstein de Nueva York como guinda del pastel a la gira final y a la vez de presentación de su último album. Aunque esto no supuso la desaparición definitiva de la tribu de los escenarios: aparte de desarrollar sus carreras en solitario (Q-Tip con algo más de éxito que el resto), el grupo ha vuelto a las andadas en contadas ocasiones en lo que llevamos de siglo XXI: el 13 de Noviembre de 2004 (la misma noche en la que Ol’ Dirty Bastard murió de sobredosis en el estudio de RZA) actuaron en el aclamado festival Rock the Bells como cabezas de cartel, repitiendo en 2008 y 2010 junto a Snoop Dogg y Wu-Tang Clan. En verano de 2013 se pasearon por diversos festivales europeos en Londres, Alemania y Suiza, siendo su ultima aparición en vivo en noviembre de ese mismo año, como invitados especiales en dos de los cuatro conciertos en NY del Yeezus Tour de Kanye West y que, según Q-Tip, fueron y serán sus últimas actuaciones como grupo.

“The Love Movement” se presentó en las tiendas un 29 de Septiembre de 1998 (una vez más bajo el sello Jive) como un album conceptual acerca de la idea del amor, entendido éste de distinta manera en cada track. Lo cierto es que poco “amor” había detrás de la grabación de este album, o asi nos lo presenta Michael Rapaport en su documental “Beats, Rhymes and Life: The Tales of a Tribe Called Quest” (puedes leer aqui el reportaje que Enyo escribio sobre este). La pelicula narra mediante entrevistas y declaraciones de los miembros de la banda cómo sus continuas confrontaciones y discusiones llevaron a la disolución del grupo. Estos conflictos internos ya se podian intuir durante la grabación del anterior disco, para el cual “The Abstract Poetic” y “The Five Foot Assasin” grabaron sus voces por separado (Separate/Together).

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A  pesar de todo,  “The Love Movement” es un disco solido. Lejos, como su predecesor, de la brillantez que emiten los tres primeros albumes, pero con unos beats neo-souleros, una amplia guest list como en ningún otro album anterior, y un par de memorables singles (Find a Way y Like It Like That) que equilibran la balanza de un largo y a veces monótono tracklist. Las instrumentales corren a cargo de The Ummah, puliendo la linea que mostraron en “B,R&L”, la cual ya empezó a crear escuela.

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En lo que al artwork se refiere, fue Nick Gamma quien, despues de tener un papel más secundario en sus anteriores trabajos con ATCQ, estuvo a la cabeza del proyecto como director creativo. Sin duda éste es el disco que más se aleja de los trabajos previos de la banda en lo que respecta a la imagen. Con un diseño minimalista, la portada se nos presenta de la forma más escueta posible: el nombre del grupo en negro, el titulo del album en gris, y una serie de quince glifos en la parte inferior que representan los simbolos de la astrología occidental; todo ello sobre fondo blanco. Los signos, en un principio, iban a ser interpretaciones de posturas sexuales del kama sutra, por el tema del “amor” y eso. Quizá esto no terminaba de casar con el concepto del artwork, el cual remite con la pureza del blanco a un amor más universal o en términos espirituales, algo más acorde con las representaciones de la carta astral. Aunque, si bien es cierto que los Quest abordan el concepto desde disntintas perspectivas a lo largo y ancho del disco, la paz y serenidad que transmite la portada no termina de corresponderse con el contenido de éste, encajando mejor la idea original del kama sutra con temas como Hot Sex o Hot 4 U.

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Poster promocional del album con fotografía de Robert Maxwell

La contraportada va en la misma tónica: los mismos símbolos de la portada esta vez acompañan a  cada uno de los quince tracks de la lista (la edición limitada contiene además 6 bonus tracks, entre ellos una regrabación de Jazz (We’ve Got) y un remix de Scenario) en una tarotiana circuferencia en cuyo centro está el logo que la banda estrenó en la portada de “B,R&L”. Como co-diseñador del disco aparece el nombre de Ron Croudy, perteneciente al colectivo de diseño Smartbomb, quien tambien es DJ y productor bajo el alias de Rontronik. Tras el objetivo estuvo Robert Maxwell, fotografo afincado en el mundo de la moda, el cual realizó unas buenas instantáneas para el artwork del disco con su Polaroid en formato 8×10.

A Tribe Called Quest es, en definitiva, uno de esos grupos que, más allá de las portadas, trascienden en sonido y estética,dentro y fuera de su género. Una estela que ha dejado su huella en la música negra de la década de los noventa.

Texto por G. Flaco.

Portadas de los singles de A Tribe Called Quest