Wolf vs LA llega a su fin

 

 

El 6 de Junio de 2006, concretamente en el Cinespace Club de Hollywood Boulevard, comenzó el enfrentamiento de Chris Manak aka Peanut Butter Wolf y su faceta como dj contra la ciudad de Los Ángeles. Ahora bien, algunos pensarán ¿quién es Peanut Butter Wolf? Rápido, mal y pronto, aparte de dj y productor, es el fundador y director del sello independiente Stones Throw Records. Supongo que ya irá sonando a los que no le tenían fichado.

 

 

Las coincidencias numéricas en las fechas (más que coincidencias, evidencias) sirven para mucho más que para profetizar el final del mundo. Para Wolf, supongo que igual que para otros muchos dj’s, aquella satánica fecha le inspiró una sesión de metal y rock que girara en torno a ese concepto del 666. La llamó “Super Manak Soul” en honor (supongo) al tema de Ministry. El descubridor de Madlib (entre otros) pinchando Black Sabbath, Sepultura, los citados Ministry, Helltrain, Venom, Sepulvida, Pantera… Un tributo a Satán, al fin del mundo, al apocalipsis y a la destrucción, del que paradójicamente nace un proyecto bastante creativo e interesante que llega a su fin hoy: “Wolf vs LA” dj series. Lo primero que debes hacer para acompañar este pequeño repaso a las distintas ediciones de “Wolf vs LA” es clickar aquí y si llegas a tiempo disfrutar de la última entrega del proyecto antes de que Wolf parta para la fiesta de hoy en el Low End Theory de Los Ángeles. Es una sesión de 12 horas, en las que Wolf estará pinchando exclusivamente ese tan amado formato, el cual deberías haber adivinado ya, maxis de 12″.

 

 

La siguiente edición, 7/7/7, Wolf aprovechó la asociación del número con ciertas divinidades para hacer un podcast de música gospel, tras invocar a Belcebú que mínimo que contar con Dios para redimirse, pero eso sólo fue el principio. Durante una semana, Wolf estuvo rulando por 7 clubs distintos para hacer gala de su carrera como coleccionista y dj y organizar 7 sesiones, cada una de ellas de un género distinto. El 8/8/8 siguió la misma línea pero ampliando una noche, 8 noches, para 8 garitos, para 8 géneros. La diferencia es que en este caso no sólo iban a ser sesiones, si no que las canciones irían acompañadas por vídeos. Así fue cómo el rap, el rock, el boogie, el reggae, el house y la música disco y oldie inundaron musical y audiovisualmente las noches de Los Ángeles durante el mes de agosto para cerrar, el día señalado, con una sesión especial dedicada a la música en el cine. A continuación os dejamos el anuncio que lanzaron desde Stones Throw para anunciar el evento.

 

 

En 2009 había que dar el salto, quemar la misma idea durante dos ediciones no sería propio de la capacidad creativa de Peanut Butter Wolf. ¿Por qué no contextualizarla? ¿Qué mejor número que el 9 para hacerlo? Efectivamente, si estás pensando en la década preferida del veletismo ilustrado español, has dado en el clavo, que mejor forma que tributar los 90’s. Todos los eventos giraban en torno a esa amada y estereotipada década. La base es la misma, videosets que ambienten e ilustren las primeras nueve noches angelinas del mes, pero esta vez todo Los Ángeles debe saber que Wolf está aquí, por lo que se organizó una fiesta en cada uno de las áreas de la ciudad. Se tributó la década más prolífica en cuanto a estilos se refiere, desde el clásico sonido gangsta de NYC hasta la adaptación que se hizo del P-Funk en la costa contraria. Desde los sureños locos hasta los mochileros marginados, pasando por el universal turntablism. Evidentemente el registro de estilos no se quedó sólo ahí, si no que también se pincharon otros géneros importantes de la época cómo el Acid Jazz, el Trip-Hop, Neo-Soul, Drum-N-Bass, o New Jack Swing. Entre los dj’s que colaboraron estaban Prince Paul, Dj Rhomes, Dam-Funk, J Rocc, Dj Muggs, Rhettmatic o Arabian Prince (¿Cómo? ¿Pero eso es noventas? ¿¡Si no están Premier ni Pete Rock!? Ya amigo ya, que se te va a subir la fiebre, Beat Junkies también existían…). Pero no queda ahí el tema, prácticamente se exigían pintas noventeras cómo podéis ver en el texto adjunto extraído de la promoción oficial del evento. La contextualización iba más allá del ambiente musical, oportunidad ideal para editar una edición especial de Converse, las 999’s.

 

 

How about airbrushed overalls with one side down. Cross Colors. Boy London metal hats. a rayon suit with a turtleneck sweater. Tommy Hilfiger. Phillies Blunt t-shirt. a colorful rugby shirt. Rayon pants. polka dots. a denim button up shirt with a flower print tie and White Sox and X baseball cap. All shirts MUST BE tucked into those stonewashed jeans and show off those belt buckles and high top fades and gumbys. No backwards jeans allowed. There’s only one Kris Kross.

 

 

10/10/10. Invadir LA diez noches sería excesivo ya, mejor vamos a invadirla durante 10 horas seguidas, con 10 dj’s distintos, y por continuar en la línea de formatos, vamos a pinchar todo a 45 revoluciones, todo 7″. Diez horas de música (desde las seis de la tarde a la una de la madrugada) a cargo de algunos repetidores como Rhettmatic, J Rocc, Mayer Hawthorne, Prince Paul, Dam-Funk, y el propio Wolf; y nuevas incorporaciones, Baron Zen, Danny Holloway, Mahssa y Madlib. Además tiraron para descarga directa un remix de uno de los pioneros del Voocoder, Bruce Haak, el cual aún se puede escuchar en Soundcloud.

 

 

 

Para el año pasado, 11/11/11, Peanut repitió la idea de una sola fiesta, pero esta vez los 11 dj’s (Cole M. Greif-Neill, Diva, Jonti, Vex Ruffin, Scotty Coats, Tom Chasteen, Rhettmatic, Cut Chemist, Dam Funk, Jason Bentley, The Gaslamp Killer, Hyasynth y el propio PWB) tenían que elegir su sesión de entre 1100 grabaciones de la colección de Wolf, que éste puso a su disposición. Tuvo incluso que alquilar un camión para  llevar los vinilos a la fiesta. 

 

PBW en la fiesta del 11/11/11

 

Ahora bien, muchos pensaréis, ¿qué sentido tiene esta entrada después de que hayan acabado las 12 fiestas, Wolf esté finalizando su sesión, y la fiesta de cierre me pille a miles de kilómetros?. Si no has deseado estar allí, o lo que es mejor, que eso pasara en este país, seguramente no entenderás la respuesta aunque te la de. Hay formas de vivir la música, y formas de vivir la música. Aunque este proyecto llegue a su fin hoy, merece que aquellos que no supieran que estaba en marcha lo conozcan, porque fiestas y proyectos como este son los que marcan la diferencia entre el modelo de negocio estadounidense que tanto envidiamos, y el ¿modelo español? que tanto aborrecemos. Así es cómo se vive la música. Organizando eventos, con variedad de estilos, con artistas, con ediciones físicas, con desafíos, con contextos apropiados para cada momento, con ganas de querer desafiar personalmente a una ciudad y su escena musical, con ganas de compartir tu adicción con esa ciudad, con pasión. Si has sentido envidia en cualquier momento de la lectura, ya sabes, la próxima vez apoya las iniciativas que hagan los artistas de tu ciudad si despiertan un mínimo de interés y curiosidad en ti, porque para que estas cosas sucedan no basta con el espíritu y talento de alguien como PBW, también debe haber gente dispuesta a pringar, desde la parte de la organización a la del público. Una fiesta sin público sirve de más bien poco. Un público sin fiesta sirve de menos aun. Si quieres vivir la música, has de ser responsable con la música, y la música te corresponderá. Seguramente el pequeño Chris Manak no era consciente de a dónde llegaría cuando jugaba de pequeño con los discos de sus padres, pero maduró, asumió su responsabilidad con aquello que amaba, y ahora lo ama con más intensidad si cabe.