Videoentrevista a Rim’K

Rim'K durante el concierto en la Sala Penélope el 14 de septiembre de 2013. (Foto: Dani KPB aka KeepPressingTheButton)

Rim’K durante el concierto en la Sala Penélope el 14 de septiembre de 2013. (Foto: Dani KPB aka KeepPressingTheButton)

[Texto, entrevista y traducción: BBB / Foto, vídeo y edición: Dani KPB aka KeepPressingTheButton]

Igual que la mayoría de los que portan el nombre del héroe rifeño que plantó cara al colonialismo español y francés, a Abdelkrim Brahmi (París, 1978) le llamaron Karim desde pequeño. Es hijo de inmigrantes argelinos de Cabilia, una pequeña región al norte del país de mayoría bereber de la que también son originarios, por ejemplo, Zidane o Benzema. Sus raíces siempre han estado muy presentes tanto en letras como en la ambientación de sus clips. Creció en Vitry-sur-Seine, Val-de-Marne, departamento 94, pura banlieue caliente al sureste de París. No en vano, con frecuencia se hace alusión a esta zona como Val-de-Morte, por la alta tasa de homicidios.

Karim, uno entre tantos millones en el mundo, haciendo uso del verlan (un argot muy extendido en Francia que consiste en alterar el orden de las sílabas para determinadas palabras) pasó a llamarse Rim’K, único e inimitable. A principio de los noventa le cogió el gusto al rap, una de las tres vías de salida que existen en el extrarradio francés, junto al deporte o la vida ilegal. Junto a Mokobé y AP formó el grupo 113, en referencia al edificio en el que compartieron su infancia en el barrio de Camille Groult, que a menudo aparece mencionado en sus letras. De las horas perdidas sujetando las paredes del bloque y los periplos hasta Orly o Choisy-le-Roi, ambas en el departamento 94 también, nació la relación con otros grupos y mc’s como Manu Key, Intouchable o Idéal J. De este último combo salió una pieza fundamental para la carrera de 113 y el colectivo que luego habría de formarse en torno a todos estos grupos vecinos: DJ Mehdi (20-1-1977 – 13-10-2011), Allah y rahmou. Mehdi, tristemente fallecido hace dos años tras el derrumbe del techo de su apartamento en París, fue el responsable de aquellos sampleos épicos de Idéal J y, más importante aún si cabe, el encargado de dotar a 113 de un personalísimo sonido a caballo entre el funk y la electrónica. Como Rim’K reconoce durante la entrevista, fue el cuarto miembro del grupo.

De los viajes en autobús que recorren Orly, Vitry, Choisy-le-Roi y Joinville-le-Pont, surgieron unos lazos de unión irrompibles entre unos adolescentes que se hicieron hombres muy pronto. Algunos escogieron el camino fácil y acabaron rápido y mal. Otros persistieron y crearon una leyenda en el rap francés. Ésa es la historia de Mafia K’1 Fry, el colectivo del que forman parte 113 y Rim’K. Pero su legado merece un capítulo aparte en Crypta Mag, que llegará en su momento. Aunque el mismo Rim’K admite que hubo una etapa en la que la vida en la calle le había hecho abandonar completamente el rap, afortunadamente no tardó en volver al redil para impulsar 113 y por ende a Mafia K’1 Fry y sus miembros. A finales de los noventa vio la luz Les princes de la ville (S.M.A.L.L., 1999), el primer largo de 113: un éxito rotundo de crítica y público y clásico indiscutible del rap galo. El sonido que Mehdi consiguió y los cuadernos repletos de metáforas callejeras de Rim’K fueron dos de los ingredientes básicos para que 113 despuntase. Como grupo han facturado cuatro álbumes más, todos impecables. Además de los proyectos conjuntos, los álbumes en solitario de Mokobé y AP y los dos oficiales de Mafia K’1 Fry, Rim’K ha trabajado su carrera en solitario con ahínco. Aprovechando un parón tras el segundo lp de la Mafia y el tercero de 113, Rim’K dio rienda suelta a su hiperactividad y sacó L’enfant du pays (S.M.A.L.L., 2004), una obra maestra. A día de hoy, ha publicado tres álbumes más, el último Chef de famille (Frenesik, 2012). Aunque su trayectoria haya sido algo irregular, es imposible negar que desde hace años Rim’K es uno de los pesos pesados del rap francés.

Tras su concierto el 14 de septiembre en Madrid, nos concedió unos minutos para charlar sobre su pasado, presente y futuro. Esta entrevista no se podría haber realizado sin la amabilidad de Madriz 044 y otro cabileño ilustre, Drisket. A ellos nuestro más sincero agradecimiento. Esperamos que la disfrutéis.