Vidalogía: Intitulable

Hoy es 22 de Octubre de 2013, y la historia se repite: Tremendo manteniendo al panorama en una continua expectación por lo que sería su siguiente trabajo. Nosotros cogemos la máquina del tiempo y retrocedemos hasta “Vidalogía”, el disco con quién nos dijo quién, y por qué, era Tremendo.

“Ha sido larga la espera, porque todavía soy de carne”

 

Vidalogia

 

Tremendo Menda – Vidalogía

(2004 – Del Palo)

Hay veces que un artwork se limita a un acompañamiento visual. Otras, que es una portada: la cubierta física de una obra. Otras veces es un concepto independiente al disco, y muchas otras está totalmente ligado a su contenido. Las menos, es el calco perfecto por estar trabajado a través de un análisis exhaustivo de la obra, musical en este caso, y otras, es un auténtico espejo natural de la obra, como este que firma Marc Andrés. En un género como éste que amamos, unos orgullosos y otros a escondidas porque son muy maduros, desde tiempos de Sugarhill Gang y Kurtis Blow, y afianzándose más tarde gracias al trabajo de algunos fotógrafos retratistas como George DuBose o Danny Clinch (Who Shoot Ya?) está muy generalizada la costumbre de protagonizar la portada demostrando quién, o qué eres. Esa gente de la calle valora a quién es de la calle, valora lo auténtico, valora lo real, y como artista de rap, debes demostrarlo. Tienes un gesto serio o desenfadado, dependiendo si eráis Kool G & Polo con vuestros perros o De la Soul. Tienes un peinado ya sea fade como Rakim, con trenzas como su compañero Eric B o afro como Questlove. Tienes clase en bata y con el café como Big Daddy Kane en casa, o tienes a tu clicka respaldándote mientras apuntáis a la cabeza como N.W.A. Tienes armas como Ice-T, o como KRS-One imitando a Malcom. Te diviertes como Pharcyde, o te juzgan como a Guru y Premier. Esta fotografía de Raul Korpas, resucita ese estilo. Primer guiño a lo clásico.

Tremendo tiene en la portada, implícitamente o de forma oculta, casi todas esas actitudes. Su experiencia y su ambición, una postura firme y seria pero que mira más allá, como quién todavía quiere llegar a algo más a pesar de que haya sido mucho lo vivido. Tiene su estilo y su clase, su chulería en esa mueca de boca medio torcida. Tiene el entorno oscuro y la luz de la música negra, simbolizada en ese polo que viste Tremendo con diseño afro, y el refuerzo visual las líneas moviéndose que el disco-funk y la cultura del blaxploitation se encargaron de instaurar como estandar visual de las representaciones artísticas afroamericanas. Es importante también destacar el gesto de Tremendo. Te mira a los ojos con franqueza y de forma familiar a pesar de ese gesto serio y la distancia de estatus que da su estilo, distancia que se encargan de marcar físicamente el puro y la copa en primer plano. Tremendo se refleja como esa mezcla de capo y cuasi padre, de quién es capaz de tocarte mientras mantiene la distancia en lo físico, lo sentimental y lo jerárquico. Pero a pesar de ello no se muestra como alguien que se sepa superior y se mantenga estático en su posición de poder observando desde la impasividad. Parece estar en medio de una conversación, su gesto es dinámico, a la espera de reflexionar bien antes de abrir la boca o a punto de poner el gesto que confirma un argumento expuesto prácticamente irrefutable. Diciéndote con convicción y chulería –todo esto soy yo– antes de que quites el plástico al disco y des por primera vez al play con “Vidalogía”, y confirmándotelo después de escuchar el disco una, cinco, veinte, o cientos de veces. Ese es su secreto, su dinamismo. Ir de un sitio a otro. De la luz a la oscuridad. De la firmeza que da la sabiduría a de la emoción de estar ante algo nuevo que ha de ser analizado. De moverte por aspirar a más, a tomar una pausa y relajarte para meditar cual es el siguiente paso. De la reflexión a la fiesta. De saber llevarte, y saber traerte de una a otra a su gusto, de saber preparártelo hecho o al punto crudo, a tu gusto.

 

Tremendo Menda

 

Aprendiendo

“El chico de la voz que tanto te impactó aquel día, no ha empezado todavía”

Esa frase, aparte de definir la expectación e impaciencia que había ante la salida de “Vidalogía”, describe a la perfección en qué se basa la ambición de Tremendo: en, como bien dice Juan Solo en la intro, jugar con lo que desconoces para conocerlo y aprender a vivir. Cuando salió su “Vidalogía” Tremendo rondaba los treinta, y no debería ser destacable algo tan lógico como que un artista que se le podría considerar adulto se muestre así en la portada de su disco, pero estamos hablando de rap en España. La mirada de Tremendo es la de alguien maduro pero que aún tiene ambición por llegar algo más, trascender más allá de lo físico, y para ello es imprescindible la forma que tiene de comunicar su palabra. No se queda en lo superficial, en lo aparente, su mensaje no produce todo el efecto en el primer impacto. Cala con las escuchas, cuando su aprendizaje, después de pasar un tiempo produciéndose en su interior, ha madurado en ti.

Vía intrasentimiento, me meto dentro / si te trabaja el cerebro tendremos un buen encuentro.

Lo que se puede deducir de los mensajes y reflexiones de Tremendo es que relaciona elementos. Observa al humano a pie de calle en el ajetreo diario de quién se da codazos por tirar adelante -Palabras serias, complicaciones diarias, será mejor no buscarte problemas, vienen solos / ni seguir protocolos, ni dejarte llevar por lo que hacen todos sin preocuparte por ti, por tu culo / así anulo lo que no me conviene, me da igual la sobra que tu árbol te llene / mis ganas van y vienen, se mueven, se detienen- y que se toma pausas para meditar en lo alto de su ciudad (generalmente de noche), juntar toda la información, entender sus relaciones y sacar conclusiones que le ayuden a comprender como funciona, o qué es en realidad y qué te aporta -Desde aquí diviso todo lo que piso, lo que debo, lo que puedo, lo que me dejan / ahí abajo nadie te deja nada en bandeja, y pierdes el tiempo si por algo te quejas. Coge o esencial, lo humano de todas esas personas minúsculas que luchan por llenar la nevera. Lo coge de sus virtudes como la amistad o la capacidad de construir a partir de un amor puro como en Te quiero así, y también lo coge de sus debilidades como el egoísmo, la avaricia, la adicción a las drogas, o la violencia de una habitación dónde un hombre borracho pega a su mujer. Consigue relacionar todas esas pequeñas esencias personales, para acabar construyendo una amplia descripción de la sociedad y la civilización, yendo más allá de clichés, roles, y estereotipos.

“Llegará el día en que se destruya el mundo, o lo destruyamos sin tiempo a decir que nos vamos / porque no pensamos más que en nosotros, joder, joderos, y que le jodan a los otros”

“La calle el teatro, dónde dos y dos son cuatro / nos vemos dónde la gente se pelea”

“Quién se levante temprano, que le vante la mano, y la levantaron fieles e infieles / sus principios eran limpios, si, , pero sucios sus finales”

“Mirar al suelo para que no caiga, y a la misma vez al cielo […] dormir sin pensar en lo que hacer mañana, no hacer caso a la luz del sol temprana”

“Religión es sinónimo de prohibiciones, prohibiciones son la clave de las tentaciones”

“Caridad y la iglesia, la iglesia y la bolsa, y el loco soy yo. Invierten en bolsa en vez de invertir en padres claro que perdónalos padre porque no saben lo que hacen”

“Procura estar siempre a la altura, límite se apura, el reloj siempre en hora, el tiempo es oro”

“La ley menos para el que la hace, y la noche para el que sepa como amanece”

“A un poli no se le va la mano, pero pasa farlopa que te cagas en el bar del murciano”

“La ley menos para el que la hace, y la noche para que sepa como amanece”

“Quién sabe, como nos iremos. Palabras bonitas dicen que nos elevaremos / mientras estemos, mientras nos amamos, será señal de que estamos / qué porqué estamos? Que de parte de quién venimos? Qué si estamos o no con animos? / Eso depende de cada uno: tu casa, tu familia, tus amigos, tu mundo / rodamos una película con mucho argumento, sin prisa, todavía nos queda mucho tiempo / camino o reviento por pegar el culo en el asiento y esperar a que se cambien los vientos / y me levanto, camino, me lo combino, hasta hartarme, morirme, sin saber de parte de quién vine”

 

 

Oscuridad y luz

“El mirar a ambos lados, y elegir entre los dos, porque todavía no ha llegado”

“Vidalogía” tiene toda la reflexión, análisis y crítica de quién efectivamente ha vívido, en el amplío sentido de la palabra, de quién ha estudiado la, y en la, vida. La reflexión lleva a Tremendo a distinguir entre luz y oscuridad, en comprender que una no tiene existencia, y por lo tanto sentido y significado, sin la otra. Ya hemos hablado de la oscuridad, de los vicios, miserias y debilidades del ser humano, de su continua pelea por salir adelante, y de cómo la avaricia destruye la existencia. La luz de Tremendo se refleja en la fiesta, el movimiento, el baile, las buenas vibraciones, en su mensaje de esperanza, y la chulería.

Su concepto va mucho más allá del sex, drugs and rock & roll, pero tiene mucho de one nation under the groove. Ensambla a la perfección la oscuridad y la luz, como el mensaje de El Loco Soy Yo escupido sobre el groove del ritmo y con el estilazo del estribillo. Tiene positivismo y esperanza como en Mi nombre, y es sensual con el oyente, como si una vez le escucharas se entrara en un vínculo que va más allá de la relación artista-consumidor. Se lo que Buscas y Se Llevarte con Sandra, son cortes en los que parece ronear con tu oído, en los que parece querer camelarte para llevarte a su terreno y que entiendas bien su mensaje. Tiene ese aire de celebración de la vida de quién ha conseguido las metas impuestas y se merece un puro por lo bien que lo ha hecho, o simplemente porque no estamos aquí sólo para sufrir. Las dos colaboraciones, de -E-D-D-Y- Drammeh y Juan Solo, están reservadas para la chulería y representar el funky sucio de Barna, como si delimitaran la zona geográfica dentro de la perspectiva universal de Tremendo -hoy jugamos en casa, el terreno de juego está en su punto / al 65% de humedad está el asunto. Son cortes de la chulería de quién se ha ganado su posición, y teniendo en cuenta que todos son del entorno Del Palo / Fonkomuna / Strictly Jabugo, se podría considerar como quién ha estado peleando en la vida por ser él mismo, y gracias a la independencia y a trabajar tu camino goza de una posición más elevada que el resto de artistas.

“Tengo otro plan pero, manteneros a la escucha, y si noche queda mucha, aún tenemos tiempo / Sentido de mi nombre, tú y tu movimiento”

“Y me motivo contigo igual que tú conmigo amiga / y bebo de ti porque si no la vida se termina”

“Hágase su voluntad, y empezaron a bailar reggae hasta las tantas de la noche / cuerpos se movían como si llegando a la gloria, detrás de cada cortina de humo una historia”

“Reguemos la flor de nuestro interior si es que está seca, desde que amanezca hasta que anochezca, dejándola mover”

“Se llevarte, traerte el Sol cuando la lluvia acaba de empaparte, y así hacerte ver la diferencia,  ¿te traigo la luna? / Soy el hombre que canta las nanas a los niños que hace años dejaron la cuna”

“Mortal miseria, mira que tener que morirse, monto una despedida cada día por si hay que despedirse / está bien evadirse, divertirse, pero el problema estará mañana, habrá que decidirse”

Juan Solo

-Distinto plano, mismo enfoque / infierno y Limbo viven en el mismo bloque”

Eddy Drammeh

Su estilo, Tremendo

“Mientras lo suelto me voy, comételo”

Lo más característico de Tremendo, y que en muchas ocasiones da sentido a su menaje, es su estilo pausado, tranquilo, y dinámico. Como en la portada, parando para dar una calada al puro o un sorbo a la copa entre deducción y conclusión. Su flow junto al de alguno más rompían con el hardcore y la metralleta que tan expandidos estaba por el panorama. Tremendo llegaba con sus para conseguir en menos palabras y espacio, mayor profundidad y consistencia. La forma que tiene de deslizarse del ritmo a la muestra al ritmo y viceversa, de fumarse la doctrina de clavarla en la caja refuerzan su clase escribiendo y respaldan su mensaje de dejar espacio para el silencio y analizar como suena la música antes de dar el siguiente paso. Otro detalle de su estilo es la ausencia de coros continuos, como si quisiera que la voz te llegara a pelo. Muchas veces los deja para reforzar silencios, enfatizar dobles mensajes irónicos o añadir continuidad a un relato, mientras que Griffi se luce tratándolos con efectos. El estilo de Tremendo y la música de Griffi se complementan perfectamente, pero la musicalidad del estilo de Tremendo no entiende de productor, como demostraba en aquellas acapelas de Poca Broma en directo que mantenían al oyente expectante, inclusive cuando esté era de perfil más infantil e iba al concierto para escuchar a grupos en otro estado de maduración.

Ahora es ese loco que apuesta por su propio desarrollo personal y a raíz de conseguirlo ahora dicen que es de otro planeta. Su mente y su estilo hacen Tremendo. La ambición y la experiencia. La elegancia de las palabras bien escogidas, dichas como y cuando hay que decirlas. La cercanía del que te habla de tú a tú porque sabe de lo que se cuece en los rincones de las calles y de las miserias de los hogares, pero que habla desde una posición más elevada dónde se divisa la globalidad del mundo. Dónde la mierda ya no le salpica porque ha sabido cómo y cuándo alejarse de ella, para que no le pilla –la, polvarea. Luce con su clase en ese ambiente oscuro dónde no parece cocerse nada bueno, que más allá de caer en un cliché mafioso o gángster, aunque con mucho de businessman, representa la oscuridad en esas calles del mundo -compatriota del mundo, pero no de las divisorias, me pregunto si hoy existe un lugar llamado Gloria.

“Esto es sólo el principio, jugaré limpio, se me da bien jugar es fácil, me pusieron el listón bajo”

“Porque yo tengo esa cosa, voy directo al corazón, soy el único que tiene pase”

“En la prueba de fuego, no hay un doble, soy el mismo”

“Agentes especiales me investigan, y el Gobierno lo niega / la CIA me controla las tardes veraniegas, les saludo y el, saludo me niegan / los setos me riegan, micrófonos, interfonos, todo lo acabado en -onos /  y el Pentágono dice volvámonos, alejámonos, dejémonos, somos minoridad hay que afrontar la realidad / y este hombre va directo al alma, el corazón te desarma”

“Soy yo, tu medicina, Tremendo. El primero entre iguales, mis destellos, mis señales”

“Harto de corona, de princesa mona, pregúntale a Juancar de dónde viene con su moto a altas horas de la madrugada por Barcelona / y la Guardia Civil ya no es lo que era, cuando te paran, te miran de otra manera, ya no es lo que era, un cambio hormonal lo tiene cualquiera”

“Jugar con las personas no está bien amigo, siempre hay un pez más grande, siempre lo hay amigo / te quedaste sin agua en la pecera, no era agua limpia aunque te lo pareciera / has colmado el vaso, cuando las otras gotas te dejaban paso, y tú ni caso”

“Te guste o no te guste lo haremos a mi modo / así nunca me, así nunca me, jodo”

“Siempre he dicho que buey solo bien se lame, que bastante tengo con yo mismo aguantarme / que me da igual si hoy tengo o no tengo quién me ame, y que no me rindo ni al arrastrarme”

Griffi: el consigliere

“Agradecimientos especiales a Griffi, sin tu música no sería lo mismo, estás sobrado de talento, hermano”

No obstante un capo (sea de la mafia o del rap) aparte de contactos debe tener siempre alguien de confianza que vaya más allá, un consigliere. ¿Qué mejor que buscarte como consigliere al capo del beatmaking de este país? El rap de Griffi siempre ha trascendido más allá. Es funk, es soul, es electrónica, y es jazz, desde el clásico al ácido, del ácido al tropical. Su música son esas tres barras sobre Tremendo, la música negra, que se refuerza con la presencia de Quiroga. Sus ritmos desprenden esa infinidad de sensaciones porque más allá de ser un beatmaker, más allá de un productor, es un compositor. Tiene un profundo conocimiento de las raíces, de cómo debe sonar la música negra, no por su sonido en sí misma, sino por la forma natural, intuitiva, y rítmica en que se relaciona. Eso conecta directamente con el estilo Tremendo como en el skit –Eeeh, que pasa Tremendo– o en los coros ocasionales que le hace. Es el colchón perfecto para la capacidad de contacto del estilo y letras de Tremendo. La forma tan característica que tiene Griffi de jugar con la combinación de muestras cortas, y de trabajar atmósferas a base de notas largas dinámicas parece la traducción musical del flow rítmico de Tremendo. Un ejemplo clarísimo es Sé Lo que Buscas. Empieza con ese aparente caos en la secuenciación de las muestras y la percusión, como si simbolizaran todos esos elementos urbanitas causando confusión en el caos de la sociedad, de los que Tremendo aprendió a pie de calle, que tras un breve silencio (la meditación) aparecen ordenados. El piano eléctrico suena diferente en prácticamente todos los golpes, unas veces entrando con menos ataque, y otras con más, a veces ayudando a recalcar frases como -el chico de la voz que tanto te impactó aquel día, no ha empezado todavía- dónde entra prácticamente desde la nada. Unas veces se mantiene, otras decae poco a poco mientras se abre el filtro, otras a la inversa, otras intermitentemente, y otras cortándose nada más entrar como en -y así estoy- dejándole solo, como le dejó aquella mujer. Algo parecido a lo que también hace en Mi Ciudad con el piano eléctrico y también con el sinte, al igual que el de Por Vivir Muero, que luego se transforma en Te Quiero Así, que cierra con esos sintes paneados que acompañan de un lado a otro los scratches pareciendo ser dos voces hablando una enfrente de la otra.

Es lo que pasa durante prácticamente todo el disco, nada es matemático y cuadrado. Nada está definido. Las melodías y las muestras son tan dinámicas como el estilo de Tremendo, y maduran cómo y con él. Como Sé llevarte, entrando con ese note repeat que se calla, cede el paso a una guitarra, desaparece. Silencio, entran unos sintes con la muestra repetida del principio, otro sinte haciendo de bajo, de nuevo la guitarra, esta vez muestras distintas, con más sintes, la voz de Sandra y -Tremendo ahí va. Como todo ese orden de sensaciones y su forma de llevarte de una a otra. La forma que tienen ambos de llevarte de una a otra.

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Esto no sólo sucede con las muestras, también sucede con las baterías. Griffi reniega de las baterías de boom-bap y rescata su esencia, conocedor como siempre ha sido de los sonidos que había más allá de las fronteras de NYC como Detroit o Los Angeles, capitales de música negra más añeja aparte. Algunos de los ejemplos más explícitos de ese dinamismo están en el groove del fonk en Por Vivir Muero, con el cambio que cierra la introducción, la mitad de párrafo, y la barra anterior al estribillo. En como luego cambian a Te Quiero Así acompañada por unos timbales a un volumen poco perceptible. O esas baterías de Poca Broma que parecen rescatadas a mitad de siglo pasado, tras horas soplando licor en antros llenos de humo con poca luz (como la portada) de Nueva York o Chicago. Otro ejemplo es la arritmia cargada de groove de Efectos Especiales rompiendo con lo establecido, perfecta con esos golpes a contratiempo para exprimir el dinamismo del estilo de Tremendo. En otras ocasiones representan su naturalidad: las palmas abriendo el disco, con el redoble de rimshot desapareciendo para volver con más fuerza, o el ritmo tribal de la introducción de Relojeros, con las maracas, el charles jazzístico, el bombo, los timbales, y el juego con el rimshot. Simbolizando lo chillin’ que se está en el estudio con tu gente, alejando la estufa, parlando con quién graba antes de poner esa mierda. O la sutileza de los golpes pasados a la última caja en Sé lo Que Buscas… Podría tirarme así rato largo, rescatando detalles de susp ercusiones. No sólo su uso del MPC para cortar y tratar muestras se alimentó de las benditas mamas de los basement de Dilla, Madlib, sus acompañantes, herederos y/o influencias. El uso de las baterías también.

Uso de MPC aparte, lo que también hace de Griffi un productor 100% rap consiguiendo que se reconozca la raíz de la universalidad de la música negra, es su condición de dj. No sólo definen su raíz en el rap, sino que además lo hace en Barcelona. La mayoría de los scratches, si no todos, son de mc’s de –La Ciudad Condal– (Mucho‘s voice). En prácticamente todos los temas usa los platos y la mesa, bien sea para arrancar el beat como en Así es el Juego o De Otro planeta, o sea para rascar frases para introducir temas o cerrarlos, pero también para otros procesos de la creación. Antes hablábamos del escaso y elegante uso que hace Tremendo de los coros, y de cómo Griffi muchas veces los trataba para enriquecerlos como en Efectos Especiales. Otro recurso que usa es meterlos con scratches como en Mi Nombre, o en el estribillo Mi Ciudad o Así es el Juego, dónde ya puestos también lo hace con el deletreo de Eddy. En De Otro Planeta lo hace para tratar samples de película con el uso de la ecualización, los efectos y los scratches, recuperando la costumbre de parlar con los marcianos de Q-Bert, anunciando que -maldita sea, eso no es todo. Porque si una de esas cosas baja hasta aquí, eso si que será todo, entonces sí que podrán irse despidiendo de esta mierda, mierda, mierda, mierda- dejando claro que una vez hubiese salido “Vidalogía”, se podría dar portazo al rap en España (afortunadamente hay otra gente que aún nos da esperanza). Pero si algo valora un servidor de un dj es que sepa añadir a las producciones ese brillo e identidad raperística especial que sólo dan las muestras introducidas con los platos. La sensibilidad que tiene introduciendo la guitarra en “Mi ciudad”, al principio como una muestra más, y al final de la canción dándole protagonismo como si fuesen esos pensamientos expandiéndose desde lo alto de La Loma hacia el resto del mundo. La sensualidad con la que introduce las voces del estribillo en Te Quiero Así, y la forma salvaje en que lo hace con la guitarra. Saber qué haces, y por qué lo haces.

“Volveré pronto pero no sé cuándo, porque todavía soy de carne”

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Volviendo al día de hoy, el de la salida de “Lapsus”, la ópera prima de Tremendo sigue sonando tran clásica, fresca, y futurista como entonces. Cierto es que para mi tiene errores, pero es lo suficientemente compacta, está lo suficientemnte cuidada, y tiene una personalidad tan aplastante que a pesar de los escasos cuarenta y pico minutos que dura, y aunque algunas barras o temas cojeen sin llegar a la media del disco, es una de esas obras elaboradas, imprescindibles, y atemporales, que sirven para cerrar la boca a todo aquel que dice que el rap (incluído el de España) no es música.