Rap, L’Ennemi de la France Ennemis#00

France ennemis intro

“Los textos de este género musical son inadmisibles y no los vamos a aceptar.”

 

Estas eran palabras de Nicolas Sarkozy en noviembre de 2005 después de los famosos disturbios en París. ¿Tenéis en mente aquellas imágenes de coches ardiendo que inundaron las televisiones verdad? Pues el gobierno francés ya había encontrado a su culpable: el rap.

Mi intención no es analizar aquellos hechos originados a partir de la muerte de dos jóvenes de origen africano en una banlieue (suburbio) de París, según algunos a manos intencionadas de la policía, según otros en un simple accidente cuando intentaban huir. Obviamente, eso sólo fue la gota que colmó el vaso. La mayoría de la población que proviene de generaciones de inmigrantes lleva décadas sufriendo una fuerte discriminación en Francia y ese incidente concreto -que no aislado- fue, simplemente, la excusa para salir una vez más a la calle a manifestarse violentamente y gritar a los cuatro vientos “estamos aquí y estamos hartos y jodidos”. Estos disturbios no fueron los primeros ni los últimos en la capital vecina. En el recuerdo están otros como los de mayo del 68, pero no estoy aquí para hablar de eso.

Mi verdadera intención es centrarme en la lucha eterna que viene librando la clase política francesa contra el rap. Para muestra, las palabras citadas de Sarkozy. Y es que después de estos hechos, el parlamento inició una serie masiva de denuncias contra varios grupos de rap.

 

 

Los primeros grupos de rap en Francia aparecieron en los años 80: NTM, IAM, Ministère AMER, Mc Solaar, Assassin… y con ellos un rap comprometido, consciente, lleno de rabia, hambriento de denuncia. Ellos encontraron en la música la forma de expresar su disconformidad con la sociedad, la forma de dar a conocer las discriminaciones que sufrían en sus barrios, en educación, en el ámbito laboral y especialmente frente a la policía. El rap se convirtió en el amplificador de la voz de las cités. En el rap encontraron la manera de reivindicarse a mayor escala. Y en poco tiempo, el gobierno encontró a su vez un enemigo, un altavoz que daba difusión a historias que no les resultaban nada beneficiosas. El rap era una amenaza, había que acabar con él.

A raíz de los disturbios ocurridos en 2005, como he comentado, se iniciaron una serie de actuaciones en contra de diversos grupos de rap por el contenido violento e incitador de sus letras y su -según su modo de verlo- consecuente materialización en la revuelta parisina. El diputado François Grosdidier convenció a diversos parlamentarios de la necesidad de querellarse contra distintos grupos de rap como 113, pero lo que es más triste y sorprendente, también denunciaron a grupos que ya ni existían como Lunatic o incluso Fabe (Scred Connexion) quien ni siquiera vivía ya en Francia y llevaba cinco años fuera del panorama musical. Querían ir a por todas, su objetivo era herir la imagen del rap públicamente y a cualquier precio. Había comenzado la caza de brujas.

 

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Por decirlo finamente… “Joderé a Francia hasta que me ame”

 

 Desgraciadamente esto no es, ni mucho menos, un hecho aislado, ni es tampoco el primer combate entre el rap y la justicia. Innumerables actos de violencia racista llevados a cabo por la policía durante las décadas anteriores inspiraron los textos crudos de distintos grupos, dotando al rap francés de una bonita colección de denuncias. Los ejemplos son numerosos y las razones varias: incitación a la violencia (incluso al asesinato), difamación, racismo, deshonra a la patria…

Citaré algunos de los ejemplos más destacables sin entrar en detalles porque me gustaría hablar de cada uno por separado en próximas ocasiones. Este es sólo un artículo introductorio de lo que pretendo sea una serie de artículos dedicados a tratar a fondo diversos casos.

  • El de origen más antiguo nos sitúa en 1995 con Ministère Amer y su tema Sacrifice de Poulets, siendo demandados por incitación al asesinato. (poulet=policía)
  • El juicio contra NTM por unas palabras dirigidas a la policía les valió una primera y sorprendente condena (la cual apelaron) de seis meses de cárcel, entre otras cosas.
  • Hamé, miembro de La Rumeur, uno de los grupos más comprometidos del panorama, fue denunciado por difamación y su proceso judicial se alargó hasta ocho años. Sí, has leído bien, ocho.
  • Sniper, Fabe, Monsieur R, 113, Lunatic…. Y más recientemente Youssoupha, Morsey, AbulX, Orelsan…

La lista es  larga pero tenemos tiempo para analizarla.

Algo que enfureció a todos ellos por igual es el sentimiento compartido de que muchos cantantes franceses de otros géneros tienen en su repertorio canciones denuncia con textos comparables a los de los temas de rap querellados, – quizás más sutiles en las formas – y sin embargo no se emprenden acciones contra ellos. ¿Acaso sólo el rap es susceptible de persecución? ¿Qué verdadera intención oscura hay detrás de todo esto? ¿Por qué las autoridades pierden tanto tiempo intentando enmudecer la voz del rap en lugar de escucharla como  representación de la disconformidad de un pueblo? ¿Todo se reduce a que ese pueblo es mayormente inmigrante y su opinión no interesa? ¿Dónde quedó eso de la libertad de expresión? ¿Dónde están los límites? ¿Cuando dejas de ser portavoz de un mensaje para ser tratado como un simple delincuente o un terrorista?

“Le rap est violent, car l’exclusion, la pauvreté, le racisme… sont violents”

“El rap es violento, porque la exclusión, la pobreza, el racismo… son violentos”

                                                                                        Hamé (La Rumeur)