Rakim, la decepción de tu ansiada vuelta

Escribo estas líneas aprovechando que mañana, 17 de Noviembre, se cumplen tres años del retorno de Rakim a la escena. Antes de nada, quiero aclarar que aunque haya momentos en que os lo pueda parecer, no pretendo hacer una review a fondo sobre “The Seventh Seal”, mi intención simplemente es comentar el estado de decepción y depresión en el que entré tras escucharlo. Rakim, sabías que esperaba ansiosamente tu vuelta, ¿por qué me hiciste esto?

La leyenda. The God Emcee. The Microphone Fiend. The Master. The R. Rakim Allah. El mc idolatrado por tu mc favorito.  El hombre que revolucionó el rap con su estilo hace ya 25 años. Ese que revolucionó el rap con sus estructuras internas, sus metáforas ingeniosas e incluso la temática tratada en algunas de sus letras, con sus pausas y un largo etc. Muchos han sido nombres importantes en la escena, pero ninguno ha conseguido marcar un antes y un después tan claro como lo hizo Rakim. Desde que en 1987 vio la luz Paid in Full, la transformación se puso en marcha y nada volvió a ser como antes. Él colocó los pilares del rap en el que tú te inspiras.

“My unusual style will confuse you a while, If I was water, I’d flow like the Nile”

 

Rakim the seventh seal review 2

 

Todos los que me conocéis sabéis de mi absoluta predilección por Rakim, (¿de qué os pensabais que viene lo de Lady R?) Así que desde la publicación de “The Master” en 1999, siempre he esperado ansiosa que Dios volviera a bajar de su nube para coger el micro y dirigirse a nosotros, simples mortales, pero si llego a saber que su regreso iba a producirme esta enorme decepción, lo habría mandado de una patada al inframundo. Ay Dios, creo que ya toca jubilarse.

Primero fue el anuncio, sobre el año 2000, de su fichaje por Aftermath, el sello de Dre, que prometía la vuelta del maestro por todo lo alto, con un álbum llamado “Oh my God!” anunciándolo como el clásico de los clásicos, y es que los encargados de la producción iban a ser, nada más ni nada menos, que el mismo Dre y el sagrado Premier.

Sin embargo, todo quedó en la nada cuando Rakim anunciaba, en 2003, que abandonaba Aftermath, al parecer por desavenencias artísticas entre él y Dre, llegándose a rumorear que Dre quería que Rakim se acercara un poco al gangsta rap y que los beats de Premo no le encajaban. Rakim, eso te pasa por unirte a súper Dr. Dre, ese negro al que le gusta manejar todo desde que pisas su estudio y que debía estar demasiado entretenido diseñando auriculares y con el tiempo demasiado ocupado en su “Detox”. De este periodo nos dejaron como -buen o mal- recuerdo Addictive la colabo con Truth Hurts, su tema en la BSO de “8 Mile” y algún tema que se acabó filtrando como After u Die.

Después fue su firma por el fugaz sello Dreamworks dejándonos para el recuerdo el gran Classic junto a Premier, Kanye West, Nas y Krs One. Parecía que ahora la cosa podía encaminarse, pero finalmente, vistas las adversidades, Rakim decidió emprender el viaje por su cuenta, creando Ra Records. Aquí empezó la tragedia.

 

 

El tan deseado disco de Rakim se anunciaba para el día 07/07/07, ya sabéis, Rakim es muy místico: el número 7 -el de Dios- ese título del álbum… pero por temas de papeleos o vete a saber qué, el disco no vio la luz hasta noviembre de 2009 – y si no la hubiera visto seríamos todos más felices -.

Sé que algunos pensaréis que todo lo que voy a decir sobre este disco es desproporcionado y que la subjetividad me puede por mi amor al Rakim de siempre. ¿Si el disco fuera de otro mc sería tan dura? Objetivamente tengo claro que, fuera de quien fuera este álbum, lo calificaría de mediocre para abajo, pero además este es un disco de The R, uno de los mejores de la historia y eso no puede dejar de tenerse en cuenta.

 

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The Seventh Seal es la decepción planchada en vinilo. Cuando escuché el disco por primera vez no daba crédito. Rakim, ¡no me puedo creer que me estés haciendo esto! Mi dedo iba saltando de tema, uno tras otro, antes de llegar al minuto de escucha, salvando realmente pocos, muy pocos tracks, -¿tres? ¡o menos!- “Escuché” el disco una vez y lo envié a coger polvo a la estantería (sí… cometí la gran idiotez de comprármelo, ¿qué pasa?) pero mientras el disco estuvo girando tenía la sensación de no saber quién era ese que sonaba, no sabía si era la Z, la B o la X, pero desde luego, la R no era.

Durante la duración del álbum, no reconozco, casi en ningún momento, la identidad de mi mc favorito, que parece inmerso en una jubilación anticipada, resultándome un trabajo banal, indigno de un dios. Se me ha caído el mito, bueno, mejor dicho, se ha tirado él solito y se ha hecho pedazos.

Las dos cosas que más me llamaron la atención -para mal- son, por un lado los rapeos de Rakim, y por otro, las instrumentales. En cuanto a lo primero se refiere, la forma de escribir de Rakim, su contenido (místico, filosófico, su amor al rap, etc.)  y su estilo siguen estando por encima de la media general pero, desgraciadamente, se sitúa muy lejos del nivel que se espera de él. Parece que sólo es la sombra de lo que fue, y a pesar de tener en cuenta que nunca se caracterizó por tener un tono feliciano en su voz, The God Mc me suena aburrido, insípido, como una mala imitación de sí mismo.

En lo que hace referencia a producciones, me pareció increíble el giro que había tomado Ra. A ver, tampoco pretendía que sonaras como en el 92, pero tío… esto está muy lejos de mi apuesta, de hecho se acerca más a esa música que suena cuando pongo la MTV que al concepto que yo tengo del rap. Obviamente todos estábamos en nuestro derecho de esperar un regreso de Rakim por todo lo alto, acompañado, como acostumbraba, de grandes nombres en la parte instrumental, como por ejemplo Premier, Pete Rock o Clark Kent, pero ni rastro. Especialmente se esperaba algún beat de Primo, ¿no iba a marcarse algo cuando The Ex-Mic God estaba en Aftermath? Según Rakim expresó en una entrevista, la ausencia de éste se debía simplemente a incompatibilidad de agendas. ¡Venga ya Rakim! ¿Tenemos que creernos que con la de años que has tardado en salir no habéis tenido un huequecito para grabaros un hit? Bullshit.

Los artífices de los beats son varios, algunos desconocidos para mí. Posiblemente los de más nombre para el público: Nick Wiz (aquí lejos del gusto compilando sus Cellars) y Jake One (en esta ocasión tampoco destacable). Alguna se salva pero, en general, el disco no brilla por sus bases, dejándote esa sensación de “podríais haberlo hecho mejor”. Supongo que a nivel instrumental ha sido un intento por llegar a un público más amplio que el de los rapheads. Quiero destacar la tristeza que me produce el uso de algo tan trillado como el I forgot to be your lover resampleándolo de Bassi Maestro (en Working for you) o el despropósito de samplear a Gwen Stefani en Don’t Speak (en Dedicated) que para más inri, cierra el álbum.  El inicio de este tema, con Rakim mezclándose entre la voz de la rubia, roza lo ridículo. Podéis comprobarlo vosotros mismos bajo estas líneas. No tío, así no.

 

Otra cuestión que no puedo pasar por alto, es el abuso de los estribillos “cantaditos” y, no soy de esas personas a las que les repelen este tipo de temas en el rap, de esos que los tachan de mainstream injusta y despectivamente, a mí me agradan siempre que tengan calidad, pero en The Seventh Seal las voces que sellan algunos estribillos son, cuanto menos, cuestionables (lo de que meta a su hija lo puedo llegar a entender). Resumiendo, que nadie espere algo como una Lauryn Hill en If I ruled the World o una Erykah Badu colaborando con The Roots.

Como dije al principio, no voy a entrar en un análisis de cada tema a fondo, entre otras cosas, porque soy incapaz de tirarme una hora escuchándome este disco en detalle, pero hay una cosa que si no la digo, reviento: Pasa que el primer tema presentación fuera Holy are you ya que no es de los peores pero, ¿elegir Walk these Streets -que parece un intento mal hecho de sonar a Dr. Dre- como segundo single? Y lo que es peor, Rakim, con todos los años que llevas en el rap, el respeto que te has ganado y los contactos que debes tener, ¿el único feat estrella que se te ocurre meter en tu esperada vuelta es ese de Maino? ¿EN SERIO?

En fin, sólo me consuela quedarme con el resto de tu discografía y con el recuerdo de haberte visto el año pasado dando un concierto a la altura. Sé que eres consciente de que este disco no está al nivel, lo demostraste en ese rato cantando todos los hits de tu carrera y pasando completamente de presentarnos tu último disco (qué miedo me daba esa posibilidad…) Gracias por ese día. Gracias por dejarme ese como tu último recuerdo. Gracias, Dios. Gracias Rakim.

Rakim suena en