OG vs RMX: Nas – One Mic #09

 

“Segundas partes nunca fueron buenas”. Un dicho tan cierto como todos los demás: nada. O todo, según tu posición, la posición del otro interlocutor, y cual tengas que defender. Pero aunque me venga al pelo para introducir el tema, no vamos a ponernos a hablar ahora de por qué “Stillmatic” (2001 – Columbia) no es tan bueno como “Illmatic” (1994 – Ídem), ni de por qué seguramente habrá gente que crea que es mejor en una gran cantidad de aspectos técnicos enfocados (o no) al marketing y a lo que es la venta de una superestrella, y no de una promesa con ganas de comerse el mundo. El Nas del ’94 era puro, como el espíritu de África en la vibración de la mbira que suena en la muestra de One Love, o como la sensación que consigue transmitir Pete Rock con el piano en The World Is Yours. Pero también era duro como la mirada del crío de la portada, la bassline de Genesis, o la batera que golpea directamente desde el MPC de Preemo en NY Stafe of Mind. La secuela, “Stillmatic”, es una especie de “ahí fuera están rajando de Nas, vamos a hacer un nuevo “Illmatic” para volver a ubicarle” con voz de gran y visionario empresario. Conserva resquicios de la pureza y la dureza del clásico, pero con una intensidad apaciguada por los pastelitos de rigor y los intereses económicos (probablemente rentabilizados con Ether) que había detrás del lanzamiento, lo que consiguió un acabado mucho más profesional, según cuestionables estándares del business musical.

Hay varios cortes en “Stillmatic” que paso sin pensar, igual que hay otros que doy al repeat de manera impulsiva. Pero hay uno que para mí destaca sobre los demás, y que ha trascendido en mi reproductor seguido de lejos por 2nd Childhood o Get Yourself a Gun, y es One Mic. Si lo ha hecho es porque conserva la pureza del espíritu de “Illmatic”, –Pure, like a cup of virgin blood mixed with 151 (Bacardi) one sip’ ll make a nigga flip; la crudeza de sus barras –Mad violence who I’m gon’ body, this hood politics Acknowledge it, leave bodies chopped up in garbages, seeds watch us, grow up and try to follow us– y tiene ese acabado más profesional que se busca. Es el corte dónde la idea de “Stillmatic” mejor se refleja. Un Nas que ya no es una promesa, sino un referente  que habla del micrófono como vía para ser una deidad y que los barrios se levanten. Algo así como el espíritu de la Zulu Nation reencarnado en aquel chico de “Illmatic” que se ha hecho con un lugar en el business, lo que le hace creerse algo similar a Dios lanzando mensajes al guetto con referencias culturales afroamericanas -Hoodrats, don’t abortion your womb, we need more warrios son sent from the Star, Sun, and the Moon– para que se identifiquen y levanten a las armas -If you really think you ready to die, with nine’s out, this is was Nas is bout, nigga, the times is now!.

Pero esto es un OGvsRMX, por lo que no vamos a centrarnos en las barras de Nas, sino en cómo hacer un confuso tributo a un clásico (porque One Mic lo es). El ritmo original de Chucky Thompson y Nas está en la frontera entre la esencia y cualquier producción con miras a liderar Billboard. Una muestra de Phill Collins que pueda ser reconocible, sirenas de policía, una batería nostálgica de rimshot que se entrecruza con un loop de golpes rápidos, cuerdas graves y cambios de intensidad. Ese concepto, pasado por las manos de un conocedor del negocio de la música negra como Chucky Thompson por sus producciones para Janet Jackson o Mary J Blidge en el colectivo The Hitmen (Nashiem Myrick, Puff Daddy aka Sean Combs, D-Dot…), y la supervisión directa de Nas, podría encontrar el equilibrio entre ambos mundos. Entre ambas realidades en las cuales Nasir se veía inmerso. En mi opinión lo consiguió, es una instrumental sobre la que, por ejemplo, siempre me hubiese encantado escuchar a Michael Jackson. Tiene ese toque.

Y entonces a alguien se le ocurrió esta mierda para lanzarla un año después de “Stillmatic” y tratar de seguir encumbrando (aka rentabilizando) el nombre de Nas.  No obstante eso no es lo grave, porque todos sabemos que las disqueras tienen que hacer su pasta. Lo perturbador es que Ty Fiffe pensó que para remixear One Mic bastaba con añadir a la versión original el loop de batería de Juicy Fruit de Mtume, archiconocido por ser sampleado por Poke y Diddy en Juciy, unos añadidos en la percusión, y un sample que cierre loop. El remix, es por lo tanto, todo lo contrario a lo que significa One Mic en “Stillmatic”. Podéis juzgar vosotros mismos.