OG vs RMX: Big L – MVP #04

 

¿Quién no ha flipado con Big L? Con flipar me refiero al sentido literal del término, a ir en un coche bumpeando MVP y gesticular con el estribillo al gafas o la vieja del coche de al lado. Si no has hecho eso: o no te gusta Big L, o estás muerto. Aun no hemos hablado en profundidad de D.I.T.C. (tránquilos, todo tiene su explicación) pero ya era hora de hacerles un hueco en la publicación, por pequeño que sea.

Él fue uno más de los que nos dejó. Bueno, realmente fue un más de los que nos quitaron las balas. Eso quizá haya engrandado su leyenda, pero lo que es indiscutible es que si tienes un poco de oído crítico lo que perdimos fue uno de los estilos más versátiles y frescos, y eso que aun estaba en proyección. Coleman lo sabía, probablemente por eso el segundo corte de su ópera prima se llama MVP, probablemente por eso no esperó a ponerlo el último, quería dejar claro que antes del partido el trofeo ya estaba entregado aunque él siquiera lo acabase, que él era (parafraseando a Big Daddy Kane) el Most Valuable Poet en el micrófono. La versión original de MVP es historia, y no sólo por el tributo a Daddy Kane. También lo es la muestra de piano que Lord Finesse tomó prestado a DeBarge, puesto que ya había sido usada anteriormente con cierto éxito en el género por Rashad (I, Poppa, freaks all the honeys, dummies, Playboy bunnies, those wanting money). Pero lo realmente histórico es el número de remixes que puede haber del corte, podríamos hacer varias podtapes sin parar de escuchar a Big L y escuchando beatmakers de todo el mundo. Esta es una de esas acapelas que ha viajado por el mundo de cacharro en cacharro, de monitor en monitor, dando vueltas una y otra vez hasta que aquella caja cuadraba en el rapeo. El que vamos a escuchar hoy es el más apropiado de citar por derecho, por relación, y tal y cómo demuestra que haya dos remixes, por respeto hacia un amigo y artista. El encargado del remix es Buckwild, integrante también de Diggin In The Crates, quién hizo dos remixes del corte para elegir aquel que más le gustara, aunque uno de ellos no lo escuchamos hasta que Buckwild no liberó una serie de viejos masters que editó hace unos años. Destacar la peculiar forma en la que   usa las muestras del piano en la segunda versión para crear melodías sobrias pero llenas de luz (clásico en el estilo de Buck) y la utilización del mismo loop de batería en ambos remixes. Ponemos uno de ellos (el que salió más tarde) con el clip. Curiosamente, y seguro que por orden de algún business-visionary del sello, el clip salió originalmente con otra versión del 12” (con portada está fotografiada por Danny Clinch) con ritmo de Salah, cuyo subtítulo era Summer Smooth Mix.