Oddisee, o debutar tras una década haciendo música

Oddisee - People Hear What They See vinyl 01

 

Fotografías por DimensiónArte

Las cosas bien hechas, son las cosas bien hechas, gusten o no. Amir Mohamed El Khalifa aka Oddisee se crio entre viajes de Whasington DC a Prince George’s Country, un condado de Maryland de tradición afroamericana dónde vivía su padre. Allí, iba con frecuencia a casa de su vecino, nada más y nada menos que Garry Shilder (guitarrista de Funkadelic), lo que le sirvió para entrar en contacto con la música bien joven. Su vida no difiere mucho de la de otros tantos artistas norteamericanos de la era moderna. Una familia amante de la música que le influyó desde su padre a su madre (divorciados), pasando por sus primos que cuando bajaban a por alijos a New York no sólo volvían con droga. Traían vinilos para pinchar en sus platos, lo que despertó la curiosidad de Oddisee, que más tarde acabaría dejando sus estudios para centrarse por completo en la producción musical. Su carrera se podría resumir como saber hacer desde la sombra, aunque una de su primera aparición en un trabajo comercial fuera codo con codo junto a Jazzy Jeff en “The Magnificent” (2002 – Rapster Records).

También cuenta tener padrino, y si tienes talento y tu padrino trabaja en A Touch Of Jazz (la productora/sello que montó Jeff en 1990), se llama Kev Brown, y engancha a toda tu crew de beatmakers (Oddisee ya formaba parte de Low Budget por aquel entonces) para llevársela a Philly a ver al primo Jazz, y le enseñas como juegas con Velas de Quincy Jones… Desde entonces la calidad e identidad de Oddisee ha crecido notablemente, especialmente en el ámbito de la producción.

Mientras que en el micrófono sus referencias se limitan al EP “Mental Liberation” (2009) que supuso el principio de su prolífico romance con Mello Music Group, “In the Ruff” (2009 – Mello Music Group) de Diamond District (grupo que forma junto a X.O. y Y.U.), y feats (bastantes, eso sí) fuera y dentro de Low Budget; es sin duda su faceta como productor la que abandera gran parte de su trayectoria. Por el camino hasta este álbum debut, Oddisee dejó varios trabajos como beatmaker (tanto instrumentales como remixes) en Halftooth Records que en su mayoría eran recolección de temas que ya había producido con algunos inéditos añadidos. Tras eso, lanzó el primero de varios trabajos en colaboración con Trek Life, “All Times” (2008 – Subcontact), y una vez en Mello Music Group, editó tres trabajos instrumentales a los que algún día espero poder dedicar el tiempo y palabras que merecen porque son un auténtico viaje (no, lo del nombre del artista y el poema de Homero no es casualidad): “Traveling Man” (2010),  la recopilación de sus trabajos estacionales, “Odd Seassons” (2011), y “Rock Creek Park” (2011) dónde también participa Ralph Real, un músico muy presente en “People Hear What They See”.

Oddisee - People Hear What They See front

Oddisee – People Hear What They See

(2012 – Mello Music Group)

SIDE · A

Oddise - People Hear What They See vinyl A

“They say you got your whole life to make your first álbum, guess I’ve been busy living so that first outcome”. Después de más de diez años de música a tus espaldas, no está mal como reflexión para las primeras barras de tu álbum debut. Así empieza el rapeo de Oddisee en Ready To Rock (A1), después de que dos de los músicos que colaboran en el LP hagan su pequeña presentación: Will Wells a la tuba, y Alex Blum a la viola.

Para inaugurar el disco Oddisee hace una retrospectiva sobre su vida y el por qué enfocarla hacía la música: los impulsos, las creencias, las presiones, las pasiones, la confianza… “Theory of space is, It’s me doin me, all the time, all the rhymes, It’s the butterfly effect that affect man kind”. Entra el estribillo, y Odd hace un arreglo del beat para el segundo párrafo que refleja a la perfección una de las ideas sobre la que más va a reflexionar en el disco, y que como veis está perfectamente reflejada en la impresión de los vinilos, al igual que en las barras o en los ritmos: el dinamismo. El movimiento como vía para conseguir tus objetivos. Esa interrelación entre la parte instrumental y las letras, más o menos explícita en según qué partes del disco, consigue configurar un todo a nivel musical que en un par de cortes consigue tenerte atrapado en la personalidad de Oddisee. Para Do It All (A2), un canto al hazlo tú mismo para controlarlo, qué mejor que su gente de Diamond District para compartir corte “get paper, well my brother is like the majors, but we so free”. De nuevo podemos escuchar a parte de la sección de metales, que cierran Akhil Gopal (trompeta), Brian Paulding (trombón) y Leon Cotter (saxofón), acompañar en los párrafos previos al estribillo y en éste mismo. Es curioso que en los párrafos de Y.U. y X.O. hay arreglos continuamente, al contrario que en el primer párrafo dónde rapeaba él, lo que nos vuelve a sugerir esa idea de beatmaker/productor/arreglista relacionándose con los elementos también en la post-producción (y por qué no decirlo, quitándose protagonismo). 

“People Hear What They See” es un disco muy influenciado por el soul, y seguramente That Real (A3) sea la primera muestra explícita de ello. No sólo por la aparición de Olivier Daysoul, La composición relativamente minimalista con el piano, la guitarra, el bajo enfatizando el final de las estrofas y las muestras vocales, consiguen un ambiente que nos traslada a los ’60 y ’70 en un instante. En este corte Oddisee reflexiona sobre cómo ha variado su enfoque a la hora de hacer la música. Cómo no hay que dejarse dominar por el ansia del joven artista de hacer algo grande para encontrar tu sitio, si no tratar de encontrar tu sitio, que es lo que te permitirá hacer cosas grandes. La sencillez del beat parece mostrar esa sensación de primero andar el camino, y una vez posicionado en el mundo tal y cómo quieres, hacer algo grande (muy bien representado con el solo de sinte, los arreglos de guitarra, los scratches y la inclusión de la viola de nuevo). Algo así como, “cuando seas lo que debes ser, podrás duplicar capas, hacer solos, y lo que se te ponga por delante”.

SIDE · B

Para mí, Let It Go (B1) es la ejecución de todas esas sensaciones comentadas en los anteriores tres cortes, resumidas en uno, en ese impulso de “Ey Odd, hazlo, estás listo”. De nuevo un beat que apesta (en el buen sentido de la palabra) a soul, con ese punteo de guitarra a cargo de Ralph Real, el coro vocal, la viola de Blum, el charles marcando con elegancia… “I was never one to let thangs go easy believe me, I wish I could let it all fly. I know it’s not classy but when life pass me, I stare and I whistle as the gal walk by. My mother taught me better, she learned it from the hood, -no bother chasing gold be complacent with the wood- but I was like whatever, I’m never one to listen I ventured in the woods other people wouldn’t dare”. De nuevo la idea de dinamismo queda reflejada en el beat. Un primer párrafo sin bombo y caja para que el rapeo se sustente sobre la parte melódica del ritmo y el charles, dando énfasis a las palabras de Oddisee. Gran estribillo haciendo el diálogo con Daysoul y cerrándolo con fraseos rápidos sobre su coro, y esta vez  dejando correr el loop de batería para escupir el segundo párrafo. Otro buen ejemplo de la musicalidad del disco, y de la continua mejoría de Oddisee como productor es el puente de sintetizador y bis del estribillo de Olivier entre el segundo estribillo y el último párrafo, y cómo cambia las tornas de nuevo eliminando algunas capas de muestras e instrumentos, para darle protagonismo al cierre y al acompañamiento del sintetizador. Bajo mi punto de vista el corte que mejor explica la otra explicación del alias Odd-I-See (en referencia a la tercera visión, la visión del alma que autoilumina).

Cuando el mensaje de “hazlo tú, cree en ti, busca tu camino” podría empezar a hacerse cansino, Odd mete un sinte oscuro y una batera dura para echarle un poco (más) de mierda encima a su país. American Greed (B2), escrito según declara el propio artista frente al edificio de La Corte Suprema de Washington DC, es una crítica al capitalismo y la avaricia yankee que aplasta valores morales “our forefathers been givin’ us the shaft, back lash of a whip, to them whips like the back of caddies but we don’t give a fuck cause we gettin’ cash, exactly”, añadiendo algunos efectos/anécdotas/contrastes de la globalización, algo que Odd conoce pues hasta prácticamente los 18 años estuvo pasando parte de sus vacaciones en la tierra de su padre, Sudán.  La instrumental que quizá más contraste con la línea del resto del trabajo, con una sensación de tensión bien lograda con la sección de vientos acompañando el sintetizador durante el beat, y en el solo del final.

Si American Greed se escribió frente a una institución importante de EEUU, The Need Superficial (B3) lo fue en la parte de atrás de cualquier garito de la ciudad, observando como flirteaba una pareja, por lo que no hace falta demasiado explicar el contenido del tema entre el nombre y la fuente de inspiración. De nuevo vuelta al soul, con ese punteo de guitarra, los acordes de piano recorriendo las últimas cuatro barras, los metales haciendo arreglos, solo de sintetizador, y de nuevo Oliver Daysoul marcándose un estribillo con todo el rollo.

 

SIDE · C

“One man’s trash is another man’s treasure, but most men treasure what other man have”. Volvemos a la crítica a los patrones e interrelaciones del capitalismo, y volvemos a la producción de metales graves para provocar una sensación de conflicto. En Way In Way Out Odd-I-See reflexiona sobre salir de la pobreza y sobrevivir sin entrar en su juego, ni en su manipulación “all us blacks got is sports and entertainment, and a belief in Religion as the answer to the grieving, believing that the blessed get test and the less get even”. Maybes (C2) es la otra versión del amor, la cruda de cuando es verdadero y no se basa en la superficialidad. Volvemos al enfoque soul, a la luz de Marvin, a un solo de guitarra melancólico de Ralph Real para cerrar, y como no podía ser de otra forma a Daysoul para cantar el estribillo. Llamadas de desesperación, nada especialmente nuevo bajo el sol sobre corazones hechos mierda, aunque merece especial mención la entrada al segundo párrafo muy bien enfatizada “Hi, It’s me again, in need again, I’m realliy high”.

Este side lo cierra el último feat del disco, Another Grind (C3), acompañado de Tranquill con quién ya se le ha visto alguna vez más. Seguramente sea el corte con las barras más subidas de ego. De nuevo en la post-producción Oddisee cede más protagonismo a su colaborador arreglando más su parte, que por cierto es una sobrada de estilo el que se marca Tranquill.

 

SIDE · D

Me es imposible no acordarme de What’s Crazy del “Mental Liberation” cuando escucho el siguiente corte, creo que es por esa forma de captar tu atención con cinco segundos de loop de batería. Ya son varias las escuchas de Set You Free (D1) en las que me pierdo entre esos golpes de caja y tengo que dar al repeat para fijarme en lo demás, que tampoco es precisamente moco de pavo. Tienes el segundo que dura la introducción del piano eléctrico para preparar tu cuerpo, porque a partir de ahí el ritmo te entra por la ya citada batería, o por el groove del órgano, del sintetizador marcándote los cambios, del piano eléctrico volando sin patrón por el ritmo, del sintetizador agudo metiendo rápidas vibraciones, o del solo de guitarra (de nuevo Ralph) que se disipa hasta mandar la orden a tu cerebro: “repeat”. Pero no todo queda ahí, puesto que Odd-I-See seguramente se marque el mejor rapeo del disco. Hace una transición de un rapeo con cadencia muy cercana al spokenword que, acorde a la inclusión de capas y tensión al beat, va modificando a bases de dobles tempos para cerrar con de nuevo en la calma “not sure we livin’ in a Paradise, more like a resort unaware of plight, we alright, we alright”. Si quieres saber lo anterior, esfuerzo y a traducir la letra, porque merece la pena, sin duda uno de los cortes más destacables del disco, y sin estribillo. You Know Who You Are (D2) es una carta dedicada a distintas personas clave en su trayectoria musical, pero “I ain’t gotta name names, you know who you are”.

En resumidas cuentas, porque tampoco se tanto de la vida personal de Oddisee como para saber de quién habla: el primero le hizo la trece, el segundo le apoya a muerte, y el tercero es él mismo. Si destacaré una barra de la estrofa dedicada a sí mismo, que refleja muy bien la carrera de otros artistas con la suya “Man can only go so high before he reaches where he can’t breath, but you know your limitations, you walk patient, while everybody start running for their plan B like a fire escape, but you stay in the kitchen, let them sleep on they dreams,you stay lying awake”. El ritmo, aunque en el fondo se podría decir lo mismo de prácticamente todos los del álbum, es uno de esos beats cargados de sentimiento que perfectamente podrías poner a todo aquel que te dijo “el rap no es música” para plantárselo en la cara*. Think of Things (D3) es el corte que menos me gusta, me hubiese flipado otro tipo de cierre pero no es así. No obstante, entiendo que es una recolección de frases o reflexiones sueltas que tenía, quería mostrar en este LP, y de ahí su estructura. La instrumental eso sí, tiene un juego muy guapo con la doble batería, aunque tampoco es de las que más me gusta del disco.

Seguramente este trabajo pasó desapercibido para mucha gente, y es normal habiendo las dinámicas de consumo que nos impiden guardar espacio a esos discos que requieren algo más de dedicación. Sin que Oddisee sea un mc brutal, aunque en mi opinión ha ganado interés en esa faceta después de este álbum debut, este disco tiene bastante miga. Mucho concepto, mucha cohesión (a pesar de que los ritmos los hiciera encerrado en su homestudio, y las letras siempre en la calle, de ahí el nombre del disco) y desde luego como primer LP es una muy buena carta de presentación, especialmente brillante en el apartado instrumental. Decir esto de Oddisee puede parecer algo fuera de lugar, teniendo en cuenta que es normal verlo entre las influencias de numerosos beatmakers y mc’s, pero pierde esa desubicación en cuanto a qué él mismo aún no se veía digno de ser presentado. Formas distintas de gestionar carreras, imagino, pero desde luego merece la pena esperar a tener este estado de forma para debutar con un largo. Las cosas bien hechas, son las cosas bien hechas. Gusten o no.

 

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