Don’t forget the muthafuckin’

 Mr. Muthafuckin’ eXquire – Lost In Translation

(2011 – Mishka NYC)

Ni es Harlems ni es Queens. Ni es un hipster ni un G. Ni es Roc Marciano ni tampoco Das Racist, aunque con estos últimos se deje ver bastante, gigs y colaboraciones mediante. Si acaso es una especie de Necro si éste se hubiese centrado en algún momento en su carrera, y sobre todo, si el de Glenwood no estuviese más pendiente en demostrar lo negro que puede llegar a ser un blanco intentando ser duro.

Mr. Muthafuckin’ eXquire es una suerte de Bukowski, si la mano que está detrás de Henri Chinaski se hubiese sentido más cómodo en su piel y estuviese encantado de conocerse. O podríamos decir que es una especie de Hunter S. Thompson, si el doctor hubiese decidido decir no a su histrionismo habitual (su entierro así lo demuestra). Mr. Muthafuckin’ eXquire es ese punto de genialidad alcoholica y autodestructiva, segundos antes de caer en la cuenta de que tu vida -su vida- va sin frenos.

Si me leyese el propio sujeto de estudio me hostiaría vivo. Y es que él mismo se define como un “ordinary n**** from Brooklyn who does extraordinary things”. O quizás sólo se reiría y seguiría comiendo pollo y bebiendo Four Loko. Y es que la capacidad para reírse de sí mismo el recién fichado por Universal, es como el propio nombre de su nuevo sello.

Muchos conocimos a eXquire a raíz del vídeo (¿puedo llamarlo así?) de Huzzah, el que se ha convertido hasta el momento en su tema de referencia. Beat de Necro, edición y fotografía más que lamentable pero ante todo es su manera de entender la música y escupírselo al mundo.

“Lost in Translation” es su trabajo de presentación, bajo el apoyo de la marca de streetwear Mishka. Lanzado el 11 de septiembre de 2011, aún no sabemos si a modo de casualidad o como una vuelta más de tuerca a su delirio alcohólico.

Musicalmente se antoja difícil etiquetar Lost in Translation. Las producciones de peso corren a cargo del anteriormente mencionado Necro y de El-P, que aunque los dos son blancos no tienen porque parecerse lo más mínimo. De hecho, el eclecticismo en la elección de sonidos es sólo superado por el eclecticismo a la hora de escoger collares y abalorios.

Juventud saludable pasándolo bien

Triple F abre el trabajo. Y si es ella la que nos tiene que dar una idea de por donde van a ir los tiros, Dios nos coja confesados. La producción, a cargo de Charlie Brown Beatz, tiene cierto aire al buen New York, con tonos post-golden era, pero sin llegar a esa época de transicción -o perfil bajo- que se dio en la Gran Manzana. Sin embargo, bastan dos segundos para darnos cuenta de que que cualquiera que intente poner etiquetas, va a caer en la más absoluta pedantería.

El estribillo -lo traduzco para los lectores de la ESO: “nadie te quiere cuando estás abajo y fuera, sólo dicen “que te jodan” / cuando ya no estás abajo y fuera / todos te proclaman su amor”-, parece hacer referencia a ese ego que siempre hizo del sonido New York lo que fue en su momento. Sin embargo, la propia simpleza lírica apesta a sarcasmo por los cuatro costados. Y los cuatro primeros versos de Triple F ya nos gritan al oído: “No es lo que parece”:

Fuck ‘em, fuck ‘em, and fuck ‘em / that’s triple F / Sometimes I feel like I’m the last real n**** left / Broke, degenerate, alcoholic, pill-popping addict

Pasamos al segundo track y volvemos a Huzzah!. Posiblemente el punctum de este Lost in Translation. Para muchos, la personificación de la decadencia del rap. Un tipo se graba un trabajo hablando de beber vodka, de mezclas con sustancias ilegales, de intentar mantener relaciones sexuales -repito, intentar- con mujeres que pesan más que él. Y de vez en cuando gritos de “soy el mejor” y demás tópicos raperos.

La soledad aprieta cuando tan solo te rodea gente

Pero si le damos una vuelta de tuerca, representa la inocencia de un niño siendo feliz haciendo lo que le gusta, y sorprendiéndose a sí mismo de que puede hacer lo que le venga en gana. Si aceptamos, claro está, que ese niño no es un niño, sino más bien un hombre afroamericano de más de 100 quilos de peso, clara tendencia alcohólica y numerosas perversiones sexuales. Pero en una escena en la que Louis Vuitton son las dos palabras más repetidas y en la que se da un abuso insultante del recurso conocido como Name Droppin’… esto es aire fresco y la mayor esperanza de BK en los últimos tiempos.

“Drunk driving on a wednesday (…)

Straight shots of vodka, Straight shots of vodka, slamdance with withe hens from Czechoslovakia (…)

Back to the basics, Timbs loosely laced in (…)

Me and my n***** gonna take the World over”

Continúa Lost in Translation y continúa el mestizaje y el collage que parece ser este trabajo. Fire Marshal Bill muestra a un Mr. Muthafuckin’ eXquire emperrado en hacernos ver que skills le sobran, entrando como toro desbocado al capote que le echa su ¿padrino? El-P. Chicken Spot. Parece mentira. Cuarto track y aún no habíamos tenido la oportunidad de escuchar una oda a la junk food, todo ello bien regado en bebidas alcohólicas -¡cómo no!- y algún que otro recadito a la industria, sea musical o cárnica (“Fuck Popeye’s”).

Al igual que su coétano Action Bronson, eXquire también parece apreciar del sabor amargo de la cultura pop y las viejas glorias caídas. O así parece ser con la intro de Cockmeat Sandwich/Pissin’ Between Trains. El primer tramo recibe ese nombre en honor a una de las escenas de “Harold & Kumar Escape from Guantanamo Bay”, con diálogo de la propia película inclusive. Como el propio estribillo afirma: “I’m servin’ cockmeat sándwiches / If ain’t seen Harold and Kumar that means to suck my dick / and that’s some real disrespective shit”.

A lo largo de los más de siete minutos que dura este tema podemos ver a uno de los eXquire más empeñado en ser sí mismo: tópicos alcóholicos hasta la saciedad, ego autodestructivo y sobre todo una versatilidad a la variedad de ritmos regalados por El-P que sorprende. No en vano debe ser difícil ser capaz de seguir teniendo ritmo bajo según qué sustancias.

Weight of Water, I Should Be Sleepin’, y Maltese Falcon Pt 1 and 2 vuelven a ser una sucesión de mezcolanza de sonidos pero elevado a la enésima potencia, esta vez atreviéndose a hacer homenajes a escenas que geográficamente y por ideología le quedan bien lejos (alguno de esos beats parece gritar Stones Throw a quilómetros). Sin dejar de lado, por supuesto, una versión muy intimista del de Brooklyn y un retorno a las estructuras más rompecuellos.

Con esto llegamos al ecuador de Lost In Translation. A partir de aquí, consciente o inconscientemente, cambia en cierta manera el tono del disco. Aumentan los skits y el trabajo adquiere un ritmo mucho más frenético debido a las transiciones entre temas y a las elecciones musicales. Parece estar diciéndonos: “Ya habéis visto de que soy capaz, me largo de aquí”.

Sin embargo no significa esto que pierda cierta de la garra de la que se hace gala en el primer tramo. De hecho, deja esta parte alguno de los temas que pasan más desapercibidos pero nos muestran al Mr. Muthafuckin’ eXquire más versátil. Claro ejemplo el de Lovesponge. Joints como Nuthin’ Even Mathers o Build-A-Bitch (producida por el propio eXquire y El-P) incluso llegan en ocasiones –salvando muchísimo las distancias geográficas y estilísticas, quede claro- a dejar cierto aire al sonido de la Bay Area.

Cierra este Lost In Translation el remix de Huzzah!, titulado en un alarde de originalidad y trabajo creativo The Last Huzzah!. Para esta ocasión decide contar con Despot, los ya mencionados Das Racist y El-P (toda una constante en el disco y en esta crítica) y con Danny Brown y su tupé hipster. Dedicación especial al juego lírico de El-P y al hecho de que esta vez sí, el vídeo, parece grabado por alguien con un mínimo de sobriedad y sentido común, aunque tampoco demasiado.

Que nadie se engañe. O mejor dicho, que nadie se deje engañar. Si ahora mismo muriese eXquire no sería pontificado y subido al cielo de los rapers. Pero tampoco es que podamos citar muchos raperos vivos que se convertirían en leyenda si de repente decidiesen morir tiroteados. Tampoco es que quién no disfrute de Lost In Translation es que se pierde en algún significado secreto. No hay demasiado que entender. Pero la música es como la vida y la vida es como Mr. Muthafuckin’ eXquire. Hay quien disfruta bebiendo sustancias violetas hasta vomitar las lentejas del mediodía, y hay quien no.

Mr Muthafuckin’ eXquire suena en