De Nueva Zelanda al Universo: Mark De Clive y "Leaving This Planet EP"

 

Mark de Clive-Lowe “Leaving this Planet EP”

(2011 – Mashibeats /Autoeditado)

¿Qué hace un chico criado durante los ’80 en Auckland (Nueva Zelanda), con ascendencia japonesa, cogiendo las raíces de la música negra (no sólo afroamericana) y trayéndola al contexto del siglo XXI? Supongo que vivir y disfrutar creando, pero es una de esas pocas cosas que deberíamos agradecer a la globalización. La historia de Mark De Clive-Lowe empieza como tantas otras, un chico que a los cuatro años sintió interés por la sucesión de siete teclas blancas y cuatro negras intercaladas, y desde entonces música, música, y más música. La carrera de Mark es extensa. Empezó con la banda de jazz neocelandesa Jazz In the Present Sense, hasta que el lanzamiento de “Six Degress” (1999 – Kog Transmission) le ubicó en el panorama internacional con 25 años. Gracias a un culo inquieto que le ha llevado a vivir en Japón, Reino Unido o Estados Unidos, aparte de su Nueva Zelanda natal, ha podido ser parte activa del desarrollo de diversos estilos nacidos de la fusión del jazz con la música electrónica como el broken beat londinense, el downtempo, o el new jazz. Si Gilles Peterson, relevante locutor, dj, coleccionista, fundador de Brownswood Recordings, y músico de la escena británica, te tiene como “the man behind a million of great tunes”, por algo será. Una de las facetas que más destaca de Mark es la de remixer (un perfil muy instaurado en Reino Unido), llegando a versionar artistas como Ed Motta, Dj Mitsu The Beats,  Bill Evans & Les McCann, Omar, Chico Hamilton, Shirley Horn, Tortured Soul, o Shafiq Husayn. A eso podemos añadir también la aparición como instrumentista, compositor, y/o arreglista en más de 200 grabaciones de los últimos quince años: Kudu, Sci-Clone, Dj Spinna, Cosmic Village, Vanessa Freeman, Recloose, Soul Fuzion, Fanatix, Restless Soul, Dam Funk… Para cerrar curriculum, y dado que entre vosotros hay bastantes adeptos a la cacharrería, entre sus teclados hay algún Hammond, un SH2000, un MS2000 Bass, un Rhodes, un MPC3000, o un Roland Juno-60 con el que suele posar. Si no conocías el trabajo de Mark DeClive, ahora más o menos estás preparado para unirte a su idea de abandonar el planeta.

“Leaving This Planet EP” salió un poco con la idea de calmar el ansia de los que esperan su LP “Renegades” (2011 – Tru Thoughts).  Para abrirlo y encandilar al oyente, qué mejor que una versión de una de esas mentes creativas que no tiene problemas en mezclar estilos e influencias para crear nuevos sonidos, Gene Harris. Una versión de su Koko & Lee Roe que editaba Blue Note a mediados de los ’70, aunque esta versión que hace Mark junto a Omar Phillips, Lil John Roberts (percusión y batería respectivamente), Mike Feingold (guitarra) y las voces de Bembe Segue, Tawiah, Nia Andrews y Ovasoul7, está más enfocada a la pista que a los altos vuelos sobre sintes. No obstante, Mark respeta bastante el sonido que sacó Gene en el original.  Algo que se nota en el estilo del neocelandés desde el principio, es su pasión por la instrumentación real. Tanto es así, que a pesar de contar con un MPC3000 en su colección continua colaborando con artistas para sacar ese sonido vivo a algunos elementos, como por ejemplo la percusión. En Dreams, esta vez cuenta con el grupo de percusionistas Nova Lima al igual que con la voz cálida de Bembe Segue, su compañera en uno de sus innumerables proyectos, The Politik. Continúa el corte instrumental What It Is, un excepcional trabajo de capas que se van añadiendo de forma notoria (como los teclados) y más sutilmente como sucede con la percusión. A mitad de corte aproximadamente, Mark empieza a bajar el tempo al corte, como si la banalidad de la vida en nuestro planeta quedara cada vez más lejos, y nos enfrentásemos a un cambio de gravedad.

El siguiente corte es el que da nombre al trabajo. Leavin This Planet comienza con un sintetizador que pare querer comunicarse con nosotros, como avisándonos de que ya estamos en espacio exterior y no hay vuelta atrás, más o menos lo que nos viene a decir Sharlene Hector. Esta vez es Richard Spaven quien acompaña a la batería las melodías de Mark, compaginando ambos a la perfección percusión programada y tocada. Un corte muy ambiental, aunque quizá con ese toque bailongo nostálgico que tantas veces nos ofrecen el nu-soul y estilos similares. El EP, en su versión digital, lo cierra Eight, que sin duda es uno de los cortes más movidos del disco, como si una vez en el espacio pudieramos olvidar todal a mierda que dejamos a ras de soul y pudiesemos disfrutar de la simple existencia. No obstante, para los que hayan disfrutado este pequeño viaje, pueden comprar la versión física en CD, que además incluye cuatro cortes exclusivos: un directo llamado Freesoul Interlude, Love Broke también junto a Bembe, The Calling con Olatunde, y Hope junto a Rahel, aunque ese si se puede dejar escuchar en su Bandcamp. Por último, os dejamos con un vídeo con distintas imágenes en directo que lanzó como promoción del trabajo, y también suponemos que os dejamos con las ganas de seguir investigando a este polifacético artista de Nueva Zelanda, aunque a estas alturas se podría decir que es del Universo.