L’Orange & Stik Figa “The City Under The City” #ElCierre2013

L'Orange & Stik Figa - The City Under The City

L’ Orange & Stik Figa “The City Under The City”

(2013 – Mello Music Group)

Texto por Dj Manué

Posiblemente haya sido el único redactor de CryptaMag que haya elegido lo mejor del 2013 por eliminación.

Lo cierto es que en realidad apenas he oído nada de este año que termina. Es lo que yo llamo “filtro anti-hype”. Cansado de perder el tiempo oyendo basura, desde hace tiempo no escucho prácticamente nada recién salido. En lugar de eso le doy medio año, un año o quizá dos, y si la gente sigue hablando positivamente me planteo escucharlo. Esto consigue evitar la mayoría de la mediocridad, publicidad y modas, a cambio de prácticamente nunca enterarme de lo último que se está moviendo por ahí y tener una sensación continua de jet lag. Total que revisando mi iTunes en busca de algo de lo que hablar, apenas 15 discos de los que he añadido este año han sido lanzados el 2013. Estos discos son casi todos apuestas seguras que sabía no me iban a decepcionar.

La única restricción que me autoimpuse para hablar del disco aquí es que lo hubiese conseguido en vinilo o una edición guapa en CD. Soy de los que opinan que el envoltorio es parte de la obra, y  solo tienes de verdad un disco si lo puedes tocar. Tras esto me quedé con el “The City Under The City” de L’Orange, “Event 2” (Bulk Recordings) de Deltron 3030, “The North Borders” (Ninja Tune) de Bonobo, el primer maxi de Slow Rolling Camera, “Protagonist” (Edition Records), y el “All Night/Finest Hour” (Exceptional Records) de Submotion Orchestra además de un par de españoles a los que se le perdona no tener edición en vinilo, como “Agoraphobia” de Dj Swet. De estos últimos se ha hablado hasta la extenuación, los dos anteriores son maxis –y me parece demasiado gafapasta decir que lo mejor del 2013 fue un maxi- y de Bonobo escribí una crónica de su concierto por aquí hace un par de semanas. Se han quedado fuera por poco el “Archipielago” (Tru Thoughts) de Hidden Orchestra y el  “12 Bit Blues” (Ninja Tune) de Kid Koala, ambos editados en la recta final del 2012 así como el “Slowly Rolling Camera” del grupo homónimo que salió hace apenas un par de semanas y todavía no me ha llegado.

La lista se redujo pues a Deltron 3030, un supergrupo formado por Kid Koala, Del The Funky Homosapien y Dan The Automator, y por otro lado L’Orange, un solitario productor de Carolina del Norte. Y aunque en realidad el disco de Deltron es sin duda de mayor calidad (y más aún gracias a colaboraciones de gente como Zack de la Rocha, Black Rob, o Jamie Cullum), ha sido L’Orange el descubrimiento del que más orgulloso me siento últimamente, y quería compartirlo con vosotros. Si queréis saber más sobre el último trabajo de Deltron sin salir de Crypta Mag, podéis leer la crónica de nuestro compañero Itsma a su último concierto en Ámsterdam.

lorange

Descubrí L’Orange cuando acabé por casualidad en el bandcamp de su disco “Old Soul”, que te puedes descargar gratis aquí. Se trata de un homenaje a Billy Holiday en forma de sampleo masivo y re-interpretación de su obra, altamente recomendable. Sus temas están para mi en la línea que separa los beats de piezas completas de hip hop abstracto: tienen una calidad que hace en general innecesario a un MC, pero carecen de la pegada que permite a Dj Shadow su extraordinaria sencillez o la hipnótica complejidad en forma de capas sonoras del ya mencionado Bobono. Y es que el hacer un beat para que alguien rapee encima es una cosa, y un disco instrumental otra muy distinta.

En su siguiente trabajo, “The Mad Writter”, repitió esa línea de sampleos de jazz clásico muy marcados y reconocibles, que comenzaron a conformar un sonido muy característico, sello personal del productor. Esta vez sin embargo decidió incluir a MCs y cantantes, resultando un álbum más equilibrado y redondo.

Y esto nos lleva a su tercer trabajo en 3 años, el “The City Under The City” del que quiero hablar.

Este disco es una colaboración entre L’Orange y el MC Stik Figa. Aquí el papel de L’Orange es el de productor al uso, y da la sensación de sentirse más cómodo que llevando el sólo el peso entero de la obra.

Continuando la trayectoria de sus obras anteriores, aquí L’Orange presenta una serie de beats muy centrados en el sampleo de jazz clásico. Lejos de resultar monótono, ha conseguido dotar el disco de una coherencia interna, una especie de línea argumental que evoluciona a lo largo de la escucha. Es también notable la aparición de muchísimas frases de películas, discos y programas antiguos, de manera muy similar a gente como Wax Tailor en eso que se viene a denominar Cinematic Hip Hop. Es una aproximación arriesgada: a corto plazo gusta y consigue centrar la atención, pero el abuso hace que te canses pronto del tema. En este caso su uso me parece bastante equilibrado: en los temas instrumentales tiene una presencia mayor para no dejar todo el peso en el beat, y en los temas con MC apenas aparece al principio y al final o con alguna frase suelta, dotando al disco de la coherencia de la que antes hablaba pero sin sobrecargar.

Es importante destacar que, a pesar de que el sampleo de jazz para hacer bases de rap lleva en el mainstream al menos desde el “Jazzmatazz” de Guru, L’Orange ha sabido distanciarse de la línea habitual y hacer algo distinto y creativo. Emplea muchas voces en pequeños fragmentos, en ocasiones con el pitch acelerado, de manera que funcionan como una parte más del beat. Los samples de instrumentos también se salen de lo habitual: no estamos ante un rap pausado con muestras de Coltrane, sino frente a uno que bebe de fuentes anteriores y trae ecos de swing, de Big Band, de jazz blues, de las grandes divas y sobre todo muchísimo New Orleans, fundamentalmente gracias al sampleo masivo de metales. Está aquí mucho más cerca del 12 “Bit Blues” de Kid Koala que antes nombré que del omnipresente revival del sonido NY. Eso sí, que nadie espere cosas raras. Esto es para bien o para mal rap del de siempre, beats pesados con bombos gordos y cajas secas para mover la cabeza.

Go ahead and pick a star, which one would you replace
Balls full of gas, they don’t even need names
Earth’s about the cash, working on a pre-paid

Blind Tiger

En el lado de los MCs, Stik Figa y los colaboradores que aquí aparecen ( 7ElevenThirty, Has-Lo, yU y la femc Rapsody) tienen un nivel más que aceptable. Stik Figa emplea habitualmente metáforas e imágenes sobre la parte más underground de las ciudades y la sociedad actual haciendo honor al título del disco, “La Ciudad Bajo la Ciudad”, y curiosamente también al espacio exterior y la parte más etérea de la existencia, recordándome un poco a Canibus o los Urano Players. Y por otro lado, ni Stik Figa ni ninguno de sus colaboradores entra en el swag, el exhibicionismo de dinero fácil y esos rollos. Que no es que a mi me parezca mal en absoluto, pero en una época en la que el 90% de lo que se oye son homenajes a los 90s pasados por un filtro de instagram, tatuajes y Obey, el hacer música honrada sigue teniendo valor.

As I wax poetic over past aesthetics,
craft a legend of a time before the apathetic.
Let’s start a tab. What will you have? Is that cash or credit?
How about a glass of purgatory with a splash of heaven?

Monochrome

Es también de agradecer la falta de estribillos en la práctica totalidad del disco. Muchas veces olvidamos que las posibilidades musicales son infinitas, y hay mil maneras de separar las barras de un MC más allá de un par de frases que intentan ser pegadizas y orientadas al directo. Aquí, y gracias a contar con un productor de nivel, los MCs han sido liberados de este peso y las barras respiran en el beat con los espacios necesarios sin necesidad de parches. Se juega también con su longitud, pausas y colocación dentro del tema, creando de ese modo interacciones entre el MC y el beatmaker. Estos pequeños detalles, buenas ideas antes que exhibiciones técnicas, son los que para mi elevan el nivel del trabajo.

El apartado gráfico ha sido muy bien atendido, como es cada vez más habitual en las ediciones en vinilo. Yo no he contado con un magnífico Enyor fotografiando el disco como mi compañera Lady R en el “Twelve Reasons to Die” (Soul Temple), por lo que tendréis que conformaros con una foto de estudio que encontré por ahí, pero sirve para hacerse a la idea de lo que pretenden trasmitir. La portada representa el skyline de una ciudad de manera muy esquemática, casi abstracta, mayormente en blanco y negro. Y el vinilo se basa también estos dos colores, tanto en el disco como en las fotos de aire clásico de la galleta. En mi caso –y esto es totalmente personal- esto transmite el mismo efecto de la que hablaba en el apartado dedicado a la lírica: las dos partes de la ciudad, el cielo y el suelo, el asfalto y las estrellas.

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En la segunda edición que salió tras agotarse la primera el diseño del disco ha cambiado ligeramente, y ahora son completamente negros con una gota naranja o plata.

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En resumen, muy posiblemente este no sea el mejor disco del 2013 y podrán reprochárseme las joyas que me he dejado en el tintero, pero es una obra más que digna a la que dedicar unas cuantas escuchas tranquilas. Rap del de siempre pero fresco y original, un paso más en la carrera de un productor al que me alegro de haber descubierto acompañado de un MC que dice cosas que merecen ser oídas. Espero que lo disfrutéis como yo lo he hecho.

Un abrazo y feliz 2014