Laëtitia Dana – Iboga y su tributo a Busta Rhymes.

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Varias voces han ido apareciendo dentro del panorama soul, neo-soul, r&b  (cada uno que lo etiquete como más le guste) durante los últimos años en Francia, grandes y bonitas voces, aunque se podría llegar a afirmar que, quizás, desde Les Nubians no nos encontrábamos ante una cantante con un estilo tan magnético y personal como el de Laëtitia Dana. Sólo el paso del tiempo dirá si consigue asentar su carrera musical al mismo nivel que el de las hermanas.

Nacida y crecida en París, de padre africano y madre tunecina, sus vivencias, pero también sus raíces y las tradiciones que le han ido descubriendo las generaciones superiores de su familia, han hecho de ella la mezcla de orígenes e inspiraciones que es hoy y con la que impregna cálidamente su carrera musical.

Su preciosa voz y su marcado estilo explican gran parte de su éxito, pero Laetitia Dana posee mucho más. Aunque, bajo mi criterio, sea un poco exagerado, uno no se gana el apodo de “la Lauryn Hill francesa” así como así. Si a eso le sumas que ha conseguido el puesto de telonera en conciertos como los de Robert Glasper, Ayo, The Pharcyde o Mos Def, será porque la señorita Dana tiene algún rasgo que la diferencia y hace su voz aún más especial. ¿Será gracias a ese mestizaje explosivo que la convierte en una declarada ciudadana del mundo? ¿Será por su impresionante sonrisa mediante la que transmite tantas buenas vibraciones? ¿Será su colorido y exótico estilismo que nos hace recordar en alguna ocasión a la gran Erykah Badu?

Sea como sea, y aún desconocida para el gran público, ha conseguido con su magnífico EP, Iboga, hacerse un hueco nada despreciable, por el que lleva luchando toda la vida. De hecho, en 1988 con tan sólo 5 años debutó en el TV Show “L’école de Fans.” Pero no fue hasta 20 años después, en el Casino de Paris, como telonera de Michael McDonald, cuando interpretó por primera vez sus propios temas y volvió a pisar un escenario delante de un público numeroso. Lo que sintió ahí arriba supuso una revelación que le hizo abandonar su trabajo para poder dedicarse exclusivamente a la música.

 

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Laëtitia Dana – Iboga (EP)

(2013 – Fresh Records)

 

“Iboga” es algo más que el primer trabajo de Laëtitia Dana, es la presentación de su universo, un universo que lleva más allá de lo estrictamente musical, al que pareces estar invitado tan solo con contemplar una imagen suya, porque Laëtitia es una de esas cantantes que te engancha al escuchar su voz con los ojos cerrados, pero que termina de enamorarte cuando los abres y su presencia escénica te hace percibir muchos más matices que la complementan, especialmente en sus directos.

Podemos empezar a adentrarnos en el universo de la Srta. Dana a través del título elegido: IBOGA, el nombre de un arbusto que crece en la África ecuatorial y que luce pequeñas aunque vistosas florecillas. Lo más destacable de Iboga son sus poderes curativos y alucinógenos, de los que varias tribus han hecho uso históricamente en distintos rituales, tanto en ceremonias de sanación como de iniciación. Esa es la forma en la que Laëtitia usa la música, como su vía de escape, su planta terapéutica.

Un título así sólo podía ser elegido por una persona que adora la naturaleza y siente atracción por la vegetación, por eso Iboga es un universo en el que están continuamente presentes, tanto en el plano visual como en el lírico, las alusiones al imaginario botánico: flores, hojas, raíces, tierra… Laëtitia muestra en todo momento su lado más exótico, empezando por la portada del disco (diseñada por ella misma): un fondo blanco evita cualquier distracción para centrar nuestra visión en el verde de la vegetación que rodea su busto con semblante serio (algo que me choca personalmente, porque me pegaría más sonriendo), cuidado con el detalle de su pelo adornado por un pañuelo de colores y estampado algo tribales. Esa combinación elementos y colores (blanco, verde) hace pensar, aún sin haber escuchado el disco, en algo puro, natural y exótico.

El teaser presentación de Iboga terminaba de despejar cualquier posible duda dando paso a una identidad visual muy fuerte, desprendiendo cierto misticismo que, aunque pueda recordarte a alguna otra carismática artista, no deja de ser hipnótica y atrayente. Así nos muestran la entrada a un mundo que se antoja realmente paradisíaco, ¿cómo negarse a darle al play?

 

 

Una vez pulsado el botón, descubrimos que la banda sonora de ese paraíso está altamente influenciada por el neo soul y el hip hop (esta joven se atreve hasta a marcarse una versión de Busta Rhymes). Loops intervenidos por músicos y baterías elegantemente elegidas, con alguna intrusión de beatbox, conforman siete pistas, una de ellas en francés, de las que emana un groove que te hará disfrutar de cada minuto del consumo de Iboga mediante el que alcanzarás un alto grado de positividad, porque aun cuando habla de desamor, Laëtitia hace uso de las propiedades antidepresivas de la planta revistiéndolo todo de color de rosa.

El disco abre con We Rise, un ritmo de los que engancha, un texto positivo y poético llamando a la unidad. Un inicio perfecto. Después de darle a repeat un par de veces, encontramos Courant d’air, el tema con el que se lanza a cantar en francés. El primer tema en solitario que nos llegó de Laetitia Dana. Antes de eso, algunos la pudimos conocer a través de dos tracks digitales junto al rapero K. Sparks: Velvet Thoughts y Africa.

Courant d’air fue el single presentación de Iboga, acompañado de un sencillo clip que rodaron en pocas horas en el apartamento de una amiga. Aun así, su pequeña fuerza visual se nutre de los colores elegidos que encajan muy bien con el contenido del tema (guiño a ese plano reservado a la planta de la terraza) en el que Laetitia nos habla de “corrientes de aire” del amor, esas frecuentes atracciones que no nos convienen y que pasan rápidamente a formar parte del pasado: “Suis moi je te fuis, fuis moi je te suis.”

El siguiente tema que nos llegó enfundado, esta vez, en un clip bastante mejorado, fue Meannes and Profit, una fantástica “balada” en la que Lae nos invita a reflexionar sobre lo efímero de lo material y la importancia de ahondar en la espiritualidad del mundo, algo que plasma muy bien el vídeo mediante el -manido, pero efectivo- recurso de las marionetas y en el que vuelve a recurrir a la naturaleza como vía de escape.

 

 

A pesar de que se aprecia durante todo el trabajo, Lay Down y Graffiti quizás sean dos de los temas que mejor reflejan la influencia del hip hop en la vida de Laetitia Dana, quien demuestra sus habilidades fluyendo estilosamente sobre unos ritmos muy marcados.

Como lujoso cierre (de la versión CD) de Iboga, Laëtitia se reserva un plato fuerte o, como mínimo, un planto bien original: su versión del Woo Hah! de Busta Rhymes. Sí, la pregunta que ronda vuestras cabezas ahora mismo es la que todo hijo de vecino se ha tenido que hacer en su momento… con esa voz tan dulce y su delicado estilo, ¿cómo se las va a ingeniar para hacerse con el clásico del Sr. Busta?

Señores, deben saber que a la Srta. Dana este tipo de retos no le dan ningún miedo ya que por los escenarios de París ya se atrevió a rendir tributo al mismísimo Notorious Big versionando, nada más ni nada menos que Juicy y, más tarde, a ODB y su Shimmy Shimmy Ya.

¿Que Busta Rhymes le da un ritmo frenético a su tema y es imposible acercársele? No hay problema, Laëtitia se centra en una sola de las estrofas y la ralentiza hasta hacerla  cómodamente suya reconvirtiendo el flow espasmódico del mc en una sensual “a capella”.

La cover se ilustra además con un vídeo en el que unos breakers van pintando un muro blanco, en el que se puede leer Woo Hah en los colores característicos del universo Iboga, y lo consiguen mediante las salpicaduras de pintura producidas por sus movimientos.

El resultado final de este tributo a uno de los mc’s favoritos de Laetitia es un tema realmente original, fresco y dulce. Una brillante -y colorida- vuelta de tuerca que seguramente nunca nos habríamos imaginado y por la cual debemos reconocerle un gran mérito.

 

 

Como hemos aclarado anteriormente, este remix de Woo Hah! es el broche final sólo de la versión CD de Iboga. Como amante del plástico, Laëtitia Dana y Fresh Records nos invitan a decantarnos por su edición en vinilo ofreciéndonos en ella suculento material extra: cuatro pistas que llevan más allá el espacio musical de Iboga: dos remixes de Lay Down, uno de We Rise y otro de Courant d’air, en el que pasean a Laetitia por géneros que van desde el electro al deep-house o el afrobeat.

Sea en el formato que sea y sea sobre el estilo musical que sea, Laëtitia conseguirá conquistarte tanto con los ojos abiertos como cerrados, hará que te enamores de la dulce sonoridad de su voz y del universo visual que crea a través de su música, el cual traslada muy bien al directo, convirtiéndose en la flor protagonista de su embellecido escenario. Tomémonos un poco de elixir de Iboga.