1991 – La semilla ya estaba plantada

1991. Francia. La semilla ya estaba plantada. Segunda y tercera generación de inmigrantes. Capitalismo salvaje. Banlieues. Recopilatorios, maquetas, demos. Racailles. Afrocentrismo, negritud, Islam.

Pero retrocedamos un año atrás, tras unos arranques titubeantes, en 1990 empiezan a asomar en el mercado una serie de recopilatorios y una serie de artistas que permitirían que, en tan sólo un año, el rap en Francia se desarrollara plenamente, tanto a nivel underground, como mainstream.

Como podemos apreciar, los medios eran todavía pobres y la estética no estaba todavía del todo asentada. Era entonces, una cuestión más de fortaleza y reinvidicación de la adopción de una cultura foránea que comenzaba a devenir internacional gracias a la universalización de la pobreza inherente al sistema capitalista. Sin medios y sin apoyos económicos, tal y como surgen la mayoría de movimientos musicales contestatarios, el rap en Francia iba desarrollando aquello que le caracterizaría durante esos primeros años: adopción del Do It Yourself como medio de expresión -y de supervivencia-; absorción y traducción de la estética y contenidos del rap en USA, esto es, contestación social y política, la constante batalla del yo frente al otro -el enemigo-, diferenciación del opresor (ya sea mediante el abrazo a otras religiones o la adopción de nuevos códigos estéticos y morales) y repudio al sistema establecido.

La representación veraz e hiperrealista de un estilo de vida hasta entonces no visto pasa a formar parte de la reinvindicación de muchos grupos, con NTM (Nique Ta Mere) a la cabeza. El ambiente realista, la exhibición y la glorificación del pobre sin tapujos, el lenguaje soez como medio de enfrentamiento y contestación en un ambiente festivo-social suponen, primero, una extrapolación de lo ocurrido a finales de los 70 y primeros 80 en USA, y segundo, la forma de mostrarse ante las masas francesas, y sobre todo, ante sus propios coetáneos y vecinos, conscientes de la -auto- identificación de estos con ellos. Aunque en Francia siempre hubo un movimiento artístico-político bastante prominente, el rap no se incorpora a la tradición contestataria que estos representan, sino que la repulsa por, precisamente, pertenecer a la cultura oficial y representar la estructuras de poder. Los raperos están orgullosos de criarse, formarse y relacionarse en la calle, lejos de los ambientes culturales establecidos, revirtiendo los códigos y transformando la realidad -y la tradición- de los cantautores franceses. Desde un punto de vista formal, también es clave señalar la importancia que tienen las letras para el rapero francés en este momento. No debemos olvidar, que la gran mayoría de los habitantes de los banlieues franceses han sido escolarizados, por lo que han tenido acceso a la vasta cultura literaria francesa, lo que les ha servido sin duda, para obtener conocimiento, y para también, continuar e incorporarse en un futuro -aunque rechazan de facto la cultura normativa imperante- a la tradición poética francesa.

Esta ruptura con la cultura establecida no es una ruptura con la cultura o con el hecho de desarrollar tu cultura, sino al contrario, llegando a negar la ignorancia y buscando un camino que les lleve a encontrar su lugar y ser más sabios. Como hemos señalado, los raperos franceses tienen pleno acceso a la cultura, y hacen un gran uso de ella, revirtiéndola o usándola como arma social frente a aquellos que los califican de burdos, vulgares y barriobajeros. Llegando incluso al enfrentamiento entre las distintas caras de la misma moneda, aquellos que son más “calle” y aquellos que reniegan o parecen querer trascender de ella.

Si los medios no acompañan, si lo hace la capacidad e inventiva artística, supliendo las carencias a través de soluciones creativas (el uso de un filtro azul por ejemplo) y una cuidada estética formal. Continuando con la vía abierta a través de Zulu Nation o Native Tongues, los raperos franceses encuentran en la negritud y el afrocentrismo una vía de escape y de identificación, traducida en la adopción por gran parte de ellos de las estéticas cool y jazzy de las grandes músicas negras norteamericanas. Reafirmando, de paso, el vasto bagaje cultural que manejan y que les legimita como artistas de pleno derecho.

El rap se convierte en el medio, la herramienta para la representación e identificación de gran parte de los habitantes de los banlieus, convirtiéndose en un medio y en una filosofía de vida. Todo lo que rodea a esta cultura es absorbido de forma voraz. Le Rap Est Ma Vie, es mi vía de escape, mi forma de expresar la necesidad de encontrar mi lugar, de pertenecer a algo. Las segundas y terceras generaciones de inmigrantes franceses, que se sienten traicionados y repudiados por la sociedad francesa, la cual no les acoge en su seno como conciudadanos, sino que les rechaza y les señala como los culpables de los grandes problemas del país, han encontrado en el rap un nuevo modo de expresión al margen.

El rap francés lucha contra el discurso conversador y reaccionario de las masas burguesas francesas, a las que considera traidoras y culpables de su situación en Francia, pero también culpables por participación (no hay que olvidar el colonialismo francés) u omisión de lo que ocurre en África o Asia. Si hay algo en lo que coinciden los raperos franceses, es en expresar su completa repulsa al sistema. Sus temas y sus acciones tienen como objetivo, dar testimonio de lo que ocurre en sus barrios (por ende, el gangsta rap también hace acto de presencia), y oponerse a las estructuras dominantes, que subyugan a gran parte de las poblaciones minoritarias y multiétnicas de los barrios obreros.

África y la defensa de la negritud se convierte en el símbolo de la oposición y de la negación de la cultura normativa imperante (no por casualidad, de mayoría blanca). No importa si tu origen es blanco, negro, chino o azul, los raperos franceses defienden y adoptan el afrocentrismo como piedra angular de su filosofía y punto de partida para su identidad como comunidad. África y su relación con la esclavitud representa como se sienten dentro del sistema, miembros no participativos y esclavos de una sociedad que no les reconoce, pero que les utiliza para su propios fines.

El Islam aparece entonces como elemento cohesionador frente al rechazo. Es una religión distinta a la utilizada por el sistema dominante, y, al igual que en USA, el Islam les ofrece una salida frente al muro del occidentalismo y de la seducción material capitalista. Trae consigo un mensaje de liberación y revolución auténtico. Supone una nueva esperanza para los desheradados. La luz que parece guiar el camino hacia la liberación de las cadenas de la esclavitud material y mental. Como consecuencia, el Islam se convierte en la religión oficial del rap en Francia. Completando de esta manera, la Trinidad que daría lugar a la explosión creativa (y esta vez, de medios) en 1991:

África, afrocentrismo e Islam.

Para finalizar, uno de mis videoclips favoritos, el cual sintetiza y sincretiza de forma soberbia y a todos los niveles (estético/formal, de contenido, espiritual…) lo comentado en este artículo, y que además sirve para refrendar el increíble salto de calidad en cuanto a nivel de medios del que fue testigo el rap en Francia en tan solo un año:

Desde aquí quiero mandar un S/O al usuario de youtube THEMODEONE. Eternamente agradecido por tener todos los vídeos que necesitaba a buena calidad. Una auténtica fuente de conocimiento sobre los primeros años en Francia. Props!