Jazz Voyages II: OG Standard’s: Perdido (1941 Juan Tizol)

Antes de la siguiente review de Jazz Voyages, dónde son protagonistas dos de los músicos que nos ocuparon con The Quintet, debemos hacer una parada en algún tugurio de Harlem; en algún lujosos club de Manhattan; en una urbanización de recreo para snobs yankees de Rhode Island; o en alguna iglesia de la cristiana Europa; para conocer a una de las figuras imprescindibles del desarrollo del jazz y la música popular estadounidense. El pianista, músico, compositor, arreglista, y director de orquesta: Duke Ellington. Eso será la semana que viene, hoy, para que sirva como enlace con anteriores entradas, vamos a hablar del standard Perdido compuesto por Juan Tizol que voló por el Massey Hall, y de una de las mejores versiones que se han hecho de él (al menos de las que yo he oído), la que tocó Duke Ellington junto a su orquesta en el álbum “Piano at the Background” (1960 – Columbia). Bienvenidos a OG Standard’s, la adaptación jazzística de OGvsRMX.

 

¿Qué es un standard?

Muchos lo sabréis, pero puede que para aquellos que aún no se han metido de lleno en este infinito mundo eso del standard suene un poco a chino. En el jazz, se entiende por un standard toda aquella composición que, por el motivo que sea, se ha convertido en un imprescindible del repertorio de grabaciones y actuaciones de los artistas del género. Es algo similar a esa muestra que todos los beatmakers querrían choppear, sobre la que todos los mc’s querrían rockear, y que es de fácil reconocimiento para el público general por el número de veces que ha sido usada. Algo así como un Nautilus en el rap, con la distinción de que los músicos de jazz por regla general tratan de impregnar su personalidad en el standard como muestra de respeto hacía la composición, y algunos beatmakers lo que hacen es aprovecharse de la popularidad de la muestra alterándola lo menos posible para que cale en el público, aunque a veces produzca el efecto contrario (diferentes visiones sobre tributar clásicos). Pero, ¿qué es un standard? ¿Qué no lo es? Cómo es evidente no hay organismo regulador que estipule a partir de qué momento una composición es un standard, cuanto le queda para conseguirlo, o por qué motivos ha dejado de serlo, aunque si lo decimos muy alto lo mismo en España se encargan de fundar algo rápidamente para meter al primo, cuñado o sobrino de turno. Una composición se convierte o deja de ser standard cuando el mismo jazz se lo reconoce, algo del palo “esos músicos te aman, ya eres un standard” o “hace cinco años que no suenas en estudio ni en directo, tú tiempo ha acabado”. Los standard se alimentan y crecen a cada nueva interpretación, a cada nuevo arreglo, a cada nueva improvisación que se basa en su melodía, o a cada nuevo joven aprendiéndolo a tocar en sus clases de música. Se podría decir pues, que es el propio reconocimiento de la escena jazzística el que mantiene vivo o mata un standard, aunque en su gran mayoría la composición original no fuese escrita para jazz, especialmente aquellos anteriores a 1930. La procedencia de las composiciones es generalmente el espectro musical popular de la época. Se podría decir que las principales fuentes son: el blues; los musicales de Broadway; las canciones de compositores europeos; y sobre todo los clásicos de la música popular americana en su mayoría compuestos por el grupo de productores llamado Tin Pan Alley (finales del sXIX, principios del sXX), recogidos en el cancionero popular Great American Songbook. En la actualidad son consideradas como standard de jazz más de 1000 composiciones, siendo realmente complicado enumerarlos todos, más aun con el ritmo al que la industria musical registra nuevos cortes.
El músico y compositor Juan Tizol

Juan Tizol

 

Perdido -1942 – Juan Tizol

Como ya hemos dicho anteriormente estrenamos la mini-sección, aprovechando que deberíais conocerlo, con Perdido, compuesto por el trombonista puertorriqueño Juan Tizol en 1941, durante su primera etapa en la formación orquestal de Duke Ellington. Aunque no fue un compositor especialmente prolífico, Tizol puede presumir de dos standards de jazz muy reconocidos, que son este Perdido, y otra composición habitual en los discos de Ellington, Caravan (1936). Por regla general, las composiciones de Tizol una vez finalizadas, las pasaba a Duke Ellington para que hiciese los arreglos pertinentes pues era bastante más ducho en esta tarea. El día que la compuso iban en en tren por la calle del mismo nombre ubicada en Nueva Orleans, histórica porque fue dónde vino al mundo otra gran figura de la música popular americana, el trompetista Louis Armstrong. Tizol estaba sentado al lado de otro miembro de la banda, el cantante (director, escritor, y actor) Herb Jeffries. Juan finalizó la composición, y se levantó a ver a Duke para enseñársela. Éste cogió la composición, escribió los arreglos en el mismo papel, y esa misma noche ya estaba siendo interpretada por la banda. Las primeras grabaciones como es lógico están firmadas por Duke y su orquesta, y aunque no sea la versión que quiero destacar en esta entrada, podéis escuchar la segunda versión grabada en 1942 para RCA, que fue la primera que se comercializó, ya que su primera grabación en diciembre del ’41 para la Standard Radio Transcription Services se destinó a ser repartida entre las emisoras de radio, ya que era la función de dicho organismo. La versión original dura apenas un par de minutos pues aún quedaban unos años para que el Long Play se implantara como formato, lo que limitaba las grabaciones en estudio como mínimo a los 3 minutos que permitía una cara de un single de 7″. Aunque Perdido fue compuesto como un corte instrumental, en 1944 Ervin Darke y Hans Lengsfelder pusieron letra a la canción, que Duke no era muy dado a tocar en su versión cantada, pero que si hicieron algunas vocalistas como Dinah Washington, Sarah Vaughan o Ella Fitgerald. La versión instrumental, aparte de los ya citados The Quintet y Duke Ellington, ha sido interpretada también por Art Tatum, Oscar Peterson, Bud Powell, Louis Armstrong, Coleman Hawkings o el recién fallecido Dave Brubeck (D.E.P.).
 
 
 

Duke Ellington “Perdido” (1942)

Ella Fitzgerald “Perdido” (1957)

Juan Tizol y Duke Ellington componiendo

Juan Tizol y Duke Ellington componiendo

 

Perdido – 1960 – Duke Ellington and His Orchestra en “Piano in the Background”

La caída de la dictadura de los 7″ permitió trasladar los largos solos y creativas improvisaciones de los directos de jazz a los estudios. Es por eso que sin ánimo de desmerecer las versiones originales, los standards de jazz fueron reversionados masivamente mejorando en la mayoría de las ocasiones. Esta versión en concreto corresponde a una etapa en la que Duke volcaba progresivamente el protagonismo de la banda a su piano, y viene de perlas para contextualizar la etapa creativa en la que se encontraba Duke antes de nuestra siguiente review. El corte lo abre una pequeña improvisación de minuto y medio (aproximadamente) estructurada por el trompetista Gerald Wilson, que será también el encargado de hacer los arreglos, muy acertados por cierto, de esta versión. Una vez acabada la introducción, y presentada la pegadiza melodía de Perdido, entra Jimmy Hamilton con su solo de clarinete para dar paso a un diálogo entre los trompetistas Ray Nance y Willie Cooke. Tras la conversación entre las trompetas, entra la sección de trombones dónde está Juan Tizol, que ya había dejado la banda pero recibió la invitación de Duke para esta sesión, y después sendos solos de los saxofonistas Paul Gonsalves (quién ya veremos que fue una de las figuras importantes de la carrera de Ellington) y Harry Carney. Por último, destacar la fuerza de Sam Woodyard a la batería durante todo el corte, con un cierre espectacular colocando el codo sobre la membrana de la caja como a él le gusta mientras aleja y acerca el golpe para darle distintos tonos. Para un servidor este corte es una auténtica obra maestra, la calidad de la composición y los arreglos (hasta dónde llegan mis conocimientos) es de diez, y el swing que desborda es ideal para esas mañanas en las que las legañas pesan el triple. Si no lo conocías, bienvenido al maravilloso mundo de Duke Ellington. La semana que viene más, y probablemente también de altísima calidad.