A Jay-Z se le va de las manos

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El título previsto para esta entrada era otro completamente distinto. Y es que Jigga es muy poderoso. Hace triángulos con las manos, es propietario de una franquicia de básquet (o tiene un ridículo porcentaje accionarial, qué más dará eso) y una de las personas más notables y potentes de la industria musical. El caso es que luego me acordé del “Watch de Throne” (Def Jam – 2011) y he caído en la revelación definitiva de la música rap. Jay-Z se ha puesto celoso de Kanye West, de paso un poco de Daft Punk, ha llevado a cabo la campaña de marketing más heavy de la historia de la música y por el camino ha dejado un disco, así como quien no quiere la cosa.

Jay-Z anunció “Magna Carta Holy Grail” (Def Jam – 2013), y de ahora en adelante MCHG, que así se llama el bicho, mediante un anuncio de televisión. Aderezado con una serie de reflexiones profundas, con Pharrell, con Timbaland imitando con sus movimientos los zarpazos de un gato loco, aquello parecía más una charla motivacional que le das a tu escuadrón antes de mandarlo a una muerte segura en una guerra estúpida de una película taquillera. Pero era el anuncio de lanzamiento de un disco. A Jay-Z no le valía una nota de prensa, no.

Y no le valía una nota de prensa porque poco antes Kanye West ya había jugado a re-inventar las reglas promocionales con su “Yeezus”, sacándose un artwork nada convencional (de hecho podríamos denominarlo el anti-artwork) y pasando bastante de hacer promoción al uso, aunque sin embargo, tuvimos “Yeezus” (Def Jam – 2013) hasta en la sopa. Jay-Z decidió para su “MCHG” que iba a recoger el testigo de pesadez de la promoción de lo último de Daft Punk, y que iba a cagarse la perra, hablando coloquialmente.

Y lo ha petado. Porque en apenas 15 días ha dado un vuelco a la industria musical, ha vendido el alma de ésta a una marca (Samsung), ha hecho que no sepamos qué hacíamos antes sin tener este disco en nuestras orejas y se ha convertido en la persona más importante de la historia del rap, quizás no para siempre, pero sí de momento.

La ecuación de este MCHG es bastante simple. Un 16 de junio anuncia salida del disco para el día 4 (curiosamente, Día de la Independencia en EEUU). Y la particularidad que hace a este trabajo único es que se podrá descargar gratuitamente mediante una aplicación en dispositivos Samsung antes de su salida, en lo que podríamos denominar una win-win-win situation. Jay-Z gana porque vende un millón de copias, por valor de 5 millones de dólares, antes del lanzamiento del trabajo. Samsung gana porque recibe una publicidad que es inestimable e impagable. Y los oyentes (que tengan un Samsung, todo sea dicho) reciben el LP gratis.

Algunas de las primeras críticas que circulan por la red ya se atreven a calificar a “Magna Carta Holy Grail” como un clásico instantáneo. Entrar en este tipo de valoraciones, tan pronto y tan sumidos en el hype es arriesgado y no merece la pena. Pero sí que es cierto que como maniobra de mercadotecnia es de diez. No se va a convertir en práctica habitual, porque los términos que se han manejado aquí son irrepetibles en otro lanzamiento. Es decir, es imposible que todos los artistas empiecen a recibir millonadas por sistema por sacar sus discos mediante aplicaciones de smartphones. Pero sí que no nos debería extrañar si de ahora en adelante comenzamos a ver discos patrocinados y esponsorizados por grandes marcas. O nuevos canales de distribución, más adecuados al uso que se hace hoy en día de los dispositivos. Cada vez, el oyente medio escucha más música a través de tabletas y móviles que de ordenador (ya ni menciono aquí otro tipo de reproductores). ¿Por qué seguir apostándolo todo por una vía que muestra síntomas de agotamiento?

Si analizamos los términos en que se hizo el anuncio, sólo podemos aplaudir. Una campaña en televisión en las finales de la NBA, con la presencia de algunos de los nombres que hoy en día son sinónimo de éxito masivo. Conozco a una persona que se enfadó con otra por dilucidar quién podía presumir de haber conocido antes el Get Lucky. Además de ser el reflejo de la decadencia moral que estamos viviendo, lo es también de que hoy en día Pharrell tiene que estar en tu trabajo. Ya sea en una canción o haciendo bulto en el estudio.

Si seguimos analizando las caras que vemos en ese estudio, nos encontramos con Rick Rubin (también conocido en comentarios en YouTube de quinceañeras como “el mendigo ese”). Rick Rubin es uno de los productores más importantes de la historia de la música en general y del rap en particular. Culpable de que este género cruzase barreras con otros estilos, se profesionalizase y dignificase. Y también responsable de muchos clásicos de los de verdad. Por supuesto, productor de “Yeezus”. Tiempo después nos enteramos de que no tenía nada que ver con “Magna Carta Holy Grail”. Simplemente pasaba por allí y se tumbó en un sofá. Supongo que eso es lo que hace la gente con talento y los iconos, pasar el rato unos con otros mientras Samsung graba un anuncio de TV. Lo que sorprende es el hecho de que sea Rick Rubin quien sale, y no Obama, por ejemplo. Estaría ocupado espiando Facebook ese día.

Prueba de que MCHG ha cambiado el juego, es que RIAA, el organismo que se encarga de certificar el estatus de los discos respecto al número de ventas, ha cambiado las condiciones existentes hasta el momento. “Magna Carta Holy Grail” va a ser el primer LP en el que se tengan en cuenta las descargas gratuitas (ya que en este caso Samsung ha pagado por ellas) y además se contarán inmediatamente, ya que la política actual era la de esperar 30 días para cuantificarlas. O lo que es lo mismo, este disco será el primero que cuente con la certificación “Platino” justo en el momento de comercializarse.

Dice David Broc en la crítica que hace del LP para PlayGround que uno de los alicientes del mismo es que, por primera vez en mucho tiempo, se recupera la vieja ilusión al saber que a la hora X del día Y, podrás escuchar el disco al mismo tiempo que el resto de los mortales. Ni caóticos y chapuceros leaks, ni comerte fakes descargados de páginas rusas ni nada. Y tiene su buena parte de razón. A título personal no lo comparto, ya que soy de la opinión de que si el día 15 de junio de 2013 podía vivir sin lo último de Jay-Z, hoy también puedo, y que lo disfrutaré igual si lo escucho al minuto de publicarse que tres meses después. O quizás más. El partido que le saco a un trabajo depende de mi estado de ánimo, no del ciclo de vida comercial. Y me resulta muy curioso que seamos una sociedad capaz de despertarnos a las 4 de la mañana con una sonrisa si se trata de gastar el dinero, pero incapaces de hacer lo mismo si se trata de ganarlo.

Pero estamos en una sociedad en la que los hábitos de consumo son cortoplacistas y para un gran número de oyentes, tener un disco, tenerlo ya, con la sensación de “ser el primero” y si además, es a una calidad certificada hace que “Magna Carta Holy Grail” pase a convertirse en la mejor estrategia de mercadotecnia jamás contada.

En realidad MCHG no deja de ser lo mismo de siempre con un envoltorio espectacular. El diseño de las artes gráficas siguiendo las líneas actuales de pomposidad, falsa profundidad, misticismo y significado, las colaboraciones de los nombres más de moda de fuera del rap –Justin Timberlake, Frank Ocean-, los nombres de algunos títulos de canciones como Fckwithmeyouknowgotit (qué necesidad habrá de cosas así…), el propio nombre del disco, el tono del anuncio… ¿Es necesario rizar tanto el rizo? Es una tendencia actual con gran calado, pero lo cierto es que la línea entre presentar un trabajo con un concepto profundo, y presentar una paja mental con aires grandeza, en ocasiones es demasiado fina. Ojo con eso.

Quitando pequeños detalles, y es que nadie es perfecto, Jay-Z lo ha vuelto a hacer. Ha conseguido ser el hombre de moda una vez más. Si en su momento dijimos que Rocky representa el nuevo estatus del artista, definitivamente Hova representa el nuevo estatus del empresario. No es que haya inventado nada –movimientos de promoción así ya los ha habido similares- pero como siempre, lo ha llevado a otro nivel. Últimamente existía la impresión de que todo en lo que Jigga estaba metido, se convertía en noticia (o polémica). Pues abran paso al nuevo rey Midas, porque ya es oficial: todo lo que Jay-Z toca, además de en noticia, se convierte en oro.