Hiro Murai – El director con una libreta de sueños

Hiro Murai es probablemente uno de los realizadores que más ha destacado durante los dos últimos años. Aunque su carrera acaba de zarpar como quien dice, su trabajo prácticamente habla por sí solo y ya ha conseguido colar alguna que otra de sus piezas entre los futuros clásicos modernos del videoclip. Raro sería, que siendo lector de Crypta no hayas visionado uno o varios de los trabajos que ha dirigido para artistas como Childish Gambino, Frank Ocean o Flying Lotus. Nadie como Hiro supo hacer que los “Chum” y “Hive” de Earl Sweatshirt se convirtieran en pequeñas piezas de artesanía para la red y que páginas y blogs dedicaran líneas hablando del asunto. El caso es que durante el 2014 no ha parado de ponerse tras la cámara y de cara al próximo año no parece tener en mente bajar el ritmo.

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Hiro dejó Tokio con nueve años para vivir junto a su familia en Los Angeles. Dijo sentirse como un extraterrestre dentro de la cultura americana de los noventa, que por aquel entonces abrazaba fuerte el lema del “Just Do It” y extendía sus influencias culturales y estéticas hacia el viejo continente. Apenas conocedor del idioma, adaptarse al entorno le costó un tiempo. Comenzó a dibujar (faceta que mantiene actualmente) y a hacer experimentos con la videocámara de su padre, de ahí pasó a la escuela de cine donde se graduó y empezó a trabajar en el departamento de efectos para diversas producciones. Desempeñó el papel de director de foto y dio el salto a la dirección. Hasta ahí nada que nos haga sospechar demasiado de su talento, pero es al ver sus trabajos cuando empezamos a darnos cuenta de lo que Hiro Murai nos está ofreciendo.

Como realizador, ha dejado clara su preferencia por los ambientes oníricos; esa ambientación oscura y sugestivamente tenebrosa que podíamos ver en el videoclip de The Signs “It’s only life”, o el juego de realidades usado para dar vida al tema de St. Vincent “Cheerleader”, que fue quizás su primer trabajo medianamente reconocido. Él mismo indica que la idea para cada pieza surge a partir de escuchar infinitas veces el tema en cuestión. Es quizás, su manera de plasmar esa idea, el modo de presentar y preparar al espectador ante lo que va a ver, lo que hace que nos llamen la atención sus obras. De pronto, una secuencia de escenas de apariencia anodina se transforman en un evento sobrenatural, del que somos testigos sin derecho a explicación y del que solamente nos llevaremos la sensación de haber acudido al lugar correcto. Hiro ha hablado en varias ocasiones de esa idea de fricción entre lo real y lo imaginario, reconociendo su fijación por los sueños, de los cuales lleva buena cuenta en un diario.

 

Otra característica de su trabajo es el amplio abanico de géneros por los que ha paseado su sello en tan poco tiempo. Aunque la mayoría los clips son para artistas que podrían llevar colgante la incierta etiqueta de “música alternativa”, ha dirigido también para cabezas punteras del mainstream como David Guetta. Quizás siendo éste (“She Wolf”) su trabajo más impersonal, llevando el resto de su producción la marca ya característica de Murai que impregna y se funde con el género a tratar.

Sus influencias van desde Hitchcock a Takeshi Kitano, del que se reconocía muy seguidor. Pero también podemos detectar reminiscencias de Lynch o Miyazaki. La evolución ha sido notable desde que dirigiera su primer vídeo para Block Party (“Signs AVH Remix”). Actualmente sus trabajos más recientes son requeridos por artistas de la talla de Flying Lotus, que contactó con él para poner imágenes al primer single de su “You’re Dead”. Flying había cocinado un hit –junto al siempre recurrente Kendrick Lamar– que tenía cierta tonalidad burlona o infantiloide dentro de un disco que giraba entorno a la muerte. ¿Cómo mezclar esos conceptos? Hiro Murai reordenó entonces algunas ideas prestadas por Flying Lotus y concibió a los dos críos que salen de sus ataúdes para bailar alegremente el día de su propio funeral. El resultado es de nuevo esa mezcla de lo cotidiano y lo irreal, lo oscuro del funeral y lo brillante del sol y el juego cuando los nños salen a la calle. Fue grabado en un par de días dentro de una iglesia de Koreatown con la colaboración de los coreógrafos Keone y Mari.
Puede que sea uno de los videoclips más reconocibles de los últimos meses.

 

Uno de sus colaboradores habituales ha sido (y parece que seguirá siendo) el señor Donald Glover, más conocido dentro de ciertos círculos como Childish Gambino. Gambino es otro culo inquieto que además de comediante y actor, ha escrito, dirigido y también ha grabado un par de discos bajo su AKA sacado del name generator de Wu-Tang Clan. Tanto Hiro Murai como Childish Gambino parecen coincidir en algunos puntos y retroalimentarse dando como fruto de su colaboración algunas piezas interesantes. Después de que Hiro dirigiese aquel mediometraje que acompañaba al último LP de Gambino (hablamos de “Clapping for the wrong reason”), últimamente han podido rodar juntos el videoclip de “Sweatpants”, o “Telegraph Ave”, uno de los temas incluidos en “Because the internet” junto a Jhene Aiko (otro must watch). También rodaron una de las obras más comentadas del dúo (por el temazo y por los visuales); el single “3005”. Aquí Gambino daba vueltas en una noria acompañado de un Teddy bear robotizado.

 

 

“3005” está lleno de simbolismo y parece la metáfora de un largo camino vital que gira constantemente sobre sí mismo. La noria que no para de dar vueltas durante los tres minutos y pico que dura el tema, referencia el paso de un largo espacio de tiempo dentro de una atmósfera ciertamente tensa y dramática. Al igual que en prácticamente todos sus trabajos, Hiro trabaja sobre conceptos ambiguos que dan como resultado ese halo de rareza y absurdidad que hace llamar a nuestro espíritu curioso.

El resto del clip es virtuosismo técnico; el plano secuencia, la luz sobre lo oscuro (de nuevo) y el oso que se va deteriorando (oso controlado por la mano izquierda de Donald, por cierto). Había un Lyric vídeo por ahí rulando antes de que saliese el clip oficial a modo de presentación de “3005”, con Abella Anderson bailando semidesnuda y que tuvo buena acogida, pero Murai le da la vuelta al asunto.

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¿En qué anda actualmente Hiro? Básicamente afirma tener una lista bastante larga, de cosas por hacer; proyectos personales que llevar acabo, un blog de nunca actualizar y artistas con los que desarrollar ideas. Ha trabajado para diversas firmas colaborando en la realización de spots y de vez en cuando reconoce apartarse de todo el ruido mediático y de la estela de sus anteriores trabajos para llenar su cabeza de conceptos nuevos con los que bregar.

Actualmente forma parte de una nueva generación de realizadores que han encontrado en el formato corto una vía para comunicar y proyectar sus ideas, al tiempo que hacer músculo con los nuevos medios de la era digital, creando a partir de la estética y la sensibilidad de la que han bebido en su juventud, una mescolanza de conceptos y referencias genuina.

Quizás el problema de esta época sea la velocidad a la que viajan las modas, los trabajos y que el flujo de datos e informaciones es incesante, agobiante por momentos. La habilidad de Hiro Murai tendrá que ser la renovación y el reciclaje de sus propias fórmulas, que no obstante, hasta el momento funcionan.

Para seguir el trabajo de Hiro Murai: VIMEO/INSTAGRAM/TWITTER

Texto por Pablo Otín