Erik Urano & Zar 1 – Cosmonáutica

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Erik Urano & Zar 1 – Cosmonáutica

2014 – Gamberros Pro/Galleta Records

Hojeando el diccionario, cosmonáutica (del ruso kosmonavtica), nos redirige al término astronáutica, del francés astronautique, y éste del griego. ἄστρον ‘astro’ y ναυτική ‘arte de navegar’: ciencia o técnica de navegar más allá de la atmósfera terrestre. Un título inmejorable tanto para el contenido como para las sensaciones que produce la escucha del nuevo álbum de Erik Urano y Zar1.

Han pasado tres años sin saber prácticamente nada del dúo de Valladolid, que regresó el pasado 15 de diciembre de 2014 casi sin previo aviso con Cosmonáutica, un trabajo impecable de 10 cortes en formato CD de la mano del sello Gamberros Pro y dentro de muy poco en vinilo gracias a Galleta Records.
Entre todos sus ingredientes, Energía Libre -su primer trabajo autoeditado- mezclaba dos que lo hicieron especial a oídos del público: un sonido muy característico cercano a la electrónica servía de colchón para unas letras donde abundaban referencias a los astros y las teorías conspirativas. Si Prodigy de Mobb Deep fue el primero en utilizar la palabra “illuminati en el hip hop, Erik Urano fue el primero en traer la conspiranoia al terreno nacional, paid dues. El primero entre muchos, como su venerado Yuri Gagarin.

Uno de los logros de Erik y Zar es que, sin haber creado nada nuevo, han sabido reinventar las viejas fórmulas del hip hop. Por ejemplo, la sensación de estar al margen de la escena e incluso del mundo, algo tan sencillo y viejo como la muletilla “I’m out” se convierte en Vostok 1 en la densa narración de un astronauta perdido en el espacio. En DBTH, sobre un beat de punzadas cervicales, Erik pasa por el filtro de Black Mirror algo tan manido y desvirtuado como el eslogan Don’t Believe The Hype y lo convierte en Don’t Believe The Hologram, un himno perfecto para quitarse la mordaza este 2015 que sigue siendo tan rap como el lema de Public Enemy. Entre otras cosas porque, con toda seguridad, el holograma que inspiró el tema fue el de 2Pac en Coachella.

A quienes gustase Energía Libre, Cosmonáutica debería encantarles, pues la mejoría se nota, especialmente en el apartado lírico. Erik ha sintetizado las ideas que flotaban dispersas en Energía Libre y ha conseguido reunirlas sutilmente limadas. Por un lado, donde antes había metáforas y comparaciones en ocasiones traídas por los pelos, ahora abundan destellos poéticos [cae la lluvia pero un día pupitres florecerán y joderán a policías (Cosmonáutica) o el infinito que me espera me parece escaso (Over)]. Incluso las estructuras están más trabajadas [vine de arriba / rocé la huida / di vida a la materia y me fui como si nada(Ilímite)]. Por otra parte, la dosis de conspiranoia se ha reducido notablemente en favor de referencias mucho más encriptadas relacionadas con el despertar interior, ese enlightment del que hablan Ab-Soul, The Underachievers o Flatbush Zombies. Así, cuando Erik dice nuestros errores formaron fractales que de lejos os parecerán aciertos (Círculos) no está más que proyectando una calada de DMT en la cara del NWO sin tener que dar nombres. Habla conceptos, no marcas. Parte de la explicación de esta evolución se encuentra seguramente en la extraña figura geométrica que preside la portada y por cuyo significado más de uno se preguntará. Circulo-EneagramaLa figura de arriba, que aparece en la portada del disco y también se puede ver dibujada en el videopromo, es un eneagrama. Para explicar lo que significa hace falta bastante más que un artículo, así que seremos breves y quien tenga interés por el tema ya sabe dónde buscar. El eneagrama, como su nombre indica [“ennea“= nueve; “gramma“= trazo], es una estrella de nueve puntas cuyo origen, aunque no está del todo claro, se sitúa en Oriente Medio hace 2.500 años. Asociado a la tradición oral sufí y el esoterismo, se lo ha relacionado siempre con el autoconocimiento. Gurdjíeff, un místico armenio de finales del XIX fue quien lo trajo a Europa, desarrollando a su vez lo que llamó el Cuarto Camino, una doctrina metafísica -imposible de resumir en estas líneas- basada en la creencia de que el ser humano debe despertar del sueño en el que está inmerso. Según el Cuarto Camino, el eneagrama concentra tres elementos clave: el círculo (símbolo de la Eternidad), la Ley del Tres (para la creación) y la Ley del Siete (para el funcionamiento de lo creado). Al mismo tiempo, el eneagrama también se ha utilizado en psicología para defender la teoría de nueve tipos de personalidad en el mundo. En la cultura popular, uno de los mayores difusores del Cuarto Camino ha sido el polifacético Alejandro Jodorowsky, principalmente a través de la película The Holy Mountain. En la vida diaria es poco habitual oír hablar del eneagrama, por lo que no hay muchos más ejemplos en el hip hop aparte de Cosmonáutica, con la salvedad indirecta y anecdótica de Erykah Badu, cuyo disfraz inspirado en uno de los personajes de la cult movie de Jodorowsky le costó la anulación de su gira en Malasia. En España, el próximo álbum de Elio Toffana, que también ha estudiado el Cuarto Camino, seguro que tiene posos de la sabiduría del eneagrama. Las pistas que Erik deja en los textos en relación al eneagrama son pocas y se concentran en el track oculto Capricornio Uno [“tres veces grande como Hermes: ética, estética, hermenéutica” / “bajé la Montaña Sagrada“] y Over [“atado a la realidad, no un preso de ella / mi vida es un sueño, como la tuya / yo al menos sé que estoy dormido“].

Cosmonautica Back2

Sin embargo, el símbolo del eneagrama encaja a la perfección con la estructura del disco y el diseño, un trabajo encomiable de Grissue, el aka bajo el que se esconde el multidisciplinar Zar1. El tema que abre el disco y le da su nombre, Cosmonáutica, representa el Sol en torno al que orbitan las otras nueve canciones, que coinciden con las nueve puntas del eneagrama y los nueve planetas del Sistema Solar –sin contar Capricornio Uno, un satélite de Gorriones-. Por si fuera poco, tanto en el interior del álbum como en su versión digital, a cada canción le han adjuntado la foto de un planeta ficticio, un artwork exquisito obra de Juan Carlos Quindós aka Sky Juc, responsable también del videoclip de Gorriones. La prueba de que la imaginación puede lograr mucho más que el presupuesto.

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10. Circulos2

Toda la producción es de Zar1, que sigue estando en el top de beatmakers nacionales por derecho propio. Las instrumentales sintéticas que fabrica para Erik siguen siendo el dildo perfecto para estimular tu glándula pineal de vuelta a casa, no hay más que escuchar la onírica base de Círculos o el skit que divide el álbum, Buzzin’ Cosmos. Muchos se preguntarán de qué película sale el diálogo que abre este interludio [“Tu nave recorre un hilo sin fin“] o el que precede al extático túnel hacia la luz que cierra Gorriones [“Tenías en tus manos el poder de tus alas, tenías la potencia de los fuegos, el rugido del cielo, la quietud del silencio….tenías el poder de lo eterno“].

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He aquí otra pieza más que encaja increíblemente bien. La susurrante voz proviene de una joya preciosa y desconocida de la música española: Cosmonauta (Acción, 1971), un álbum conceptual que nació de la genialidad creativa de Aguaviva, un grupo coral con sede en Madrid que en la década de los sesenta experimentó mezclando teatro, poesía y música. Cosmonauta es una rareza dentro de la de por sí extraordinaria discografía del grupo. Se trata de un álbum temático sobre la relación entre el hombre y el cosmos y está construido como una ópera en la que convergen la música clásica, el rock progresivo y un pausado slam. El lp no llega a los 25 minutos y se divide en 4 fragmentos –Estallido del miedo, Estallido de la luz, Estallido de la máquina y el Estallido del silencio– por los que viaja una nave cuyo trayecto narra una sugerente voz que Zar ha aprovechado con gran acierto.

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Jamás hay fallo en los scratches de Zar1, otro síntoma más de su perfeccionismo que hace redondo cada track. Los scratches van a juego con el leitmotiv de la canción y están tomados habitualmente de clásicos certificados o referencias que nunca se arrepentirían de citar. En Ghosts honran a la escuela Def Jux de la que han bebido incluyendo el clásico estribillo de Cannibal Ox My Shell, mechanical found ghost, en Ilímite rescatan a Jeru The Damaja diciendo “Use your brain, there will be no limit to the things that you can get” y en Gorriones guiñan un ojo a sus compañeros de sello El Gremio [“no sé no creas, es que es triste, ser un pájaro y que nadie te dé alpiste“] justo delante de la reverencia a Roc Marciano [“my apparel is that of a sparrow, fly to the marrow, I should be in the sky like an arrow“].

Tanto el primer scracth de Energía Libre [“Podéis alabar mi génesis“] como el primero que encontramos en este nuevo álbum, concretamente en el corte DaFleiva [“Reconoces el sabor, reconoces el estilo“], corresponden a la voz de Juan Solo, vocalista de Solo los Solo, figura intocable del rap patrio y única colaboración del disco en el tema Over.

Tanto Griffi como Juan Solo y otros miembros de Funkomuna, como Quiroga o Tremendo, son una influencia reconocida para Erik, Zar y el resto de Urano Players. Sin desmerecer el aporte de Juan Solo, el featuring de Over es destacable sobre todo por lo que representa: la unión de dos escuelas y generaciones distintas. Pero además, durante los tres minutos que los dos emcees intercambian barras, queda patente “la enseñanza del discípulo, el aprendizaje del maestro“.

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“El mundo es sólo una pequeñísima parte del Universo”

Siempre que veo a Erik y Zar me acuerdo de Merlín el encantador, un largometraje animado de Disney de 1963, la última película de la factoría a cuyo estreno asistió el propio Walt Disney. El título original de la película es The Sword in the Stone, en alusión a Excalibur, la espada clavada en una roca que según la leyenda en la que se inspira el film sólo puede ser extraída por alguien de corazón puro.
Cada vez que miro a Erik no puedo evitar asociarlo con el joven Arturo de Disney, ese chico aparentemente débil con una luz interior especial que, sin planteárselo, ha sacado la cotizada espada por la que muchos se pelean. Cuando veo a Zar, me viene a la cabeza el Merlín de larga barba que  utiliza su magia para saciar las ansias de volar de Arturo y lo convierte en gorrión.
Dejando a un lado la moralina cortesía de Disney y sin entrar a alabar el cuidado dibujo y las psicodélicas escenas de la última media hora de película, una de las lecciones que se repite constantemente durante la hora y cuarto de metraje es el uso de la inteligencia frente a la fuerza bruta, algo que Erik Urano y Zar1 tienen muy asumido. Durante estos tres últimos años han trabajado en la sombra y a conciencia, en el lado opuesto al spam y la sobresaturación de material en redes sociales tan habitual hoy en día. Dando pequeños pero seguros pasos de Armstrong, afianzando, han sacado un álbum perfecto en el que todo está conectado y milimétricamente medido. ¿Dónde está la clave?
En uno de los diálogos que mantienen Merlín y Arturo, el mago le dice al joven: “este asunto del amor es muy potente, muy fuerte”. “¿Más fuerte que la fuerza de gravedad?”, le pregunta Arturo. Y Merlín responde: “pues sí, yo diría que en el mundo no hay otra fuerza que lo iguale…”. Sin duda, ahí está la respuesta, en el amor que ambos sienten por la música.

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Erik Urano & Zar 1 – Cosmonáutica

Erik Urano & Zar 1 – Cosmonáutica