Enter the Wu: Revolución en la East Coast

wu week enter cover

Enter the Wu-Tang (36 Chambers) (Loud Records – 1993)

 

No eran tiempos fáciles para el rap de Nueva York, por entonces el sonido que reinaba en el panorama era aquel g-funk de enorme calidad que Dr. Dre había logrado elevar al top con dos de sus obras maestras: su primer disco en solitario, “The Chronic” en 1992 y, meses después, el debut de Snoop con “Doggystyle”, imponiendo en la escena ese sonido atrevido y hedonista. Pero cuando parecía que ya todo estaba perdido para el éxito en la costa este, aparecieron estos guerreros armados de unos flows increíbles, comandados por un hombre fantasmal que se hacía llamar RZA, invitando a los bajos fondos de la ciudad que nunca duerme, a aquellos que vivían la orgía californiana del perro y su doctor. Habían llegado Wu Tang, y habían llegado para cambiarlo todo colocando de nuevo a Nueva York en el epicentro y por un larguísimo tiempo.

Wu Tang ya habían avisado meses antes mediante el maxi de Protect ya Neck, que les valió para firmar un contrato con Lou Records, pero sólo como grupo, ya que las hábiles negociaciones de RZA permitieron que cada integrante quedara libre para lanzar una carrera en solitario como más le conviniera. Así, en 1993, el primer disco del Clan, “Enter the Wu-Tang (36 Chambers)” renovó el rap para siempre. Por mucha aberración que a algunos les parecerá, es muy posible que para alguien, este disco no esté en el top de los mejores discos de la época, pero lo que es innegable es que sí es uno de los más influyentes en lo que al rap de la East Coast se refiere, y sino pregúntale, por decir un ejemplo, a Nas o a Mobb Deep y sin necesidad de cruzar el charco, a nuestros vecinos IAM. Es cierto que esta revolución no empezó con Enter, un mes antes, se publicaba Enta da Stage que podría considerarse el verdadero inicio de todo, pero injustamente, Black Moon no llegaron al público de una manera tan poderosa como lo hicieron Wu.

Enter the Wu fue la primera piedra de toda una saga y un imperio que nació en Staten Island y que parecía tener como propósito dominar el mundo. El tono amenazante de la portada corrobora esta idea: una especie de monjes urbanos encapuchados y sin rostro que parecen adeptos de una secta criminal cuyo símbolo adorado nos observa desde el fondo y mediante el cual se disponen a empezar su conquista, que de hecho consiguieron.

La marca de la crew y de este álbum es su pasión por la cultura asiática especialmente el universo Shaolin. Sin ir más lejos, el título del disco proviene de la película china de los años 70: “The 36th Chambers of Shaolin” (también conocida como The Master Killer, no hace falta especificar más), cine que ha influenciado toda la carrera de Wu. Así, este disco nos evoca constantemente imágenes de disciplina oriental, artes marciales, películas de kung-fu, acompañadas de una banda sonora inquietante y oscura que mezcla estos conceptos con la dura realidad de la América en la que viven, porque Enter es pura supervivencia en los ghettos neoyorkinos y para conseguir salir vivos de la selva urbana, los chicos de Wu se defienden mediante unas líricas afiladas como katanas, una imagen que queda muy lejos de aquella época en la que el rap era diversión y blockpartys. Una imagen que cambió todo.

Volviendo al título, las 36 Chambers pueden interpretarse desde varios significados, en la filosofía oriental y en la película son las que un guerrero debe superar para convertirse en Shaolin (35+1 que el protagonista crea). También se dice que tenemos 36 puntos de presión mortales en el cuerpo. Wu Tang además explicaron oficialmente que cada uno tenemos cuatro chambers en el corazón, dos aurículas y dos ventrículos, y siendo ellos nueve miembros, todo cuadra si usamos las matemáticas (tan presentes en su ideología): 9×4=36.

No se puede hablar de este disco, ni de muchos otros de sus miembros en solitario, ni de Wu-Tang en general, sin realzar la figura de RZA. Su mano en la producción es la característica más propia del clan, sin desmerecer las excelentes habilidades al micro de cada uno de ellos. RZA es el gurú que renovó la forma de producir rap, la forma de cortar un sample cualquiera de r&b de la época y experimentar con él hasta límites irreconocibles, nada de cortar-pegar, como venía siendo habitual. RZA consiguió un sonido totalmente nuevo, de intensa oscuridad, en ocasiones hasta espeluznante (aunque Enter no lo sea tanto como lo sería más tarde por ejemplo “Liquid Swords”). Todo esto mezclado con el tono un tanto agresivo de sus mc’s y sus líricas, muchas veces encriptadas hasta la incomprensión para muchos, resulta sorprendente que este disco llegara a tener un público tan amplio.

RZA hace que Enter suene como si desempolvas tus discos de Hi Records o Motown, los mezclas con tus viejos VHS de cine oriental de los 70 y les estampas el rastro negro del polvo que te ha quedado en los dedos mientras te enciendes un joint, consiguiendo un sonido denso y sucio, sostenido por un esqueleto de soul evolucionado a niveles fantasmales y que da paso a un universo en el que reinan juntos melancolía y violencia.

Pero no sólo del beat vive el rap y tampoco podemos dejar de hablar de la destreza que posee cada uno de los nueve miembros de este Wu-Tang que demuestran tener personalidad única, y que aun apareciendo en un tema y desapareciendo en el siguiente (con la intriga  de saber quién será el próximo que va a atacar) consiguen dejarte una sensación clara de grupo y unión, fruto de la química existente entre ellos. Y es que, el elevado número de integrantes del grupo, lejos de ser el talón de Aquiles se convierte en su mayor fuerza.

El tipo de instrumentales que inventa RZA permiten que en la parte lírica mc’s de rasgos tan distintos puedan lucirse por igual. Ayudados de algunos interludios-presentación, poco a poco, vamos descubriendo a todos los integrantes del clan y sus poderosas armas, especialmente la destreza lírica de GZA, la maestría inigualable de Method, la locura salvaje de ODB, la cruda suavidad de Ghostface, las rimas “cocinadas” de Rae o el subestimado flow de Inspectah Deck quien, para mí, se marca unos de los mejores versos del disco en C.R.E.A.M.

Consecuencia de una fusión entre cronistas del crimen y filósofos asiáticos, sus textos nos acercan de igual modo a las peligrosas calles de Staten Island bautizada por ellos mismos como la Shaolin Land, que a las montañas asiáticas, mediante la mezcla de sus vivencias en el barrio con continuas metáforas referenciadas especialmente a las artes marciales y al cine oriental, haciendo guiños o sampleando audios de películas como “Shaolin vs Wu Tang” o “Five Deadly Venoms”. Incluso el título de Da Mistery of Da Chessboxin no es más que el título de una peli de Kung-Fu del año 1979.

“I got the Wu Tang sword”

“Fatal Flying Guillotine chops off your fuckin head” (en honor a la peli del mismo nombre)

“Movin on a nigga with the speed of a centipede” (el ciempiés es una técnica de Kung-fu que permite moverse muy rápido y que posee uno de Los Cinco Venenos)

 

No sólo este tipo de cine está presente en las letras de los miembros de la crew, encontramos referencias a pelis tan dispares como “The Warriors”, “Full Metal Jacket”, “Miracle on 34th Street” y varias más, cosa que deja claro el carácter cinéfilo del clan y que más tarde se corroboraría en las distintas aportaciones musicales de RZA en films.

Durante todo el disco también se pueden identificar varias referencias a la Nación del 5%: RZA por ejemplo se refiere a él mismo como Ruler Zig-Zag-Zig Allah o se despide en Wu Aint Nothin to fuck with con un “Peace to all the Gods and Earths”. Además podemos escuchar versos como:

“The God left lessons on my dresser”

“The force to leave you lost like the tribe of Shabazz”

“I’m making devils cower to the Caucus Mountains”

 

No entro a analizar significados porque nuestro compañero BBB ya habló largo y tendido sobre todo ello, sólo tienes que echarle un vistazo.

Una vez puesta la aguja sobre el vinilo, Bring da Ruckus es la intro perfecta, tras el audio de la peli “Shaolin vs Wu Tang”,  RZA abre con fuerza declarando lo que va a ser el disco a través de su voz: “Bring da motherfuckin ruckus, bring da mother, bring da motherfuckin ruckus” que deja paso a un Ghostface cargado de referencias. “Ya head rush” te avisa.

I master the trick just like Nixon” (en referencia al escándalo del Watergate)

“PLO Style, hazardous cause I wreck this dangerous” (organización para la liberación Palestina que tenía como objetivo la liquidación de Israel y que nombran varias veces a lo largo del trabajo)

 

Aunque todos los Wu members tienen un talento indiscutible, sólo dos tienen el privilegio de contar con un tema íntegro para ellos en el debut de Wu: Gza y Method Man. El primero nos deja boquiabiertos en Clan in da front, después de un minuto de presentación por parte de RZA que suelta aquí uno de sus característicos pianos atmosféricos. Cuando termina el tema entiendes perfectamente por qué el otro aka de Gza es Genius.

Tras una intro peleando para ver quién es el torturador más cruel, el segundo se presenta, en uno de los temas más quemados de Wu, su M-E-T-H-O-D. ¿Quién no ha cantado su estribillo? ¿Y quién no ha cantado también miles de veces otro de los estribillos que Method firmó para la historia? Ya sabes a qué me refiero:

 

“Cash Rules Everything Around Me, CREAM! Get the money; dollar, dollar bill y’all”

 

Y ya que nombramos a  C.R.E.A.M. no podemos obviar que es uno de los hits del álbum, uno de los temas, junto a Tearz, de tono más nostálgico que escuchamos en Enter en el que Rae y Deck, ayudados por otro, excelentemente elegido, piano de RZA y sus efectos sampleando los mejores segundos del As long as I’ve you de The Charmels, nos rapean un lamento escalofriante sobre todo lo que la moral olvida por dinero, describiendo la dura realidad de los bajos fondos inundados de vidas rotas por las drogas y la cárcel. En esta aparición Deck se marca, para mí y como ya he dicho, unos de los mejores versos del álbum. Recordemos por ejemplo, que IAM samplea su “Life as a shorty shouldn’t be so rough” en uno de sus más exitosos temas: Petit Frère.

 

 

M.E.T.H.O.D. y C.R.E.A.M. son dos de los tracks más famosos del álbum, pero Enter es uno de esos discos que ha conseguido que un gran número de sus temas hayan quedado grabados en la historia del rap y se hayan convertido en himnos para la amplia variedad de público de este género, ya sean iniciados, rapheads, amantes del underground o del mainstream.

¿Más himnos del disco? En la línea melancólica de CREAM tenemos Tearz, el tema que más emociona por la tristeza que desprende reforzada aún más por el famoso sample del After Laughter comes tears. Dos historias sobre la crudeza de la street-life contadas por RZA y Ghostface con gran sentimiento. El primero narra, con una angustia que te pone los pelos de punta, la historia de cómo dispararon a su hermano pequeño en la que es la aparición lírica más emotiva de su carrera. Por su parte, Ghostface cuenta la historia de un amigo que contrae el SIDA por culpa del sexo sin protección. Ambos logran que te pongas en su piel aún sin haber pisado un ghetto en tu vida.

La tristeza e incluso el pesimismo son también notables en Can it be all so simple, donde Raekwon enumera una serie de amigos que han desaparecido a causa de las drogas o peleas, pero no me voy a extender porque de algunos aspectos de este track os vamos a hablar largo y tendido durante esta semana en Crypta.

En un registro totalmente distinto tenemos otros temas que han pasado a la posteridad, como Shame on a nigga o Wu tang Clan Ain’t Nuthing ta Fuck Wit, dos temas infinitamente más hardcore que también hemos cantado todos. Este último se ha convertido casi en un eslogan del grupo y tiene uno de los beats más potentes del disco, no será casualidad que RZA eligiera este tema para hacer otra de sus escasas apariciones rapeando. Por el otro lado, un remix de Shame on a nigga ha sido su elegido para poner la banda sonora al inicio de su reciente estreno en el cine como director.

 

 

Para terminar el repaso a los temas vamos a los que aparecen más miembros del clan: Wu Tang: 7th Chamber y su parte II con la aparición de siete mc’s, como indica el título, pero ni uno ni otro son de lo más destacable del trabajo. Sí lo son otros en los que intervienen varios integrantes: Da Mistery of Chessboxin donde tienes la impresión de que hayan estado compitiendo en un casting para ver a quién incluían en este tema, porque todos dan el máximo sobre un beat de tono oriental y algo siniestro. Aparecen por primer vez U-God y Masta Killah. A destacar a ODB marcándose una de sus casi inteligibles locuras.

 

 

Y para terminar he dejado mi tema favorito del álbum y en el que aparecen más miembros: Protect ya neck. Otro beat oscuro de halo misterioso. Otra locura de RZA. Otro tema que parece una competición lírica por la calidad de todos. Vaya forma de cerrar el tema por parte de GZA. En la versión original el beat y el orden de los mc’s era distinto pero RZA los cambió. Os dejo con el clip realizado en blanco y negro en el que es gracioso ver las apariciones de los nombres de algunos escritos como nunca más se verían.

 

NOTA: Como curiosidad, el tracklist de la edición en vinilo esta ordenado de forma distinta al de la edición en CD.

Wu-Tang Clan suena en