El Gran Gatsby, repasamos su banda sonora.

Music from Baz Luhrmann’s Film The Great Gatsby

(2013 – Interscope Records)

Texto por Dj Manué.

“El Gran Gatsby”, gran apuesta hollywoodiense para el primer trimestre del 2013, es la primera película que ha contado con Jay Z como productor ejecutivo de su banda sonora. A grandes rasgos, la historia trata sobre la vida de un joven millonario en los años 20. Gatsby, interpretado por Leonardo Di Caprio, es adicto a las grandes fiestas, las mujeres y el alcohol, aunque con un trasfondo de tristeza y soledad. Es, en cierto modo, una vida muy rap, como la de aquel Julio Iglesias en el que os hablábamos en otra ocasión. Aquí lo encontramos caracterizado de manera muy similar al terrateniente esclavista que encarnó en “Django Unchained”, su anterior película.

Con Jay Z como productor ejecutivo está claro que la música tenía que ocupar un papel fundamental en la película. Esta es, de hecho, una de las críticas que se suelen hacer al “ElGran Gatsby”, el excesivo peso de la música y la estética sobre una historia que quizá no esté a la altura, convirtiéndola en una especie de videoclip de hora y media. Por otro lado, esto es una revista de música y no de cine, con lo que este hecho no tiene por qué ser en sí mismo negativo.

Cuando saltó la noticia de Jay Z produciendo esta banda sonora, las dudas fueron en general evidentes. ¿Sería una banda sonora de rap lo más adecuado a una película de época? Por un lado, el cine actual está lleno de ejemplos de ese tipo, desde el Wild Wild West de Will Smith en su película homónima al 100 Black Coffins de Rick Ross en “Django Unchained”. Por otro lado, no siempre encajan de una manera tan natural como en la obra de Tarantino, acabando más bien como un un pastiche con la intención de ganar minutos en la MTV recibiendo algo de publicidad adicional.

En este caso se ha optado por abrir el abanico de opciones y salir del rap, aunque eligiendo música netamente contemporánea. Para ello, Jay Z ha recurrido tanto a su círculo más cercano – Beyoncé, Kanye West– como a los números uno mundiales, la gente que está marcando el rumbo de la industria musical alternativa a día de hoy. Hay en  la gran mayoría de los temas, una fuerte carga de la electrónica, moviéndose en la frontera del hip hop, downtempo, dubstep, future garage y demás etiquetas que hablan de música pesada, con bombos gordos y ritmos lentos. Las referencias a los sonidos de la época en la que se ambienta la película quedan zanjadas con apenas un par de referencias, aumentando de nuevo esa sensación de videoclip.

El experimento podría haber resultado un pastiche artificioso y vacío, una recopilación de números uno sin pies ni cabeza. Sin embargo, una acertadísima elección musical y un sonido muy trabajado ha dado una obra coherente, donde piezas muy diferentes colaboran creando una atmósfera nostálgica muy marcada a lo largo del disco, haciendo no sólo apetecible sino casi necesario su escucha de principio a fin sin interrupciones, del mismo modo que se vería la película para la que ha sido creado.

El disco se abre con Jay Z y su 100 dollar bills. Es un tema puramente rap, con un beat de E*vax. La letra mantiene paralelismos entre la vida de Gatsby y del propio Jay Z, entre los felices años veinte y el siglo XXI. Fue anunciado hace ya bastantes meses y puesto en internet para su descarga gratuita, con lo que si eres seguidor de Shawn Carter muy posiblemente sea parte de tu colección desde hace tiempo.

“History don’t repeat itself, it rhymes, 1929, still
Write like Mark Twain, Jay Gatsby, I park things
Yellow cars, yellow gold like Slick Rick, still tip
On four-four’s, Four-four’s at the 4-0 for O”

El siguiente tema es, para mí, uno de los más interesantes del disco. Se trata de una reinterpretación completa del Black to Black de Amy Winehouse llevada a cabo por Andre3000 (ex-Outkast) y Beyoncé. Lejos de hacer un cover más o menos evidente, han sabido adaptar la esencia del tema sobre un beat electrónico melancólico y pesado.

Lana del Rey, la reina de Instagram, ocupa un lugar central en esta banda sonora. Young and Beautiful es un tema con su sonido habitual y una interpretación vocal adecuada, cuya letra habla del paso del tiempo y sus heridas. La sensación que deja en el oyente es agridulce, esperanzadora pero con un transfondo amargo de que quizá las cosas no vayan a salir bien. Este efecto es conseguido al contraponer un acompañamiento orquestal y una voz calmada a una letra positiva y vitalista. Oyéndola, uno no puede dejar de preguntarse ¿si está hablando de fiestas, de hacer locuras y de amor eterno, por qué parece tan triste? Del mismo modo, esta es la actitud vital de Gatsby: un entusiasmo y positividad desmedida frente a los problemas y trabas de la vida que, según evoluciona la trama, uno empieza a sospechar forzado y desmedido, fruto de los esfuerzos por ocultar la profunda convicción de que todo es temporal, un castillo de naipes que acabará por derrumbarse.

Más allá de gustos personales -y a mí me gusta- me parece una elección acertadísima, tanto en su versión original como en la orquestal que sirve de hilo conductor en la película, el motivo al que siempre se vuelve de diferentes maneras. Si hay algo que Lana del Rey ha sabido hacer en esta vida es estar en el lugar adecuado en el momento adecuado, vistiendo de la manera adecuada y con el sonido adecuado, y esta vez no ha defraudado.

Jack White (ex-White Stripes) continúa con una versión del Love Is Blindness de U2 en tesitura de rock clásico, abierto por un break de batería que estoy seguro que tardaremos poco en ver sampleado. Jack es considerado uno de los mejores guitarristas en activo y su interpretación en este disco, a pesar de no ser sobresaliente, deja claro por qué. Esta canción casi podría resumir la película en sí misma: nos gustaría que el amor fuera ciego, pero no lo es. La interpretación va en la misma línea, comenzando de una manera relajada y evolucionando a una gran pelea con voz desgarrada y una guitarra distorsionadísima, para por fin admitir que la batalla está perdida y acabar con la calma de después de la tormenta.

Kid Koala es para mí el turntablista más interesante de la actualidad. Escapándose de la tendencia general en el turntablism actual de beats acelerados, electro y scratches a doble tempo, Eric San lleva tiempo sorprendiéndonos llevando este estilo a extremos muy alejados de lo común, sin grandes exhibiciones técnicas pero demostrando una enorme cultura musical y un particular sentido del humor. En esta línea su último disco, “12 bit blues”, propone una reinvención del género a la que merece la pena dedicar un tiempo.

Por eso, su propuesta para “El Gran Gatsby”, una versión del Crazy In Love de Beyoncé adaptada al sonido y ritmo de los años 20 me parece una de las mejores piezas de este disco. La interpretación corre por cuenta de Emelí Sandé (que lleva un par de años intentando dar un pelotazo pop en Inglaterra) y la Bryan Ferry Orchestra de la que más adelante volveremos a hablar. A Kid Koala se le puede oír al final del tema con scracthes de trombón y un pequeño drumming con la caja de la batería, sencillo pero muy bien resuelto.

En el otro espectro del abanico, nos encontramos con los temas de dos de los miembros de Black Eyed Peas, Will.I.Am y Fergie. El primero presenta una versión del Bang Bang de Nancy Sinatra -eje central de “Kill Bill”, de nuevo de Tarantino- y la segunda, un tema original para esta banda sonora, A Little Party. Más allá de gustos personales, aquí el sonido es “el que debe ser”. Un poco de autotune, un poco de rap, un poco de electro, un poco de dubstep, un poco de coros femeneninos, un poco de sample años 20… si hay algo que Will.I.Am sabe hacer es encontrar el sonido del momento y sacar radiofórmulas y aquí lo vuelve a hacer. Personalmente ambos temas me parecen aburridísimos, pero no me sorprendería si en algún momento arrasan y los tenemos hasta en la sopa. De momento, el otro día una conocida colgó el de Fergie en el Facebook, o sea que quizá vamos por ese camino.

El papel de estos dos temas es el acompañar las escenas más espectaculares de la película. Con la intención de caracterizar la imagen de Gatsby como anfitrión de las mejores fiestas de NY, la ambientación de éstas está cuidada hasta límites insospechados, deteniéndose en la recreación de cada detalle. Este efecto es refozado al contar cada fiesta con su canción dedicada, coreografía, fuegos artificiales, chicas guapas, peleas al tempo de la música y casi cualquier cosa que se te pueda ocurrir. Y, en esa línea, el papel de estos dos temas claramente comerciales y bailables es dejar claro al espectador -quizá de una manera demasiado obvia- que todo está transcurriendo en una macrodiscoteca retro donde lo importante no son los personajes sino el ambiente general donde transcurre.

Bryan Ferry y su orquesta proponen con Love Is The Drug una adaptación del tema homónimo de Roxy Music (grupo liderado por el mismo Bryan Ferry) de 1975. Básicamente han respetado el tema original metiendo la típica sección de vientos para quitar la caspa de los 70 y darle un aire vintage. Es utilizado para narrar la historia de amor de Gatsby, con un enfoque romántico aunque también como una obsesión casi enfermiza, como una droga cuyos efectos son agradables pero cuyo síndrome de abstinencia puede matar. Es un tema 100% banda sonora, que sólo tiene un sentido completo dentro de la película a la que acompaña.

Es muy posible que no sepas quién es Gotye, pero si te digo “los del Somebody You Used To Know”, la cosa cambia, ¿no? Ese tema y en particular su vídeo de Youtube los catapultó a la fama, y en la fama siguen. Aquí pues bueno, más de lo mismo.

La danesa Coco O con su When The Wind Blows, firma otro de los temas con sonido vintage creados específicamente para la película. En este caso la atmósfera felices años 20 se consigue con un sample de piano acompañado por una batería muy elaborada, rozando el drum&bass, que separa las diferentes partes de la canción añadiendo o eliminando secciones de la percusión. Esta es una técnica muy simple pero difícil de aplicar con efectividad, y aquí funciona de manera más que correcta creando un gran beat sobre el que la voz de Coco se integra de manera sobresaliente. Y es que, a pesar de todo, la vida tiene estos buenos momentos que hay que saber disfrutar.

Jay Z vuelve a aparecer, en esta ocasión junto a Kanye West y Frank Ocean, con el No Church In the Wild extraído de su trabajo conjunto, “Watch The Throne”. Es una jugada increíblemente bien pensada: aprovechas que Ocean está en boca de todos desde que salió del armario, incluyes una producción de Kanye West en tu banda sonora y de paso le das un poco de publicidad a tu último disco cuando tiene ya un año y pico y está empezando a caer en el olvido. Por este tipo de cosas Jay Z es rico y yo no, imagino. El tema, particularmente, no me gusta demasiado, aunque en la película encaja bien y las críticas son en general positivas.

Florence and the Machines es lo que tus amigos poperos llevan dos años escuchando. Nunca les he encontrado la gracia pero imagino que algo deben de tener, ya que han salido de la nada y, sin ninguna promoción o apoyo masivo, ahora mismo están en boca de todos. Aquí presentan dos temas (original y remix) en su línea, con beats gordos y elaborados y la chica cantando encima con esa especie de gallos raros que constituyen su toque personal. Not bad.

The XX & Nero nos transportan al mundo del chill wave y synth pop añadiendo un toquecillo de dubstep y los sonidos ochenteros tan en boga últimamente. Es el tipo de cosa que hemos podido ver en los últimos trabajos de C Tangana y Chirie Vegas de los que hemos hablado ampliamente en esta web, así como en la banda sonora de “Driver” que tanta repercusión tuvo hace un par de años. Tienen sentido dentro de la intención de Jay Z de estar a la última, pero a mi parecer no llegan a aportar nada realmente innovador. Podrían, en cierto modo, considerarse temas de relleno, contribuyendo a mantener la atmósfera de la película pero sin tener un especial significado fuera de ella.

Y nos encontramos, por último, a Sia con Kill and Run. Este es, para mi gusto, el tema más flojo del disco: una fusión de Adele con Lana del Rey haciendo una semi-balada lánguida que no acaba de funcionar en su misión de dar el toque de dramatismo en el momento cumbre de la película, el atropello. Aquí vuelve la sensación de videoclip, casi de comic steampunk, y es que esta escena podría estar sacada directamente de “Sin City”: coches retro-futuristas, perspectivas exageradas, composición colorista y la metáfora del anuncio de la óptica como los ojos que lo ven todo. Lamentablemente, esto sólo funciona si la calidad de la música acompaña a la de las imágenes y, en este caso, no es así. Prescindible.

Estas son, en resumen, unas pinceladas de la banda sonora de este “El Gran Gatsby” que te recomiendo ver. Aunque aparentemente se escape de la temática habitual de esta web, si lo escuchas verás que es mucho más rap de lo que puedas imaginar, notándose de principio a fin la presencia entre bambalinas del que es, para mí, uno de los más grandes de la historia del hip hop.