Demasiado molly…

Cinco millones de dólares. Eso es lo que, según algunas afirmaciones, le ha costado al bueno de Rick Ross sus versos en la colaboración en el tema de Rocko U.O.E.N.O.. La historia es simple, unos versos en los que dice algo así como echar MDMA a una muchacha al despiste en su champán y abusar sexualmente de ella aprovechando que estará más pallá que pacá. Una rima muy desafortunada al vanagloriarse de una actitud dañina. La polémica es totalmente real, porque en EEUU ha reabierto un debate feroz sobre un tema que se tiende a ocultar o banalizar, como es el de la falta de consentimiento en las relaciones sexuales o llegar al límite de la violación.

Sin embargo, otras veces, cuando se junta rap y polémica, no siempre es con motivos de peso. Por eso nos gustaría repasar algunos de las issues que más portadas de la “prensa seria” han copado, pero en este caso desde un prisma distinto. Todo con un ánimo desenfadado pero con un trasfondo de reflexión. Y es que cuando un periodista se acerca al rap, a Kool Herc le pitan los oídos…

Jay-Z y su viaje a Cuba

¡Lo que hay que ver! Un autoproclamado vendedor de drogas se codea con el presidente de los EEUU… y en lo que se fijan los medios es en un viaje que hace a Cuba. Pues sí. Así es. Una de las últimas polémicas del rap que saltó a los medios de comunicación convencionales ha sido el viaje que Mr y Mrs Carter decidieron hacer a la isla. Cosas de la paranoia americana…

Según parece Jay-Z y Beyonce tenían un permiso especial presidencial para poder realizar dicho viaje. La razón de todo esto fueron las críticas de un senador de origen cubano. Y es que en EEUU todo se mueve por lobbys, y el de los cubanos con dinero es uno de ellos. La polémica fue tal que Jay-Z acabó escribiéndose una canción sobre este asunto. Obama hizo una broma al respecto en la famosa cena de Corresponsales (Algo así como “Tengo 99 problemas… ¡y ahora Jay-Z es uno de ellos!”) y… ¡Pitbull ha hecho lo propio! Pues sí, el ¿artista? resulta que acaba de soltar un tema en el que contesta a Hova en una especie de “Carta abierta”. Ver para creer, si en vez de a Cuba nos dicen que el viaje ha sido a la cuarta dimensión, nos lo creemos. Tanto loco suelto, no es normal.

Gucci Mane – P*ta, es posible

Dejando a un lado el helado de su cara, su relación rota con Wacka Flocka o su posible affaire con Selena Gomez, el de Atlanta ha protagonizado recientemente la última de las polémicas, pero en este caso fake y viral y sin ser siquiera su culpa. Uno de los hits del bueno del artista conocido durante el lapso de tiempo de una hora como Guwop, es el de Pillz. En él nos relata en primera persona sus más y sus menos con el extasis, incluyendo matemáticas básicas para ayudar al ghetto a salir adelante: pop one, pop two, two halves: that’s three. Pero además, mantiene una conversación con su amada, en la que le espeta “Bitch, I might be“, cuando esta le pregunta si está drogado.

Todo esto no llego ni a ser considerado polémica, pero merece estar aquí. Hace poco saltaba una imagen en Internet. En ella veíamos un instante de la declaración de nuestro amigo Mane ante un juez. Parece ser que tuvo la brillante idea de pegarle un botellazo a un militar, o algo similar, y por eso tenemos que volver a usar todos el hashtag #FREEGUCCI. Pues bien, la imagen es la que siguiente:

O lo que es lo mismo, Fox News haciéndose eco de un instante de la declaración, en la cual Gucci Mane le responde a la juez “Es posible, puta” (lo sentimos, pierde fuerza con la traducción) cuando le preguntan si es culpable.

Todo esto, obviamente, es un montaje. Pero sirve para ilustrar lo que supone el personaje de Gucci Mane y por qué es nuestro héroe. El hecho de ver este pantallazo y que lo primero que pensemos es que es cierto y real, sólo confirma lo que leí una vez en uno de los comentarios más votados de YouTube: Gucci siempre será un street ni***.

Eminem – The Marshall Mathers LP

Me acuerdo de una claim publicitario que se utilizó en nuestro país para promocionar a Eminem. Decía algo así como -y no cito textualmente- “medio mundo le odia, el otro medio le adora”. Esto prueba claramente lo que fue Eminem en su momento: un excelente movimiento de marketing. Sin embargo, este disco es de lo mejor. ¿Por qué? Porque combina una de las campañas de promoción más potentes que se recuerdan, pero respaldado con un muy buen trabajo. Skits estúpidos, conflictos maternofiliales y rimas cacaculopedopis aparte, es un disco muy serio. Y si le preguntamos a nuestras madres por un rapero, de decir alguno, dirían Eminem.

En “The Marshall Mathers LP” a Eminem se le va un poco de las manos la situación, entre matar a su mujer, matar homosexuales, matar a su madre… al final, decir todas esas cosas mientras suenas por las ondas comerciales no mola. Y asociaciones de gays y lesbianas protestaron, se formaban pequeños revuelos mediáticos cada vez que iba a actuar a otros países… Con todo lo que hubo detrás de este disco, lo raro es que no muriesen niños japoneses a causa de ataques de epilepsia por culpa del LP. En el fondo, no paso nada destacable alrededor de este trabajo. Simplemente un buzz continuo. Pero que acabó haciendo que uno de los discos de rap de la historia -aunque a algunos le chirrie- desmereciese un poco por tanta tontería.

Ice Cube – Quién te ha visto y quién te ve

Es posible que Ice Cube sea una de las personas más dañinas en todo lo que se propone. No contento con casi acabar con la comunidad coreana en Los Ángeles, como ya explicamos en Crypta, y con mandar a tomar viento a la policía en uno de los anthems más míticos de la historia del rap, va y se mete al cine y hace obras maestras como “Atraco en la Iglesia“. Una vez más, uno de esos odiosos memes que pueblan ahora Internet, resume lo que queremos decir:

El mundo del rap en EEUU es apasionante. Sin irnos más lejos de este ejemplo, en el 87 Ice Cube estudiaba en la universidad, mientras que Fuck tha Police data de 1988. O lo que es lo mismo, por la crudeza de las temáticas y su relación con las calles, pobreza y marginalidad, nos creemos que el rap es una corriente musical distinta a cualquier otra. Pero la realidad nos muestra una y otra vez, que es una industria cultural como cualquier otra. Y como tal, será tratada por el stablishment sin excepciones. A veces los medios se escandalizarán, pero pronto pasarán página y seguirán dándole a la manivela de imprimir dinero. A finales de los 80, principios de los 90, Cube era el enemigo número uno, y actualmente es una “estrella” de cine palomitero para las familias a golpe de sábado tarde. O lo que es lo mismo, Complex no deja de ser la Superpop, pero con un porcentaje más elevado de gente de color.

Sizzla – Tropezando en España con la misma piedra

Aunque no sea rap, representa perfectamente el eterno problema de esta música en España. Sizzla, sobre el Locked up riddim, presentó en su momento su tema Nah apologize, en el que hace un alegato anti-homosexual. Y la que se lió desde entonces. Alguien les debió decir a las asociaciones de gays y lesbianas en nuestro país lo que significa “battyboy”, y automáticamente cada vez que Sizzla visita nuestro país, los medios de comunicación se frotan las manos. Estas asociaciones protestan y protestan, piden que se cancelan los conciertos, a veces lo consiguen y cuando no, van a la puerta del bolo a protestar.

Normalmente estas polémicas siempre van acompañadas de algo real. Es decir, se ha trabajado, y se sigue trabajando, muy duro por los derechos y la normalización del colectivo homosexual. Y es cierto que una canción no siempre es sólo una canción, y que Nah apologize no deberían permitirse. Pero también es cierto que, aunque en nuestro país confundamos las banderas de Etiopía con las de Jamaica y haya gente con dreads y piercings, y que en la Marco Aldany te hagan rastas… el rastafarismo siempre ha sido así: homófobo y racista, por decir dos ejemplos. Prohibir a artistas como Sizzla que actúen en nuestro país, no va a cambiar la  la homofobia brutal y el machismo ancestral imperante en determinadas zonas, países o religiones.