Das Efx wit the (no) real Hip Hop. Crónica.

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El pasado sábado 30 de marzo asistí al concierto de Das Efx en Barcelona. Nuestro fotógrafo estaba fuera de la ciudad y yo no llevé cámara al concierto porque realmente no tenía intención de hacer crónica, por eso no veréis ninguna imagen acompañándola, pero después de lo vivido y por demanda popular de algunos que estuvieron allí, he decidido que os voy a contar lo lamentable que fue la cosa.

Las entradas estaban agotadas desde prácticamente una semana antes de la fecha. Esto pasa en ocasiones contadas y es raro incluso sabiendo que la sala donde se celebraba, el Marula, tiene un aforo limitado (300-350 personas) y por lo tanto el número de entradas a la venta no era muy elevado. Un par de horas antes de que empezara el concierto, me encontraba en una de las tiendas donde las vendían y me pareció increíble ver la de gente que iba y venía preguntando si quedaba alguna anticipada. Tengo mis dudas sobre si la fiebre desatada que había hecho estampar el sello de “Agotado” se debía a Das Efx o a Celedonio, que era uno de los teloneros, pero esto ya es cosa de cada uno.

Con todos mis respetos a los tres teloneros del cartel, Jerenomuere, Celedonio y Markooz, voy a centrar la crónica en Das Efx.

Cuando entré, Jerenomuere ya estaba finiquitando el show, me comentaron algunos problemas técnicos en su directo pero, como yo no estaba presente, prefiero no hablar de lo que no vi. Acto seguido salió Celedonio a escena y debo decir que fue, sin lugar a dudas, la estrella absoluta de la noche. A pesar del pésimo sonido de la sala, incluidos problemas con micros en todas las actuaciones, bafles que sonaban raro, reverberaciones y todo lo malo relativo a sonido que se te pueda pasar por la cabeza… el show del sevillano fue tal y como uno se espera cuando se planta delante el Sr. Terrible: pura energía, la misma personalidad flipada que desprende en sus trabajos y un carisma que hizo que toda la sala se volviera loca. Realmente no sé quién estaba más flipado, si él o el público. La locura de sus fans era tal que tuvieron que poner un segurata para que ningún emocionado se tirara sobre él. La que se lio era tal que los termómetros debían estar petando y, con esas, tras varias palabras sobre el calor que hacía en la sala, el sevillano tuvo la excusa perfecta para quitarse la camiseta y aprovechar que estaba en Barna para hacer un guiño a uno de los grupos de la tierra soltando un: “Hace calor pero s’está guay.” Lo dicho, para mí y para muchos de los presentes, el show de Celedonio fue el mejor de la noche. Tras Terrible salía a escena Markooz para amenizar, con sus cualidades en el arte del beatbox, el paréntesis entre Celedonio y Das Efx.

Ahora era el turno de uno de los dúos más famosos de los 90. Sí, esos 90 que ahora están tan de moda, ¿será por eso que se agotaron las entradas? Fuera por eso o por Celedonio, ni los antecedentes que la mayoría conocíamos, hubiéramos estado o no en el último concierto de Das Efx en Barcelona, con Skoob y Krazy Drayzy borrachos paseando su “playback” por el escenario, evitaron el lleno de la sala y, sintiéndolo mucho, el Marula no es una sala para hacer un concierto de más de 100 personas. Primero, por el sonido y segundo, porque el escenario que tiene no es un escenario, es una plataformilla enana, elevada unos treinta centímetros. Por lo tanto, si tienes una estatura media-baja como yo, a no ser que estés en primera fila, o sobre la tarima esté Golliat, no ves nada, NADA. Y para más inri, en medio de la sala habitan dos columnas de tamaño nada despreciable que dificultan aún más la visión, haciendo que tengas una perspectiva muy reducida del escenario desde muchos puntos de la sala. Vamos, que yo a Celedonio le vi la cabeza en algún ratito, y a los de Das Efx ni los llegué a ver, os cuento que subieron ellos porque nadie me ha dicho lo contrario, pero por lo que respecta a mis ojos, lo mismo podrían haber sido ellos, que otros dos negros que pasaban por ahí o incluso dos blancos, porque yo no veía nada de nada, ni desde el final de la sala. Eso sí, para lo que hicieron, lo mismo hubiera dado que fueran Das Efx, o que hubiera subido yo con un colega,  el show podría haber sido prácticamente el mismo.

Estamos todos de acuerdo en que los antecedentes estaban ahí, pero cada uno es libre de tener esperanza y fe en uno de los grupos más representativos del hip hop, y volver a ir a un directo de Das Efx por las razones que sean. Los que no los habían visto antes puede que, simplemente, quisieran comprobarlo con sus propios ojos. Lo que yo realmente me pregunto es: con la de grupos que hay, sean de los noventa o más actuales, que aún no han pisado la ciudad ni una vez y merecen el beneficio de la duda, incluso otros grupos que la han pisado hace años y lo han hecho bien, ¿en qué están pensando los organizadores en general para volver a traer un grupo con un historial tan patético?

He escuchado a todo el mundo hablar y quejarse del “playback” que hicieron los de Das Efx el sábado. Vale, sí, hacer playback (o cantar encima) en un concierto es feo de cojones, pero para mí no fue lo más triste ni lo más importante. De hecho, gracias al pésimo sonido de la sala, si hubiera sido un “playback” bien hecho, puede que ni se hubiera notado. El problema radicó principalmente en que aquello no era un concierto, aquello eran Das Efx, cantando a ratos sobre sus propias canciones, por momentos haciendo las veces de speakers mientras seguían sonando sus temas de fondo (tristísimo) y cada tanto poniendo clásicos que sabes que van a funcionar sí o sí para “comprar” con eso a la gente.

Personalmente, lo que más me estaba repateando y comiendo por dentro era ver cómo, no sólo en el tema correspondiente, sino cada tres minutos, los dos miembros de Das Efx tenían los huevos de gritar a los cuatro vientos “This is Real Hip Hop, Real Hip Hop!” y ver a la gente coreándolo. Pero tío, ¿qué pasa? ¿Os estáis riendo en mi puta cara? Bastante triste es ya que estéis destrozando así vuestros propios temas como para encima regodearos. ¿Dónde os habéis dejado la dignidad? Sin comentarios…

Por mi parte, (y puntualizando que aunque iba mentalizada, fue aún peor de lo esperado), me puse de tan mala leche que a los cinco minutos me fui al final de la sala. Viendo lo penoso del panorama, lo mínimo era no morir aplastada por la euforia de un montón de felices que lo vivían en las primeras filas. Sí chicos, había peña flipándoselo al 300% con esa mierda de espectáculo. Mis opciones para poder entender por qué la gente estaba liándola así, en lugar de pirarse o gritarles cuatro cosas bien merecidas a esos dos niggas, son varias:

1) El Alcohol hace milagros.  2) A mucha gente le cuelas cualquier cosa y se queda tan contenta.  3) No han visto muchos conciertos en su vida; o bien la opción 4) Mentalidad modo: “Ya que hemos pagado la pasta, vamos a pegarnos la fiesta aunque esto sea así de triste.”

Toda mi envidia para los que estaban en la primera o en la última opción. Y es que, para mí, aquí está el quid de la cuestión, eso no se parecía en nada a un concierto. En el cartel tendrían que haber puesto “Party con Das Efx” y entonces no podría estar diciendo nada de esto. Era como si Das Efx se hubieran montado una fiesta en una sala familiar para los cuatro colegas, y hubieran puesto un montón de temas classics barriendo para casa, es decir, poniendo unos cuantos hits de su propio grupo. De hecho, si te lo tomabas así, podías pasártelo bien, pero si te lo mirabas como lo que debería haber sido, es decir, un concierto de uno de los grupos favoritos de mucha gente, sólo podías salir de ahí deprimido, como vi salir a varias personas con las que estuve hablando cuando decidí pirarme atrás del todo, al rincón de los desolados.

Para finalizar la fiesta, hubo micro libre para que el que quisiera subir a rapearse algo. Me dieron todas las ganas de subir sólo para decir: “This is no real hip hop, fuck u Das Efx” Pero no tenía ganas de abrirme paso hasta el escenario, así que mejor me lo abrí hasta la puerta de salida, que me pillaba mucho más cerca.

Como última nota, he visto comentarios de los organizadores dirigiendo malas palabras a los que estamos opinando en la línea de esta crónica, los que pensamos que el show como concierto fue una auténtica basura, un gran timo que me hace colocarlo en los primeros puestos de mi top “Peores conciertos de rap que he presenciado” junto, por ejemplo, el de Funkdoobiest; mientras ellos se jactan de decir lo de putísima madre que estuvo y lo bien que se lo pasó la peña.

Señores, entiendo perfectamente que estéis contentos porque se vendieron todas las entradas y debisteis hacer algo de caja, o al menos recuperar la inversión, y me alegro por ello, porque eso quiere decir que podréis volver a traer a otros grupos y ojalá os vaya bien también la próxima vez. Todos queremos que se sigan trayendo grupos a Barcelona. Simplemente creo que lo mínimo es reconocer lo que cualquiera con dos orejas presenció ese día o, por lo menos, no ir proclamando lo bien que estuvieron Das Efx. Un poco de respeto hacia la gente que, como yo gastó su dinero en la entrada, muchos esperando ver un CONCIERTO, y que por lo tanto, tienen todo su derecho a opinar lo que les dé la gana y más si tienen razón.  Sabed también que muchos de los que la estaban liando son los primeros en reafirmar todo lo dicho aquí. Pasarlo bien, incluso en situaciones así, no es incompatible con reconocer las cosas. Vosotros mismos si os queréis engañar.