Crypta Rules Everything Around Me: Monográfico #1

“How can hip hop be dead if Wu-Tang is forever?”

                                                                                    -RZA

Hace más de veinte años, nueve chicos se unieron en las frías calles de Nueva York. Metieron en una coctelera las películas de artes marciales, el soul de los setenta, el rap de los ochenta, la hierba, el street knowledge y las lecciones de the Nation of Gods and Earths para cambiar el juego como nunca antes nadie lo había hecho, dando a luz a uno de los grupos más prolíficos e innovadores en la historia de la música en general: Wu-Tang Clan.

Aunque no todos, la mayoría eran originarios de Staten Island y siguiendo el imaginario del cine de kung fu rebautizaron al borough olvidado como Shaolin. Cada uno se abasteció de una lista interminable de alias inspirados en las películas de Shaw Brothers y la mafia, la Nación del 5% o los comics: The RZA, the GZA, Ol’ Dirty Bastard, Inspectah Deck, Raekwon the Chef, U-God, Ghostface Killah, Masta Killa y Method Man. Nueve estilos diferentes en perfecta armonía sobre los beats minimalistas que RZA filtró de sus polvorientas cubetas. De una demo pasaron al single de Protect Ya Neck y de ahí a lo que hoy es uno de los pilares del rap: Enter the Wu-Tang (36 Chambers) (Loud Records, 1993). Y a partir de entonces se desató la locura. Después de su debut llegaría Wu-Tang Forever (Loud Records, 1997), cuatro veces disco de platino. Sólo habían pasado cuatro años entre un disco y otro y, sin embargo, hay una notable diferencia entre las fotos del libreto del primer álbum, donde aún se les ve con la ropa vieja de retal y las timbos sucias, a la portada del segundo largo, donde se les puede apreciar en directo en un estadio abarrotado.

 

Killa Bees On The Swarm

El plan maestro de RZA salió a la perfección: firmar un suculento contrato discográfico como grupo, dejando libertad individual a cada miembro para aventurarse en solitario. Así, se hicieron con el botín como colectivo para pasar al ataque uno a uno. Entre los dos primeros elepés, a través de los diversos sellos más potentes del momento, cinco componentes de Wu-Tang facturaron clásicos indiscutibles como son el Tical (Def Jam, 1994) de Method Man, Return to the 36 Chambers: The Dirty Version (Elektra Records, 1995) de Ol’ Dirty Bastard (RIP), Only Built 4 Cuban Linx…(Loud Records, 1995) de Raekwon, GZA con su Liquid Swords (Geffen, 1995) y el Ironman (Epic Records, 1996) de Ghostface Killah. Después llegarían dos discos más en equipo, numerosos proyectos paralelos y lanzamientos en solitario, los malentendidos, la muerte de Ol’ Dirty Bastard, la ruptura y la consecuente reunión para el 8 Diagrams (SRC/Universal Motown Records, 2007). Y entre tanto la marca de ropa Wu Wear, una línea de calzado, sus incursiones en el cine, videojuegos, una serie de cómics y todo un merchandising asociado inimaginable.

Siguiendo la máxima “divide y vencerás”, crearon una red infinita de grupos y mc’s afiliados. En perfecta simbiosis con el clan, el famoso enjambre de abejas asesinas consiguió por un lado mantener el legado del grupo a lo largo y ancho de América y otros continentes al mismo tiempo que propulsaba para nuestro deleite las carreras de algunos de sus artistas. Léase Killah Priest o Bronze Nazareth, por citar dos ejemplos al azar.

 

The Wu is the Way, the Tang is the slang, the Clan is the fam

Desde luego, ésta no fue una de las tantas becas que el hip hop ha repartido por los ghettos americanos. La prueba irrefutable de que quedó lejos de ser una moda o un hype está en la supervivencia del grupo hoy, dos décadas después todavía en lo más alto. Ahora están girando conmemorando su veinte aniversario. Sin embargo, como conjunto parece que ya no tienen mucho que ofrecer. Quienes tuvimos la suerte de verlos en el festival Zaragoza Ciudad en 2007, además de sentir cómo se nos erizaba la piel con el piano de C.R.E.A.M., pudimos darnos cuenta de la inestabilidad interna del clan. La ronquera de Raekwon contra un imponente Ghostface Killah vestido de rojo, la incombustibilidad de Method Man saltando al público frente a la apatía de Inspectah Deck o U-God.

El dinero, las drogas, los egos y ansias de brillar de cada uno de los integrantes han hecho que los cimientos del clan se vayan resquebrajando. Hasta en las mejores familias ocurre y  ésta no iba a ser menos.

En los últimos años cada uno ha seguido diferentes caminos. RZA, se ha afianzado como magnate empresarial, se ha reinventado como guionista y realizador de cine, ha continuado produciendo y sigue llevando las riendas de la franquicia. Cappadonna, el décimo miembro oficioso del grupo, pasó una época vagando por el país y conduciendo un taxi para subsistir. Method Man, U-God o Raekwon han preferido buscar aliados fuera del colectivo para dar salida a su música sin renegar de la etiqueta Wu por ello. ODB, después de sus intermitentes entradas y salidas de prisión y su adicción a las drogas murió de una sobredosis en 2004. Ghostface Killah, sin lugar a dudas el que más en forma de todos está, lleva honrando y dignificando al clan con diez discos a cada cual mejor.

Wu-Tang Clan como imperio, como marca, probablemente no tenga nunca un final. Aunque pueda resultar contradictorio y difícil de entender, una de las claves de su éxito reside en cómo supieron hacer la transición al mainstream más comercial sin perder el sabor underground y el calificativo “de culto” para su música.

¿Sería muy atrevido decir que si no te gusta Wu-Tang Clan no te gusta el rap? Las afirmaciones categóricas son muy arriesgadas. Pero lo que está claro es que no ha habido jamás un grupo que reúna a un público tan dispar. Desde un nerd blanco de clase media alta que se siente atraído por sus guiños a la cultura freak hasta cualquier negro del ghetto que se ve representado por sus historias de barrio pasando por el famoso “Wu-Tang is for the children”, en sus discos una producción musical de estilo propio  sirve de tamiz para un discurso formado por un abanico temático amplísimo. Wise Universal Truth Allah Now God. We Usually Takes All Niggas’ Garnments. Witty Unpredictible Talent And Natural Game. Ésta seguramente sea la otra clave de su inclusión y perpetuidad en el hall of fame del hip hop.

 

Crypta Rules Everything Around Me

En CryptaMag hemos querido dedicar este primer monográfico a Wu-Tang Clan por distintas razones. La primera es obvia y queda explicada con lo dicho anteriormente. Nosotros somos ante todo un magazine de hip hop y Wu-Tang es  un must en la historia del hip hop, sobre esto pocas reservas puede haber. Como revista especializada creímos por lo tanto necesario dedicar al menos una semana al grupo y a todo lo que a éste rodea. Pero Wu-Tang es mucho más que hip hop como podréis ir descubriendo a lo largo de este monográfico. Y Crypta, también.

Este proyecto lo formamos en estos momentos nueve personas, el mismo número original de miembros que Wu-Tang Clan. Como ellos, también venimos de la nada y estamos luchando por hacernos un hueco en la escena y aportar nuestro granito de arena, sin más pretensiones. Con nuestros problemas y vidas aparte llevamos trabajando en equipo como el clan todos estos meses sólo por amor a esto. Y, como Wu-Tang, esperamos que sea para siempre.

Sed bienvenidos esta semana al Monográfico #1 sobre Wu-Tang Clan: Crypta Rules Everything Around Me. ¡Esperamos que lo disfrutéis!

 

·Wu Tang Clan – Enter the Wu-Tang (36 chambers) (1993 – Loud Records)

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