Crónica Fermin Muguruza + Sonidero Black Is Beltza 28/ 03/ 2015 Teatro del Barrio Madrid

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Fermin Muguruza es reggae, desde Kortatu hasta Euskal Herria Jamaika Clash (Talka, 2006). Fermin Muguruza es funk, desde la traducción y adopción del “Say it loud I’m black, I’m proud” de James Brown (“Esan ozenki, euskalduna naiz eta harro nago!“) hasta el proyecto culinario-musical Pintxatu (Talka, 2009). Y Fermin Muguruza es rap. Lo es, en concreto, desde que en 1990, notablemente influenciado por Public Enemy, publicara el primer álbum de Negu Gorriak y, entre guitarras y (los entonces desconocidos) samples, encontrara el obvio paralelismo entre la bertsolaritza –la improvisación tradicional de versos en euskera- y el hip hop.

La música de Fermin Muguruza es, en definitiva, negra. El nombre de su último trabajo lo deja claro una vez más: Black Is Beltzabeltz significa negro en euskera, en efecto- es un proyecto multimedia formado por una novela gráfica escrita por Harkaitz Cano y el propio Fermin y plasmada en imágenes por el dibujante Jorge Alderete, junto a una exposición del making of de la obra en la Alhóndiga de Bilbao. Black is beltza es una historia de acción basada en un hecho real: durante la Exposición Universal de Nueva York en 1965 –el año que mataron a Malcolm X– la comparsa de gigantes de Pamplona no pudo pasear a sus gigantes negros a los largo de la Quinta Avenida a causa del racismo institucionalizado de la época. La guinda a este proyecto es un videosingle en colaboración con Boots Riley de The Coup.

Desgraciadamente, igual que Soziedad Alkoholika, Banda Bassotti y tantos otros grupos que simpatizan con el independentismo vasco, Fermin no lo ha tenido fácil para actuar en Madrid estos últimos once años. La lectura proyectada del cómic en el pequeño Teatro del Barrio de Lavapiés era la excusa perfecta para poder verle de nuevo en directo, aunque fuera casi en clandestinidad. El sold out instantáneo habla por sí solo. A las 21.30 del sábado 28 de marzo no había ni una butaca vacía.

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Tras los créditos de la película, Fermin salió al escenario con Malasaña impresa en la camiseta, agradeció la acogida y anunció un posible concierto en Madrid junto a S.A. y Desechos (parte de los antiguos Hechos Contra el Decoro) que fue recibido con euforia. El DJ de esta casa, Hardy Jay, prendió la mecha junto al cubano Víctor en la guitarra y los ecos de Desmond Dub levantaron al público para no volver a sentarse durante la hora restante. La versión dub del Guns of Brixton de The Clash dio paso a Armagideon con Papuchi de Desechos a la guitarra. Para entonces la sala era ya un hervidero y la gente se agolpaba en el pasillo y a pie de escenario. La diáspora vasca, formada sobre todo por mujeres, copó la línea de frente, uno de los temas más coreados, precisamente. Muy oportuna entonces La fille du quartier populaire, interpretada junto a Minsa (vocalista de Desechos y emcee de las míticas BKC). Sonó Yallah Ramallah con Mentenguerra en los coros y el sound system tomó forma definitivamente: los músicos improvisaban, el público respondía y caían los himnos uno tras otro hasta la traca final con las coreadísimas Dub Manifest, Black Is Beltza y, cómo no, Sarri sarri.

Ojalá algún día en una sala habilitada y sin miedo.

 

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Fotografías por Dani REV.