Crónica emocional de “Henry Chalfant: Art Is Not a Crime (1977-1987)”

‘El origen del breakdance fue el fruto de un largo recorrido de la diáspora africana en el Caribe’

· Henry Chalfant

ART IS NOT A CRIME, 1977 – 1987, fotografía por Silvia Delarosa

Cuatro términos bien elegidos por Henry Chalfant, chapurreados en un castellano simple y afable, fueron suficientes para explicar una incógnita que cuarenta años después todavía no son capaces de solucionar buena parte de la sociedad, las instituciones y los/las que escriben sobre cultura urbana en este país. Hay una relación entre las formas de expresión de los esclavos y esclavas que fueron exportados (en el peor sentido del término) de África a otros lugares del mundo, y ese ‘algo’ que está revolucionando la cultura, hoy en España, y desde hace unas décadas en el resto del mundo. Arte nacido en Accra, Luanda o Lagos, que aterrizó en Nueva Orleans, Kingston o San Juan, y desde ahí conectó con individuos de cualquier lugar de Bristol a Tokyo pasando por Medellín, de Paris a Rio de Janeiro pasando por la antigua Yugoslavia. En la exposición “Henry Chalfant: Art Is Not A Crime, 1977 – 1987” comisariada por Suso33 y acogida por el Centro de Arte Tomás y Valiente de Fuenlabrada se comparten gratuitamente cientos de registros fotográficos y audiovisuales, además de algunas reliquias de la prensa nacional e internacional, que documentan una parte de esa historia: la década de 1977 a 1987 con especial atención al graffiti, el breakdance, el streetwear, las blockpartys, y las reuniones en las calles de Nueva York. Los orígenes del hip-hop, ese algo, o más bien esa cultura urbana, creada por lo que algunos y algunas hoy considerarían ‘ninis’.

Lo que vas a leer es una crónica emocional (como diría mi compañero Lutxo Pérez) de la inauguración de la exposición, con especial atención a la mesa redonda que presidieron Henry Chalfant y Suso33, y que completaban el breaker Crazy Legs y los graffiterxs Mare139, Mick La Rock, Blade y Lee Quiñones. En la conversación se trataron temas como el rol de la mujer en el graffiti y los inicios del hip-hop, la necesidad de documentar lo que está pasando en el momento en qué respiras, el valor de la creatividad, y lo que es más importante: cómo chicos y chicas abandonados por el sistema y la ciudad, construyeron en la calle el que se podría considerar como uno de los movimientos culturales y sociales más influyentes del último medio siglo. A su vez, el carácter antropológico e histórico de los contenidos recogidos en la exposición, replantea 40 años después puntos de vista para un debate que sigue vigente actualmente y por el que se encarcelan artistas de distintas disciplinas creativas. 

¿CUÁL ES EL LÍMITE ENTRE EL ARTE Y EL CRIMEN?

‘Nadie reconocía que todo aquello que estábamos haciendo era creativo, y yo personalmente tuve suerte de que mi madre nunca puso pegas. Pero más allá del barrio y más allá de mi familia, Henry fue el único que veía un valor en lo que hacíamos’.

· Crazy Legs

Henry Chalfant: Art Is Not a Crime (1977 - 1987) CEART Tomas y Valiente Fuenlabrada

El jueves 27 de Septiembre de 2018 el CEART de Fuenlabrada se convirtió en un templo intergeneracional del hip-hop como no se veía desde hace tiempo en Madrid. Aparte de la ya citada representación histórica, y varias figuras del hip-hop construido en España (a las que no citaremos por respeto a lxs verdaderos protagonistas), varios centenares de personas de edades comprendidas entre los 6 meses y los 80 años se dieron cita en los alrededores del Tomás y Valiente para asistir a una cita que para algunos haberse perdido era de ‘ser un toyako’. La variedad de edades y condiciones de los allí presentes fue lo más reseñable para un servidor y desde aquí aprovecho para hacer un llamamiento a organizar más eventos en horarios que se presten a la transmisión de knowledge entre generaciones. Como diría Intelligent Hoodlum aka Tragedy Khadafi: ‘time for buildin, teach the children’.

La tarde empezó con la proyección del documental “Style Wars” (1983, Henry Chalfant & Tony Silver) que algunos niños, niñas, adolestentes y adultxs vieron por primera vez; otras por enésima vez pero por primera en pantalla de cine; y otros tantos cambiaron por la tertulia con viejos conocidos en los alrededores para contar nuevas aventuras en cocheras, o los motivos por los que la última aventura fue hace años.

Poco después empezó la mesa redonda ante un auditorio a medio llenar en el que los llantos de bebé, más que molestar, removían algo en las tripas de unos adultos que boquiabiertos escuchaban anécdotas de la década que enmarca la exposición de la mano de Henry Chalfant, Crazy Legs, Mare139, Mick La Rock, Blaze y Lee Quiñones.

El mundo y la cultura de aquella década de los ’70 y de los actuales ’10 que están llegando a su fin tienen muy poco que ver en lo mediático, pero mucho en lo social. Como bien dijo Crazy Legs, Henry Chalfant fue pionero porque ‘no había un discurso sobre el hip-hop y él simplemente lo retrató’. Hoy precisamente lo que nos sobra en este país son discursos, etiquetas, teorías, lecciones, y palabrería superficial marcada por el SEO. Afortunadamente no nos faltan retratistas de lo que está sucediendo, los cuales si se cuida y mima la cultura puede que algún día tengan la relevancia como documentalistas de la cultura urbana de este país que tiene Henry Chalfant para la cultura urbana global. 

Por otro lado, actualmente también nos sobran en este país adolescentes (y no tan adolescentes) que se sienten excluidos por el Estado y la comunidad. Acuden diariamente a un sistema educativo que ni piensa en ellxs, ni cree en ellxs, y tampoco les escucha; se sientan a comer en una mesa en la que la misiva parece ser que si no quieres estudiar, debes trabajar en lo que sea para ganarte una vida; y mucho habría que decir sobre el mercado laboral de España pero este no es el espacio. Un bucle productivo, alejado del arte, en el que también estuvieron atrapadas las personas reconocidas y anónimas que protagonizan las fotografías de Chalfant expuestas en la exposición Art Is Not A Crime. Parte de ellos y ellas hoy son referentes para adolescentes perdidos de cualquier lugar del mundo que creen en una forma de ganarse la vida con su creatividad. No olvidemos uno de los lemas principales del hip-hop, do it yourself.

‘Nosotros eramos delincuentes, robando pinturas, allanando propiedades… Su estudio fue un sitio seguro. Fue significativo para la concepción que yo tuve del arte, del graffiti, de mi vida. Un momento importante fue conseguir una exposición con fotos en un espacio en el Shoko, que no nos había hecho hueco hasta ese momento, y Henry lo consiguió. Investigar otros estilos en exposiciones me dio otra perspectiva sobre el arte, sobre lo que habíamos hecho nosotros y de dónde venía’

· Mare139

Tras estar más de una hora contando anécdotas, compartiendo las inquietudes que tenían en la época, y contextualizando el entorno social de la década que enmarca Art is Not a Crime (marginación a las comunidades de inmigrantes, falta de acceso al mercado laboral, alto índice de abandono escolar, falta de cohesión social…) llegó el turno para las preguntas. Sólo fueron tres, pero afortunadamente una de ellas resolvió un pequeño agujero sobre el que no se había profundizado lo suficiente en la mesa redonda, ¿qué papel jugó la mujer en aquella época?. 

Fotografía de Martha Cooper perteneciente a la exposición Henry Chalfant: Art Is Not a Crime (1977 - 1987) CEART Tomas y Valiente Fuenlabrada. En la fotografía Martha está con su cámara sobre el techo de un andén esperando para hacer una foto a los trenes pintados que van a pasar por la estación

‘Era duro ser mujer en el mundo del graffiti, pero en los ’70 había mujeres buenas en el graffiti como Lady Pink. Al final somos decenas las que nos hemos ido ganado el reconocimiento de ser Graffiti Queen, pero escalar verjas y escapar de la policía era algo que no solía gustar a las mujeres, también muchas pintaban por sus relaciones y cuando acababa…’

· Mick La Rock

‘En los ’70 también había buenas b-girls  como Baby Love, y quiero hacer una anotación con todo el respeto y espero que nadie se ofenda. Las mujeres aportaron a la cultura, y también hicieron que los hombres subiéramos el nivel. Al final eramos adolescentes con las hormonas en plena efervescencia, y si estabas bailando, tenías que superar a alguien y estaba la chica que te gustaba, dabas más del 100%’.

Crazy Legs ·

Con esta pregunta se cerró la mesa redonda, y nos trasladaron tras un breve descanso a la zona de exposición en la que tuvo lugar la performance cuyo resumen podéis ver en el tweet de la derecha de Suso33. Tras ello y con el telón musical de Zeta a los platos, los asistentes pudieron pasear por una exposición que a través de una de las expresiones más conflictivas del hip-hop, el graffiti, consigue comunicar que esto es una cultura (aunque esté creada y difundida por ‘ninis’) capaz de expresarse en un lenguaje universal que ha invadido prácticamente todo el planeta. Además ‘Henry Chalfant: Art Is Not a Crime: 1977-1987’ es una muestra más, muy especial eso sí, de que el hip-hop tiene un trasfondo social consistente y que por eso 40 años después la visión de la sociedad civil, a pesar de que haya muchos clichés que purgar, responde de manera diferente que en los ’70. Recuerda que tienes hasta el 18 de Noviembre para pasarte por el CEART de Fuenlabrada, más información aquí.

‘En los ’70 todos se enteraban del breakdance, del graffiti y del hip-hop, pero nadie hizo nada: los colegios, el gobierno, las escuelas, los medios… Todos lo veían pero nadie hacía nada y eso me parecía increíble’

Henry Chalfant

Fotografías por Silvia de la Rosa

Texto por Dasar.