Crónica de Deltron 3030. Event II en Ámsterdam.

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Texto por Itsma.

Fotografías de Willem de Kan extraídas de State Magazine.

El 11 del 12 del 13 el (super) grupo Deltron 3030 hizo una parada en Ámsterdam durante su gira europea presentando su segundo disco, Event II (2013 – Deltron Partners, Bulk Recordings). Desde el concierto de Jay-Z ya habían pasado por la ciudad grupos/artistas como Run the Jewels, The Game, Cam’ron o Smoke DZA. Así, muchos ya no podíamos permitirnos perder más fiestas del estilo. Atravesando una niebla espesísima llegué al frontal de la sala Melkweg, cuyo nombre casualmente significa “galaxia” o “Vía láctea” en holandés. Mientras, iba escuchando Multiversal de S-Curro, completando el ambiente post-apocalíptico y espacial que el evento requería.

La malvada corporación que controlaba esta “galaxia” en particular ya había intentado impedirnos ver a Deltron Zero con una política de precios algo engañosa. Añadiendo al precio original de la entrada los gastos de gestión, una especie de abono de un mes (necesario para entrar) y el ropero se nos iba un 40% más de lo previsto. Aun así un grupo de adeptos suficiente como para calentar la sala acudimos al show.

El primero de los tres componentes del grupo en subir al escenario fue Kid Koala, que protagonizaría en solitario una sesión de turntablism de alrededor de unos 40 minutos. No me extenderé mucho en esta parte del espectáculo ya que ya se hizo una crónica de Kid Koala en Crypta.

El DJ canadiense se presentó e invitó a los presentes a que se fuesen a otra sala si no les gustaba lo que escuchaban, tras una carcajada concluyó: “I’m the worst hype-man ever”. La primera mitad de su actuación fue más alegre, incluso bajó del escenario para liderar una simple coreografía sobre un beat de música infantil. Tras bromear (con bastante soltura) con el público anunció que era el momento de que recuperase algo de street cred y comenzó una rutina mucho más oscura, a muchos se nos empezó a mover el cuello casi sin quererlo. Eric San sacaba vinilos de su maleta cada pocos segundos, los sustituía por los que ya había en cualquiera de los 3 platos que manejaba y arrojaba los “usados” sobre su cazadora en el suelo. Viéndole no parecía que los doce pulgadas fuesen “el instrumento más básico para hacer música”, como afirmó. Para finalizar, nos contó una anécdota de como su madre creyó que aspiraba a ser locutor radiofónico cuando le dijo que quería ser DJ. Acto seguido, rasgó los platos sobre la canción favorita de su madre y abandonó el escenario.

El recinto siguió llenándose algo más hacia el final del descanso, o al menos la gente se apretó más contra el escenario. Lo sentí por aquellos que prefirieron saltarse la sesión de Kid Koala porque fue bastante divertida. Al tiempo que los fumadores más lentos iban entrando, fueron pasando al escenario el guitarrista (clavadito a Steve Aoki), el batería, el bajo, Dan the automator y el DJ, nuevamente. No creo que esa noche se alcanzase el sold out, a esas alturas aún quedaba espacio suficiente para que la gente bailotease tranquilamente, lo cual se agradecía de todas formas.

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Con todos en sus puestos menos Del, empezaron a sonar los sonidos espaciales, las señales de radio, los propulsores de la nave, los radares… Un conjunto confuso de sonidos del que empezó a distinguirse el principio de la canción 3030. Deltron Zero saltó al escenario con energía justo a tiempo para el “Yo, it’s three thousand thirty”. Durante toda la noche el MC se mostró muy enérgico, gesticulando e incluso interpretando con cada silaba. Al aparecer vestía chándal y llevaba incluso el abrigo, todo de Le Coq Sportif, pero hasta en Holanda acabas en camiseta si te mueves de esa forma.

Productor a la izquierda, MC en el centro, DJ a la derecha y la banda detrás, continuaron el show. Los tracks Things you can do y Positive contact fueron los siguientes. En estas canciones, como en muchas otras del grupo, los scratches y/o samples cumplen la función de estribillo, lo que se supo explotar mucho en el directo. En ocasiones Del aprovechaba para apartarse del centro del escenario y tomar un respiro mientras Kid Koala culminaba una canción con el resto de la banda. En mi opinión estos momentos fueron el valor añadido más importante a la hora a ir a ver el directo. Eric San es seguro el DJ más activo que he visto en un directo de rap.

La sala quedó en penumbra para escuchar la voz de Joseph Gordon Levitt en el monologo que se marcó como intro de Event II: Stardate. Tal y como sucede en el LP, el siguiente corte fue The Return, avanzábamos 10 años de golpe hasta 3040. Fue en este momento cuando Daniel M. Nakamura eclipsó al resto de la crew, al menos para mí. El productor abandonaba su puesto habitual frente al ordenador y, durante los estribillos, se dedicó a hacer las segundas voces micrófono en mano. Hasta aquí todo normal. No obstante, su actitud co-ocupando el centro del escenario daba la impresión de que cinco minutos antes de empezar le hubiesen dicho al bueno de Dan: “Oye, colega, tienes que hacer los coros en estos estribillos”. El tipo estaba muy serio, se le veía más cómodo con la batuta sin duda. Creo que no puedo considerarlo ni siquiera una pega a la actuación, de hecho me resultó gracioso ver al hombre todo solemne con su jersey y su fular al lado del primo de Ice Cube dándolo todo. Esto solo sucedió en 2 o 3 momentos puntuales por lo que no llegó a perjudicar al conjunto de la actuación, como digo, incluso le dio un punto de humor.

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A partir de ahí se fueron interpretando temas tanto del último disco como de la primera referencia del grupo, el disco homónimo Deltron 3030 (2000 – 75 Ark). Nobody can continuó el espectáculo. Le siguió la oda a Dan the Automator Mastermind, el productor se desenvolvió mejor esta vez en el dialogo que incluían las letras.

Cuando comprobé en facebook que no veríamos a la 3030 Orchestra, como los compañeros de París, temí encontrarme con un show pobre. Sin embargo, el pequeño grupo de instrumentos le dieron mucho cuerpo al directo y, como he dicho, Kid Koala estuvo lejos de ser un “suelta-bases”. A pesar de todo, si tuviese que añadir algo a la puesta en escena sería algún tipo de soporte visual. Las letras del Funky Homosapien son muy visuales y recurren a un imaginario muy presente en películas y series. Creo que un par de pantallas detrás de los artistas con imágenes del cosmos, de videoclips o de obras a las que se hacen referencia habrían sido la guinda en el pastel.

Llegaron City Rising From The Ashes, The Agony y Virus. A pesar de su impecable entrega, Del apenas interactuó con el público. Supongo que tenía que mantener su actitud de superhéroe rapper, se lo perdonamos.

Nos acercábamos al final del concierto. My Only Love precedió a Memory Loss. Comparando estas dos canciones confirmé que, en líneas generales, prefiero el primer disco a Event II también en directo. El LP de este año está lleno de colaboraciones de cantantes en los estribillos, lo que en concierto le deja mal parado si presencias el buen hacer del Koala (no opá) en Memory Loss, por ejemplo. A parte, las instrumentales me parecen más épicas y con más personalidad en la primera referencia.

Deltron Zero anunciaba que el siguiente sería el último tema y ejecutaron Do You Remember, el feat con Jamie Cullum. Tras esto, todos abandonaron el escenario bastante rápido entre los aplausos del público, que exigía un más que cantado bis.

Después de unos instantes de aplausos y aclamaciones la banda retornó para interpretar Melding of the Minds, con estribillo Zack De La Rocha (Rage Against The Machine). Sin embargo, la verdadera última canción fue el tradicional hit de Gorillaz (2001 – Parlophone) Clint Eastwood. Los asistentes corearon al unísono el estribillo. Por su parte, Kid Koala y la banda culminaron la canción combinando el turntablism con los instrumentos de una forma tan espectacular que solo había visto en conciertos de rock. Un final genial, como el concierto al completo.

Atravesando las puertas de Melkweg regresábamos del siglo 31 al nada cosmonáutico 2013. Aunque las luces de navidad de la Leidseplein son bastante marcianas, nuestras bicis aún no vuelan y toca dar pedales; a casa, al pub o al coffee más cercano.

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