Collectors: Ghettopoly, polémica sobre la mesa.

GHettopoly (1)

 

Existen cientos de versiones del clásico juego de mesa Monopoly, pero Ghettopoly es la que todos hubiéramos deseado encontrar debajo del árbol o encima del sofá en la mañana del día de Reyes. Polémico como pocos, fue tachado de racista por personalidades varias y demandado por los propietarios de los derechos de ese juego que todos tenemos y que después de leer esto, te parecerá más que nunca un juego de niños.

Como su nombre indica, Ghettopoly, creado en 2003, es una versión -ilegal- del famoso juego, ambientada -o caricaturizada- en la vida en el ghetto. El funcionamiento es el mismo del clásico, sólo cambian las formas. Una vez empezada la partida, tu objetivo es “Convertirte en el jugador más rico a base de comprar bienes robados, robar tú mismo y estafar.” La mítica banca ha sido sustituida por un usurero. Las clásicas piezas del sombrero, perro, coche, etc. han sido remplazadas por las figuras de un pimp, una prostituta, una pelota de básquet, una botella de licor de malta, una hoja de marihuana, una piedra de crack o una pistola.

 

GHettopoly (3)

 

En Ghettopoly no compras casitas y hoteles para edificar tus propiedades, sino crack houses y los típicos projects. Propiedades como las estaciones de ferrocarril son en este juego licorerías. Otras casillas habituales han sido renombradas como casillas de extorsión policial, plazas de dealers o peep shows. Las tarjetas dicen cosas como “Tus putas han tenido una buena noche. Ganas 150$” o “Tienes al barrio entero enganchado al crack, ganas 80$”. Vamos, puro street-life, no me digas que no te entran todas las ganas de echar una partidilla y ser el más malote del barrio por un rato.

 

GHettopoly (2)

 

Debido a todos estos controvertidos detalles, el juego fue duramente criticado, tachado de racista y de fomentador de malos hábitos entre los jóvenes. Líderes negros, reverendos y la Asociación para el desarrollo de las personas de raza negra (la NAACP), expresaron su disconformidad con la comercialización del juego y pidieron a la cadena de tiendas Urban Outfitters, donde se podían comprar ejemplares, que cesara su venta, manifestándose en sus puertas y amenazando incluso con boicotearlos si no atendían su petición. Estas personalidades hicieron llegar también sus quejas al creador, David Chang, haciéndole saber que consideraban su juego denigrante y racista.

 

¿Qué puede pasar por la cabeza de un chaval mientras juega a algo así? Ghettopoly no puede aportar nada bueno, nunca debería estar en manos de los niños”

 

Él se defendió explicando que nunca pretendió denigrar a nadie, sólo caricaturizó unos estereotipos para crear un juego que es simplemente una parodia y, por supuesto, no debe tomarse tan en serio. Comentó además que Ghettopoly no muestra nada que no se pueda escuchar en muchos discos de rap que han sido su inspiración, ni es tan distinto a videojuegos como Grand Theft Auto, llenos de drogas y violencia y contra los cuales no se pone el grito en el cielo de una manera tan exagerada.

 

“No entiendo como hay gente que se toma esto en serio. Es una sátira. Si me vas a decir que mi juego es ofensivo, mira a tu alrededor, hay cosas mucho más ofensivas ahí fuera”

 

Sin embargo los que pedían su retirada de las estanterías no lo percibían así. No encontraban nada gracioso en la muerte y la droga que fuera digno de ser parodiado, más bien lo veían como una forma de herir la sensibilidad de tantas familias que lo han pasado realmente mal a causa de ello. Además creían ofensivas algunas de las burlas de Chang, como la caricatura de Martin “Luthor” King rascando su entrepierna y acompañada de un “I have an itch”  jugando con la frase de su famoso discurso. A un par de casillas de él tenemos también a Malcolm X, el amigo Chang no se cortaba ni con los personajes históricos.

 

GHettopoly (4)

 

Por otra parte, Hasbro, la compañía de juguetes que tiene los derechos de Monopoly, denunció a David Chang por versionar el juego sin su consentimiento y sin haberles consultado en ningún momento. Aunque ya había ganado alrededor de 800.000$, tuvo que destinar la mitad a pagar la multa que el tribunal sentenció en 2006. Por este motivo el Sr. Chang detuvo la creación de otras secuelas que había anunciado en su web como Hiphopoly o Thugopoly (lo que daría una servidora por ver ese HipHopoly). De todos modos, antes de esta resolución, tuvo tiempo de ver la luz la versión rural de Ghettopoly, llamada Redneckopoly, la cual incluía propiedades como un club de striptease o un laboratorio de anfetaminas. Debido a la anterior sentencia se hicieron muy pocas copias de este juego siendo hoy considerado como pieza de coleccionismo.

 

GHettopoly (5)

Total que si ya estás pensando en Ghettopoly como un (auto)regalo navideño, ve preparando alrededor de cien euros, que es el precio aproximado que he visto por la red, y si no tienes cash suficiente siempre puedes pedírselo a los Reyes.