Biografía de Thundercat parte I

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JAZZ VOYAGES XVI
Cómo Stephen Bruner se convirtió en Thundercat

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Joven Leon'O, protagonista de los ThunderCats

‘No sé por qué fue el bajo, imagino que todo surgió de la idea de la espada de Leon’O. Sería el único juguete con el que jugaría, como en esa foto en la que me faltan dientes pero tengo ese casco que cambia la voz y una guitarra.

Empecé a tocar el bajo seriamente cuando escuché Jaco Pastorius. Probé varios instrumentos de cuerda, pero mi padre me tocó Portrait of Tracy y aluciné con ese sonido. ¿Cómo se podía hacer eso?’.

Con la publicación de “Drunk” vía Brainfeeder, aquel niño que tocaba el bajo incansablemente mientras veía dibujos animados en la televisión se ha consolidado, bajo el alias de Thundercat, como uno de los artistas que más transgrede los límites de la música negra. ¿Es jazz? ¿Rock progresivo? ¿Funk? ¿R&B? ¿Pop incluso?. Es todos los estilos y ninguno a la vez. La música, negra o no, es ese Tercer Planeta (analogía que utiliza Tobin Wolf para referirse a La Tierra en la popular serie de anime de los ’80) en el que él aterriza siendo un eterno niño. El bajo, su personal Espada del Augurio cuyo Ojo de Thundera le otorga el poder de ir más allá de lo evidente de las etiquetas musicales.  

Retomamos la vida y obra de Stephen Bruner desde su participación en la John Coltrane Music Competition siendo todavía un adolescente, para contar su siguiente década de aventuras musicales de la mano de, entre otros, la West Coast Get DownSnoop Dogg, Sa-Ra Creative Partnners, Erykah Badu, J*DaVeY, y por supuesto Steve Ellison aka Flying Lotus.

Aquella competición en la que se tributaba la figura de John Coltrane, fue la primera vez que coincidió el camino de unos jóvenes Stephen Bruner y Steve Ellison (acompañado por su primo Ravi Coltrane, recordemos que FlyLo es sobrino de Trane). Sus caminos se cruzaron pero no lo hicieron las palabras y, si lo hicieron las miradas, no fue suficiente para que compartieran los segundos. Para su conexión personal y musical habrá que esperar casi una década. Sí se sabe, sin embargo, que Kamasi Whasington y Steve se conocieron aquel día, y que fue precisamente Thundercat quien años más tarde hizo que retomaran la relación.

Para acompañar la lectura, te recomiendo que piques al play de nuestra mixtape I Wish I Had Nine Lives en la que se funden parte de las canciones que se grabaron en los años que dura este viaje.

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DE STEPHEN BRUNER A THUNDERCAT

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Antes de la publicación de “Young Jazz Giants” en 2004 junto a su hermano Ronald Bruner, Cameron Graves y Kamasi Whasington, Stephen Bruner (todavía no conocido como Thundercat) entra a formar parte de la banda de trash metal Suicidal Tendencies. En 2001 Roberto Trujillo, que entonces era bajista del grupo, lo abandona para irse a Metallica, y Ronald que ya tocaba la batería con ellos, decide llevar a su hermano pequeño a algunos ensayos del grupo. Stephen entró con dieciséis años, y se mantendrá en activo hasta 2011, año en que se publica su álbum debut “The Golden Age of Apocalypse” de la mano de FlyLo y su sello Brainfeeder.

A la vez que exploraba los caminos del trash metal con Suicidal Tendencies, Stephen continuará sus estudios de jazz, al igual que su hermano Ronald y Kamasi, en la Alexander Hamilton High School de Los Ángeles, uno de los centros artístico-educativos de referencia de la Costa Oeste. Paralelamente, en otro de los centros artísticos de vanguardia, la Locke High School, Reggie Andrews (del que ya hablaremos más profundamente) había desarrollado una big-band llamada The Multi-School Jazz Band. La banda, que él mismo dirigía, acogía en la escuela a alumnos de distintos colegios de South Central, Watts y Compton que no estaban afiliados a la Locke High School para mezclarlos con alumnos que sí estudiaban allí. Probablemente así surgió la conexión con el saxofonista, cantante y productor Terrace Martin.

‘Muchos de nosotros crecimos tocando en la banda de Snoop, y mientras, todos tocábamos en big bands y cuartetos de jazz. A la gente le gusta dividir la música, especialmente la música afroamericana, pero realmente es un único ser.

Este es el terreno común que tienen el mejor jazz y el mejor hip-hop’

· Kamasi Whasington

Como ya hemos comentado con anterioridad, toda esta amalgama de artistas que son referencia actualmente en el jazz, la electrónica, y la música negra de vanguardia, son el fruto de años de sudor y amor por la música. Uno de los responsables menos reconocidos a este lado del charco en ese aspecto es Snoop Dogg, que entre algunos de sus desvaríos tuvo tiempo de ser un mecenas para muchos de los músicos de esta nueva generación de jazzistas hijos del hip-hop. 

Mientras se gestaban en Los Ángeles la West Coast Get Down, el Low End Theory Club de Daddy Kev, en Nueva York las conexiones en el Electric Lady Studio, y en infinidad de distintas ciudades más otros focos de innovación, Snoop montaba la banda Snoopadelics para acompañarse en directo. Stephen entró, siendo una vez más el miembro más joven de la banda, y así lo hicieron su hermano, Kamasi Washington y Terrace Martin.

Stephen ya usaba por aquel entonces un bajo de seis cuerdas y llevaba influenciándose desde niño de las investigaciones de algunos bajistas transgresores como Jaco PastoriousMarcus Miller o Stanley Clarke. En una ocasión, éste le llego a decir: ‘¿En qué consiste el arte? Para mí, en dárselo a la gente. El arte es un servicio. Con estos musos os podéis imaginar que, aunque hagan más de diez años de aquella época, ya hacía alarde de los largos solos y progresiones que pudimos ver en su pasado concierto en Madrid.

El mejor ejemplo es una anécdota que recuerda de sus conciertos con Snoopadelics cuando estaban interpretando el West Coast ‘anthem’ Aint No Fun (If The Homies Cant Have None) que Snoop firmó con Nate DoggKuruputWarren G y Dr Dre en el ’93. Llegó el turno de los solos, y sus compañeros se ciñeron a notas largas para darle un ambiente smooth al asunto. Cuando llegó el turno de Thundercat, éste empezó a recorrer los trastes a velocidad de vértigo. Cuando acabo el solo, Snoop le dijo: ‘Man, you didn’t have to play all of that.

Pero Snoop no sólo fue un mecenas, si no que supo transmitir el espíritu y actitud P/G-Funk de la diversión y la psicodelia en esos artistas, y en el caso de Thundercat, tras la publicación de “Drunk” cada vez es más reconocible ese toque West Coast noventero y de humor en su música, al igual que en Terrace Martin.

En 2005 Stephen conoce al productor y cantante Shafiq Husayn, y se convierte en un unofficial member de Sa-Ra Creative Partners, el grupo que formaba Shafiq junto a Taz Arnold y Om’Mas Keith. Con ellos emplearía mucho tiempo en Silver Lake Studios haciendo música, y jugando a la X-Box en los ratos muertos. 

Cuando alguien preguntaba por un bajista, le solían contestar ‘Hay un tío por ahí con una camiseta de los ThunderCats, ¡encuéntrale!’ y así es como Erykah Badu acabó entrando en el estudio en el que se encontraba Stephen Bruner grabando con Sa-Ra, y Shafiq le dijo a Erykah: ‘Sí, es él, ¡es Thundercat!.

Young Thundercat

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THUDERCAT MEETS FLYING LOTUS

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Según Thundercat, Erykah fue la persona que le enseñó lo que significaba ser un artista. Empezó a contar con él para sus directos y grabaciones, y así el bajista consiguió tener un papel relevante en sendas partes de los “New Amerykah” (2007 y 2010, Universal Motown) tanto en el estudio como en las giras, coincidiendo con músicos como Jamyes Poyser, Karriem Riggins, Questlove, Madlib, Bilal o Roy Hargrove

Mientras estrechaba relaciones con Sa-Ra y Erykah, Thundercat también se vinculó con J*DaVeYel dúo de neo soul formado por Brook D’Leau y Miss Jack Deavy. Aparte de salir en “The Beauty in Distortion” en 2005, y en su posterior reedición con el Side B “The Land Of the Lost” dos años después, gracias a ellos su camino se volvió a cruzar con el de Steve Ellison aka Flying Lotus. Así fue como una vez más el Ojo de Thundera invitó al joven Stephen aka León’ O a traspasar uno más de los muros de lo evidente, y cruzar el trash metal, el jazz, y el hip-hop, para conocer los entresijos de la beatmusic y la electrónica experimental.

Flying Lotus fue para Thundercat algo así como su Cu-Berbil, ese entrañable oso robótico que lideraba a la tribu de los berbils de goma y que, gracias a sus conocimientos tecnológicos, ayudaron a León’O y los suyos a establecerse en el Tercer Planeta (¿Brainfeeder?).

Poco después de que FlyLo consolidara su carrera editando “Los Angeles” en 2008 y justo entre medias de los dos “New Amerykah” de Badu, Thundercat se encontraba de gira con J*DaVeY cuando conoció en la calle a FlyLo. La conexión fue instantánea. Ambos conocían el trabajo del otro, y pronto intercambiaron pistas vía mail. De aquella primera conexión surgió  la idea de enviarse algunos borradores, y así surgió Zodiac Shit.

FlyLo se lo envió en un mail y en cuanto tuvo algunas ideas, Thundercat le conestó ‘Lo tengo, voy enseñártelo. Miró el mapa, y descubrió que vivían a cinco minutos de distancia. Enseguida se presentó en su estudio, y esa fue la primera de innumerables visitas que acabaron gestando una nueva corriente en el jazz y la beatmusic angelina.

En el mismo 2008 Flying Lotus funda su sello Brainfeeder y empieza a acoger a distintos productores como Samiyam, Ras G, Daedelus, y conectar a algunos jóvenes músicos con formación entre los que, aparte de Thundercat, se encuentran el violinista Miguel Atwood-Ferguson, el teclista Dorian Concept, la arpista de daKah Hip Hop Orchestra y Build An Ark, Rebekah Raff, y el joven virtuoso compositor y pianista Austin Peralta (D.E.P.), una de las figuras fundamentales para la evolución de Brainfeeder, Flying Lotus, e incluso Thundercat como descubriremos más adelante.

Con estos nuevos talentos y otros, Flying Lotus gesta “Cosmogramma” que ve la luz en 2010 por Warp Recordings, y que supone un punto de inflexión en su carrera y en la escena angelina. Tras ello Cu-Berbil y Leon’ O se pondrán a trabajar en el estreno de Thundercat, “The Golden Age Of Apocalypse”, que verá la luz un año después. Esa historia, y el desarrollo de Thundercat como solista, cantante y productor, te lo contamos en el próximo Jazz Voyages.

Texto por Dasar

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