The Black Market Militia – Black Market Militia

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The Black Market Militia – Black Market Militia

(2005 – Nature Sound)

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Hay discos que a pesar de no ser de una calidad excepcional recuperas cada cierto tiempo. “Black Market Militia” es uno de ellos porque  indistintamente de sus altibajos exige exprimirlo y estudiarlo en profundidad para entender el concepto, costumbre que parece estar bastante abandonada últimamente, aunque gracias a dios hay grupos como The Roots que nos dan esos placeres a los amantes de los discos conceptuales. “Black Market Militia” recupera un espíritu de revolución que, a pesar de lo que digan las malas lenguas, nunca se ha perdido en el rap pero que  seguramente no se había enfocado con la personalidad con la que lo hace este álbum.

Tragedy Khadafi y William Cooper tenían una relación relativamente estrecha en lo profesional ya que Cooper fue el encargado de gestionar la producción y el A&R de “Still Reporting”  (2003 – Traffic Entertainment). En una fiesta que organizaba The Source, mantuvieron una conversación con Killah Priest en la que decían atravesar una crisis emocional que les había llevado a una búsqueda espiritual y de conocimiento. A raíz de esa conversación surgió la idea de lanzar un disco que girase en torno a esa idea, para el que Killah Priest tenía el nombre idóneo, The Black Market Militia. Aparte del significado explícito, esconde a mi parecer dos significados ocultos: el de movimiento, de buscarte las castañas cuando no hay dónde conseguirlas; y el de tributar la lucha afroamericana y los personajes que formaron parte de ella. Una vez inmersos en el proceso de grabación, el grupo se ampliaría con Hell Razah y Timbo King (primo de Flavor Flav) debido a que rularon bastante por el estudio, con su consecuente aparición en gran parte de los cortes.

El disco parece configurado como una lección, una forma de identificar la adversidad, encajar o esquivar los golpes que lance, analizar los porqués y reaccionar en consecuencia. El primer corte podría considerarse como el planteamiento de los problemas. Un ritmo de Bronze Nazareth, que luego servirá de interludio, con el poema Children of the Children que Oscar Brown Jr. recitó en “Def Jam Poetry” de Russel Simmons. Una reflexión sobre el mundo que les espera a las futuras generaciones y las escasas probabilidades que tendrán de progresar. The children of children cry out every day – they beg you for rescue and what do you say?“. El resto del disco parecen respuestas a la denuncia de Brown, “Time for building, teach the children” que diría Tragedy 15 años antes, o “I just wanna see some more life in the music for the babies” como dicen Killah Priest & Timbo King en Righteous Talk.

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De izquierda a derecha: Hell Razah, William Cooper, Killah Priest, Timbo King y Tragedy Khadafi

El disco empieza duro, con Thug Nation y May Day, esta última una buena  muestra de Ben Varges de como sacar crudeza al soul. La declaración de intenciones queda bien clara desde el primer párrafo de Tragedy “Walking barefoot across penínsulas, freeing slaves and prisioners, Black Market Militia is revolution, the mission is free the minds of our listeners, resurrected with militance”. Con Audobon Ballroom llega una de las referencias más explícitas de la reivindicación de la lucha afroamericana. Un discurso de Malcom X (asesinado en el teatro del mismo nombre que el tema) extraído de ”The Collected Speeches 1960-1965” abre uno de los puntos álgidos del álbum, bien estructurado desde el ritmo de Squeeze y feat de Dead Prez & Savoy, quienes seguramente sean los más apropiados para una canción dónde se cita a Huey P (co-fundador de los Panteras Negras), Martin Luther, o al Reverendo Jesse Jackson. No podría haber educación para los críos, sin una canción de cuna correspondiente para antes de acostar, aunque poner Hood Lullabye a cualquier niño despertará su instinto suicida. Gem Stars nos deja uno de los temas con más fuerza, con un párrafo de Khadafi que hará las delicias de los que le prefieren en su parte más reflexiva, y con Killah Priest dejando claro el mensaje del disco por si alguien tenía dudas al respecto “My rhymes are guideline for political thugs and O.G.’s”.

Otro de los momentos más intensos es The Final Call, seguramente una de las mejores representaciones del concepto del  sobre un beat de Subliminal (del cual no he escuchado mucho más aparte de este beat, por cierto) estribillo de Gabriel Batler y discurso final de uno de los, según Gil Scott-Heron, auténticos padres del rap, Abiodun Oyemole de Last Poets. Dead Street Scrolls es probable que sea el corte más flojo del disco, al menos a mi parecer, aunque Paintbrush vuelve a llamar la atención del oyente gracias a la atmósfera del ritmo de Ron Browz. El ambiente onírico y relajado de Black Market empieza a dejar ver que está llegando su final, pero acaba sirviendo más como corte que alivia la tensión acumulada que cómo indicio de que el desenlace del álbum sea flojo. Los dos pesos pesados del grupo rapeando relajado, pues aún quedan dos joyas por escuchar. The breath of life vuelve a unir a los dos principales referentes del grupo, Killah Priest y Tragedy Khadafi, aunque en mi opinión el único mc que destacaría sobre los demás a lo largo del disco es Tragedy. Killah Priest me parece que en algún rapeo deja bastante que desear, aunque no es precisamente en este corte dónde el minimalismo de las estrofas del ritmo y la falta de varios elementos de percusión consigue que te centres en los dos mc’s más que en el ritmo de, otra vez, Ron Browz. El disco lo cierra Think Market, una canción con ritmo potente de otro desconocido para mí, J Rusch, que parece querer transmitir la idea de que las guerras no tienen relax al final, si no que cuando consigues tu objetivo tienes que seguir al pie del cañón si no quieres que lo conseguido se derrumbe.

Tenemos un disco con productores muy underrated, dónde los únicos que tienen un poco más de nombre son God Wrath, Bronze Nazareth o Ron Browz, pero que aun así tampoco son especialmente prolíficos ni reconocidos en el panorama. Y tenemos una extraña y, a mi parecer, desequilibrada mezcla de mc’s que afortunadamente queda eclipsada por la concepción tan definida que tienen cada uno de ellos de la idea original. Esto demuestra que para conseguir un disco bien estructurado y elaborado, lo único que hace falta es tener un concepto bien definido y saber cómo desarrollarlo sin entrar en temas de marketing. ¿Podría haber mejores beatmakers en el disco? Seguramente si, ¿se hubiese conseguido el mismo resultado? Es más que probable que no.

Black Market Militia suena en